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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.




sábado, 30 de junio de 2012

Solos, dentro




En el ascensor sucedió
el resumen más inmenso
de nuestro amor.
No había espacio para nada más.
Solos, dentro
de aquel abrazo
donde nos besábamos
el alma, piso a piso,
hasta lo más alto
de los dos, de todo.



(Detalle de "El beso" de Klimt)

viernes, 29 de junio de 2012

Particular descripción del amor de Dios




Dos palmeras entrelazan sus palmas. A sus pies
el temblor de una rosa amarilla.
Respiro la hierba fresca, la tierra
húmeda y el olor del sándalo.

Esa rosa, con su esbelto tallo
y sus verdes hojas,
en donde brillan unas gotas de lluvia.
Esa rosa amarilla, y esos pétalos de vida.
Y el piar de los pájaros, con su trino,
con todo ese lenguaje que canta
en ritmo de belleza y altura.

No se cansa uno de este amor
que se acrece en el alma.
No se cansa uno de ver
cómo la luz germina
y se desliza y difumina.
Esa luz que brilla por fuera
y asombra por dentro. Esa luz
que es como un entusiasmo de Dios,
como si fuera la respiración divina.

¡Ay, esa rosa amarilla!
Y la hiedra que trepa por las palabras.
Esa hiedra que se agarra a ti,
como la nostalgia.
La vida: esta santidad
que veo aquí, y que amo.

Y balbuceo todas estas presencias,
todas estas dulzuras. Acaricio
las espinas del rosal,
y acaricio la soledad, y el silencio.
Y paso mi mano por los setos de la memoria,
dejándome llevar y descifrando
imágenes, sueños y poesía.

La verdad de Dios es todo esto:
desde la rosa hasta la espina,
desde la luz hasta el alma.

El mundo que me rodea es sobrenatural
pasión, vislumbre, himno
que no termina con la vida.



(Muy bella acuarela original de José Manuel Méndez Vivas)

jueves, 28 de junio de 2012

El provecho de la poesía



Los versos, los poemas, la poesía, son de gran utilidad, porque apuntalan el mundo, porque a veces logran que se haga la luz en una mirada, o porque no parece quedarnos otra cosa que el alma. Y alguien te escribe: "Quiero que sepas que te leo todos los días, y en los que, como hoy, siento el desánimo y la pena más negra, eres, junto a mis hijas, lo único que me da un pelín de fuerzas para seguir tirando del carro". Y miras a tu alrededor buscando la misericordia poética de Dios, y sientes que no sabes muy bien qué pasa con las palabras que escribes. Pero ocurre algo que no tiene apenas que ver contigo, que te desborda. Ocurre, pasa. Una gracia precisa que se cuela de rondón, que cauteriza. Personas, palabras, bienaventuranzas. La providencia de la Poesía es un hecho, y su oración innata, y su melodía.



(Pintura de Fernand Toussaint)

miércoles, 27 de junio de 2012

Mamá




Mamá, ¿escuchas
a esos pájaros? Mamá,
dame un beso.
Ese beso con el que me unges
cada día como hijo.

Mamá, pasa el tiempo, te fuiste
-sin irte-, pero sigo siendo
el mismo. Diría que soy
más niño y que te necesito más cerca.

Mamá, tú me enseñaste el amor,
y siguen presentes en mi vida tus manos,
cuando con ellas
me indicabas los números y las letras.

Mamá, te quiero.
Déjame acariciar tu pelo, y tu cara.
Déjame abrazar tu alma
como entonces. Mamá,
¿escuhas esos pájaros? Escúchalos conmigo, juntos.

Mamá, tú me regalaste
el asombro en el que vivo.
¿Sabes?, igual te ríes, pero tenías
-y tienes- corazón de poeta,
y me decías -y dices- las palabras justas,
las más apropiadas
para cada alegría o dolor o juego.

Mamá, sigue diciéndome la poesía,
haz que caiga más en la cuenta
de Dios en todo lo que miro
y escribo y amo y leo.

Mamá, ¿escuchas
el canto de estos pájaros,
te acuerdas de las olas
que nos salpicaban de sal los ojos,
y aquellas risas
que se nos llenaban de espuma?

Mamá, son tantas y tantas cosas.
Toma esta rosa roja.
Te quiero.

martes, 26 de junio de 2012

Nadie




Las sillas vacías
y la chimenea sin fuego.
Las lámparas apagadas
y sin miradas los cuadros y los libros.
No hay brillos en los cristales,
ni se asoma nadie a los espejos.

No se oye ningún paso
y hasta en mis manos no hay nada.

Que alguien venga pronto a estos versos,
y encienda su luz, y el amor
se siente a mi lado.



(Pintura de V. Van Gogh, "La silla de Gauguin")

lunes, 25 de junio de 2012

Postal sin destinatario fijo



Queridos amigos, compadres poetas y demás almas asistentes al evento. Pues sí, este completo desastre soy yo. Bien a la vista, manifiesto y palpable. Y no me autocompadezco o pongo en danza una vanidad sibilina o afectada humildad. Es lo que hay. Yo, este desastre. Eso sí, de momento. Porque, queridos compañeros, cuñados, hermano y demás gentes, tengo suerte (como muchos de vosotros). Resulta que creo en Dios, y que soy su hijo. Es un regalo que Él mismo me hizo. Todo lo demás -mi mujer, el zumo de naranja, el resplandor de la mañana o esta felicidad inexplicable- viene por añadidura. El objetivo es muy claro: ser santo. Reconozco que queda mucho trecho, y que el aprieto es grande, y que uno duda, y que puede parecer hilarante. Ya me diréis. ¿Yo? ¿Este desastre? Pero ese es el mayor misterio de todo este busilis: resulta que el asunto va en serio, que no es literatura.



(Pintura de Vincent van Gogh, "Habitación en Arlés").

domingo, 24 de junio de 2012

Entre viejos libros



¡Cómo me encanta husmear entre viejos libros! ¡Cómo me gusta imaginar esas vidas, a esos desconocidos lectores que han dejado sus bibliotecas y afanes ahí, a disposición de cualquiera! Mirarlos con afán y no poca pena, hojearlos, descubrir de pronto esa pequeña joya bibliográfica, o entre sus páginas sellos de la II República o mil estampas o entradas de teatro o billetes de tren de los ferrocarriles ingleses o un boleto de lotería de 1916. Y muchas postales, y misivas familiares. Libros encuadernados en piel o de bolsillo, muchos del siglo XIX, aunque la mayoría son del XX. Y las manos se van ensuciando por tanto tiempo, y soplas el polvo acumulado por la desidia, o por la vejez de unas vidas que ya habían leído suficiente, o que se vieron sorprendidas por la muerte en plena novela. Libros y más libros. Casi todos de editoriales desaparecidas. Viejos libros, con ese característico olor añejo, y la elegante tipografía de antes. ¡Cuánta literatura tiene la vida! ¡Cuántas estanterías repletas de curiosidad, de estudio, de años, de melancolía! Y en un rincón saboreo como nuevos versos de "Marinero en tierra", de Alberti, en su primera edición de Losada, en Buenos Aires. "-Descálzate, amante mía, / deja tus piernas al viento (...)". O unos relatos de Tomasi de Lampedusa, editados por Noguer en 1961. Y así paso la mañana: entre viejos y amados libros, entre todos estos pecios que va dejando a su paso la vida.

sábado, 23 de junio de 2012

En un libro de Salinas



Abro un libro de Pedro Salinas,
"La voz a ti debida" (su voz,
la misma que a mí me llama
y me ama entre suspiros).
En la página veintidós
me encuentro una vieja hoja
de hiedra. (¿De qué año,
de qué lugar, de qué día?).

Y unos pocos poemas más allá
(de éste único poema
que es la vida)
aparece un pétalo de rosa
que guardé aquí cuando me besó ella.

viernes, 22 de junio de 2012

EN HOMENAJE A TODAS AQUELLAS PERSONAS QUE QUIERO Y SE ACUERDAN DE MÍ Y ME LEEN -O NO- Y QUE SON MEJORES QUE YO



Me dicen que puedo hacer milagros. ¿De verdad? ¿De verdad que puedo? Porque quisiera cambiar muchas cosas. Quisiera con una sola palabra -o con un verso o un modesto silencio- que todo esto que me rodea fuera más limpio, más amor (sin cursilerías), más sencillo, más verdadero. Nada, con un solo pensamiento trastocarlo todo. Dejar sin aliento a la mentira e ir directo al corazón de la Belleza, al latido del universo. Quiero de verdad creer que puedo hacer milagros, y dar en cada abrazo un espléndido poema, y hacer chiribitas en el cielo, y pasar el alma por las espigas o por la nieve donde leía a Eliot. Ya no me conformo con menos de lo infinito, e intento descubrir la mirada de Dios en la portada de un periódico o en ese cuadro de Hanna Hirsch que me entusiasma. Acercarme a la orilla del detalle, a ese anhelo, o dolor, o río, y transformarlo en puro gozo, en exaltación de luz, en revelación, en horizonte de fuego y transparencia. Y ahora que lo pienso amar ya es un milagro en sí, y estar aquí, y pensar que cuando salga a la calle dentro de unas horas acariciaré los árboles con mimo, con urgencia.



(Pintura de Hanna Hirsch Pauli)

jueves, 21 de junio de 2012

Pensamientos y sentimientos y II




La suma sencillez es la santidad. (Y al escribir esto he pensado que se lo había leído a Eliot).

Es difícilmente soportable la vida sin la familia. Como lo es sin la poesía -quintaesencia de nuestra humanidad. Una humanidad que quiere y debe proyectarse hacia la alegría.

El peso de todo. Cierta angustia a veces, o en cuarto creciente. La vida en todo su esplendor y dificultad. La impotencia. No me queda otra que abrazarme a la Poesía. Y vivir constantemente de ese asombro.

Sé que todo esto que escribo no tiene ninguna importancia, que es desgranar el tiempo y poco más.

Antes de morir quisiera escribir un poema.

En un abrazo está todo.

Sobre todo ver la literatura como una constante indagación en la esperanza, en nuestra propia felicidad (tan esquiva a veces, o casi siempre).

Paisajes, ardides, sentimientos… El drama de la vida, como casi siempre, y una gran literatura para interpretarla y redimirnos de tanta falacia.

Hay gente que nace, es un hecho, pero no aprende a vivir en toda su vida.

Un buen libro donde recoger el alma y los despojos. O mirar con los ojos el gozo y el dolor de aquello que amamos.

El lenguaje es un hecho trascendente, su filología primordial es la del alma.

Cotidiana turbamulta. ¡Cómo se pone el tráfico de miradas y sueños! Comentarios vacuos sobre el calor y lo que nos espera. En el semáforo en rojo consideras dónde para Dios en todo esto.

La unica manera de sobrevivir con cierta holgura de alma, y evitar la oscura trama del tedio, es iniciarnos en el difícil arte de no pensar en nosotros mismos.

Tosco sagrario y desvaidas flores artificiales. Y una música pop horrible. En medio de esa luz mortecina la pantomima de una llama eléctrica, sin devoción, sin fuego. Lo sagrado inmerso en lo feo, en lo distraido, en lo frío. ¡Dios mío! Puede que yo, en mi propio corazón, haga Contigo lo mismo.

No sé qué hacer para salir de todos estos sueños. Pero si dejo de soñarme y de soñarlos, ¿qué quedaría de mí?

Apartas un poco los visillos, o la cortina. Quizá abres la puerta de la terraza... Y contemplas. Con la mano derecha haces un gesto leve de búsqueda, de tanteo. La piel, el amor, la brisa... Es mejor no moverse mucho. Ser, en inquieta quietud, lo que contemplas. Aunque todavía no lo veas. Abrir despacio la mano, acariciándote las yemas de los dedos. ¡Qué fuente de conocimiento es esa luz que ilumina lo que sientes!

Es increíble. Cuando no puedes más, cuando estás rendido y parece que todo desfallece. Cuando ya no cabe más trajín en ti y lo normal es el sueño, aún te dedicas a indagar con las palabras en tu vida. ¿Con qué objetivo?

¿Por qué esta necesidad de escribir medianos poemas, cuando podría dedicarme a una más que solvente prosa?

La revolución puede consistir sencillamente en apagar el ordenador, y volver a abrir ese libro a medio leer, o pensar en qué hago por los demás. O contemplar la vida -y a Dios-, sin más.

Y de verso en verso, y de caricia en caricia, y de día en día, un cada vez más necesario silencio.

Repasando recortes de prensa, recolocando libros y haciéndome nuevas ilusiones. Y ya son las once. La mañana transcurre pausada. Entre el sonido del viento y unas fotografías donde encuentro -a todo color- una sonrisa. Recojo los calcetines y escribo en un papel un único deseo.

Uno de los principios básicos de la felicidad, de la vida y de cualquier poema que se precie de serlo es no intentar ser original en nada. Contar las cosas como son, vivir con sencillez, dar en la maravilla de lo que ves todos los días.

Al amor yo siempre le llamo por su nombre.

Ahí sigue. Lleva bastante rato contemplando fíjamente a Dios. Está de rodillas, en un rincón donde su alma pasa desapercibida al mundo. Es una mujer sencilla, muy sencilla, nada destacable a simple vista. No la conozco, no sé quién es, pero yo sé que ahora mismo le debo una parte importante de mi vida.

Intentaré desprenderme de lo accesorio, de todo lo que no sea gracia, luz o alma. Y me frotaré muy despacio las manos y los ojos…

Esto de la literatura no me lo acabo de creer del todo. ¿O sí? No sé.

Lo malo de escribir es que te deja mucho menos tiempo para leer, que es lo que en realidad importa. Al menos a mí. Y después está esa tendencia -"vanitas vanitatis"- a regodearte en tus propias palabras, como una especie de divo petulante y engolado. Trance más acusado en los poetas, cuyo riesgo mayor es acabar gustándote tanto, que ya no quieras saber nada de los otros. ¿Que no ocurre? Ya lo creo que sí. La relectura de lo propio es ordinaria holganza.

Estos sueños con ojeras. Estos libros abiertos de madrugada y que cierro en el desayuno. Este jueves al que no le encuentro la fecha. ¿Qué tengo que escribir hoy? ¿Ya se ha ido ella? ¿De qué es la hora? ¿Dónde está lo que soñaba ayer? De repente el color lila, que me mira desde un espejo, como si me estuviera esperando desde hace mucho. Y ahora me tengo que ir ya, hacia lo mismo.

Lo más obvio es lo que más se olvida. Que Dios es amor, que hemos nacido para querernos, que la poesía es algo más que palabras, que nos podemos morir ahora mismo, que no todo se lee en los libros, que la felicidad no se mide en dinero o fama o metros cuadrados, que nada de lo que tenemos es nuestro...

La poesía es siempre religiosa.

miércoles, 20 de junio de 2012

Pensamientos y sentimientos I




Estamos tan acostumbrados al uso desproporcionado de la hipocresía, con su consiguiente manipulación del lenguaje, que cuesta creerse la verdad.

El hombre es un misterio capaz también de lo mejor. Porque tiene alma, y corazón. (Y puede incluso llegar a pensarse dos veces cualquier barbaridad). No, no es el hombre un ser vivo corriente. Y os digo que esa alma y ese corazón son omnipotentes. Pues son capaces de amar a sus semejantes –vivos o muertos–, o son capaces de una generosidad magnífica cuando se lo proponen. Y hasta pueden llevar a cabo el gran milagro de una sonrisa.

La poesía es el alma del mundo. Pensemos todos un poco en esto. La poesía es el alma de mundo. Pero nos deshacemos del alma, y la poesía se desvanece entre los dedos, los días y las palabras. ¿El resultado? Un mundo sin apenas alma. Sin paz, sin compasión, sin alegría.

He dado muchas vueltas por el mantel de la cocina. ¡Cuántos versos entre sus flores y demás psicodélicas figuras! En ese verde mar donde flotan los pensamientos en tonos rojos. Esta mesa y este mantel donde escribo o leo de madrugada, donde estudio los recuerdos o ensueño el aroma de menta de una planta. Las palmas de mis manos acariciando la eternidad del tiempo que en el mantel se posa.

¿Qué significa ser moderno? ¿Estar a la última de nada? ¿Ser superficial en todo? ¿Es eso? ¿Es vivir en esta constante apariencia de lo verdadero?

La existencia humana en esencia es poética.

Adentrémonos en la espesura del fragor de las calles, en el misterio de los sueños, en la rutina del tiempo... Adentrémonos sin temor en nuestras vidas. Cualquier destello de luz es bueno, o un poco de luna en silencio, o descubrir la aventura de lo mismo visto de diferente manera.

¿Cómo alguien puede esperar sin hacer nada?

Me dejo llevar por el instinto divino de las cosas. De ahí todo lo demás en mi vida.

Soy optimista. Más que por naturaleza, por mi creencia. Pero la realidad te aplasta metódicamente. Y "solo" te queda el amor, la literatura, el temblor de la brisa en los magnolios, los colores... ¡Y el abrazo de Dios! Sé de sobra que todo eso es lo fundamental, la raíz de mi sonrisa, la verdadera fuerza... Pero la realidad te oprime todavía más, sin pausa. Y al alma le cuesta salir indemne de cada día.

Tumbado. La mirada del libro a los pies, de los pies al libro. Y un poco más allá pues todo lo demás. Lo imaginado y lo desconocido, lo familiar y lo invisible cotidiano. Minucias y mayucias: la vida.

A la felicidad le falta vocabulario. Como a la poesía. ¿O más bien les sobra?

martes, 19 de junio de 2012

Bravura, alma y coraje




Henchid el alma.
Fijad el rumbo del corazón
con bravura y coraje. Luchad
en cada contratiempo, aunque el oleaje
del dolor sea muy duro.
Henchid el alma, volveremos a ver
el horizonte, estad seguros, y su luz
azul, donde nadan los delfines
con ese brillo de espuma y esperanza.
Henchid, henchid el alma,
no os dejéis amilanar por los envites del miedo,
por esos lenguajes de noche y angustia.

Fijaos, mirad, ya renace el sol,
ya vuelve la calma...

lunes, 18 de junio de 2012

Desplome y solución




Nuestras sociedades sufren un desplome moral, intelectual y espiritual dramático. Yo diría que agónico. Y lo peor es que parece dar igual, o que podemos pasar sin ello. Con no pensar asunto solucionado, o con repetir el vacío eco de lo que sea. Pero con todo, lo peor, lo que más me aterra, es esta falta de dulzura, de cariño y de ternura que percibo en la gente. Es una patología del mal genio, de la agresión verbal, de las malas caras. Todo el mundo tiene la razón, es increíble. Se discute, se grita... Ya casi da igual el motivo. Son pocos los que ceden, los que escuchan, los que sonríen. Y es que las almas se están ahogando de soledad y de amargura, de tristeza y de insatisfacción divina. Las cosas por su nombre. Contemplo las miradas y miro las palabras. ¿Y qué me encuentro? Mejor dicho: ¿qué es lo que no encuentro? Ese destello, ese brillo, esa claridad, esa alegría. Nos hallamos ante una absoluta falta de felicidad. Y esa felicidad ¿dónde está? ¿Dónde podemos encontrarla? En el cariño, en esa dulzura, abrazo o caricia. Y en el colmo de la caridad. Abandonándonos por entero en los demás. Recuerdo ahora -recuerdo, siempre recuerdo- un canto popular de mi tierra: "Para la jota hacen falta / cuatro cosas nada más / una guitarra, un baturro, / un cariño y un cantar".

domingo, 17 de junio de 2012

Cumpleaños de María Guinea (A modo de regalo)




En punto. Las doce y media. De noche. Madrugada pletórica de esa luz que ilumina los sueños. El silencio de las palabras. Las cosas y los últimos besos. O mejor: los primeros. Y en medio de todo esto, Dios, en su misericordia. Hace mella la vida, y el amor, y la poesía, y el canto de los pájaros -ya sabes. Puede que estés sentada leyendo, o persignando tu alma muy despacio. Puede que tantees algún recuerdo o abraces entre lágrimas el abrazo de Pedro, tu padre. Y Dios te felicita en un resplandor de fe y gozo. De noche este silencio donde se oye... el latido del corazón del mundo, y ese leve roce de la brisa en tu vida. ¿Y las orquídeas, y la música? Tu vida, digo. Esa presencia de Dios y el naranja de los otoños, y la voz de los amigos. Ya nada es triste. Basta con acariciar esos libros, o el agua que te lava las manos. Y una sonrisa se abre paso entre la noche. Y surgen, de improviso, las palabras de esos breves poemas -haikus- que son tu alma y tu mirada, cada sueño, en remanso de paz, de lo pequeño. Vives en esa grandeza que es la humildad, sin darte importancia. Y eso está bien. Todo está bien así, sencillo. ¿Verdad María?

sábado, 16 de junio de 2012

¡Qué casas tan vacías!



Hay casas deshabitadas
pese a que estén plagadas de objetos
y personas rutinarias.
Casas de pasillos sin gracia,
aunque haya algunos cuadros o láminas
desvaídas por la nostalgia
-o viejos abanicos de cierta bisabuela
que se quedaron sin resuello
en pleno siglo XIX.
Casas en las que entras
y sales como si nada
de nada, sin alma
en ninguna de sus estancias.
Abarrotado espacio
de absurdas nimiedades:
barroco desaliño o impersonal diseño.
¿Se puede vivir en una casa
donde no hay libros?

viernes, 15 de junio de 2012

Cada día tiene sus matices




Aquí estamos. Diréis que más o menos
como siempre. (Y no os falta razón).
Pero miremos las cosas
con más atención de alma.
Hay distintos matices en la luz
o en el rostro de su belleza,
y poemas (vida
de nuestra vida)
justo donde menos lo esperas.

Y luego esa inaudita posibilidad
de ser feliz
sin hacer nada nuevo.





(Cuadro del gran pintor mexicano Eduardo Pizarro).

jueves, 14 de junio de 2012

Vete tú a saber




No sé lo que me deparará el presente,
y ya no digamos el futuro.
(El pasado es un caso perdido).
Lo dicho, no sé la sorpresa
de este nuevo -¿nuevo?- día.
La verdad es que no espero nada
del otro mundo.
Será lo normal, la típica desgana,
el cansancio de los viernes
o la falta de dinero.

Y, por supuesto, el mismo poema
de siempre, visto en otra calle
o desde otra ventana.



(Cuadro del pintor canadiense Rob Gonsalves).

miércoles, 13 de junio de 2012

Siempre los libros, menos mal




Los libros me observan. Y yo a ellos. De estante en estante siento su reojo, su llamada. Las "Sonatas" de Valle-Inclán, y la prosa de Cernuda. Esas memorias de Cansinos Assens ("La novela de un literato"), tan querido por Borges, y esa edición de los "Cantos pisanos" del gran Pound, que compré en México D.F. hace ya media vida. Y desde una portada no me quita la vista de encima Eliot, y poco después me detengo en todos esos nutridos tomos de Neruda, o en aquella biografía de Baroja -la espléndida de Sebastián Juan Arbó- que compré por cinco duros a un gitano. Y Dumas, Delibes, Paz, Montaigne, Bloy, Montale... ¡Tantos libros! Mi vida en su compañía. Su compañía: mi vida. Me reconozco un biblioenamorado que se sienta ante sus libros y respira de nuevo con alivio, feliz.

martes, 12 de junio de 2012

Algo tendré que hacer





¿Qué hago por mi parte? ¿Qué hago?
¿Me limito a ver con apatía el transcurso de los días?
No dejo de pensar en lo poco
que me esfuerzo por mi vida
(¿y qué hago por la de los demás?).
Digo yo que algo más tendré que amar
y no quedarme como un fantoche sentado por cualquier sitio,
en continuo embeleso, con la mirada
recorriendo las paredes o los sueños.

Lo más fácil es pensar -pensar nunca es fácil
ahora que lo pienso- que uno es incapaz de nada
especial, que no, que no sirve,
que como mucho leer una novela, un beso
o esperar a la divina providencia. (Siempre
se encuentran palabras apropiadas para escurrir el bulto).
O encontrar un trozo de cielo
donde pasar el rato entre las nubes.

En fin, ¿voy de una vez a hacer algo, me decido?
¿Voy a tomarme un poco más en serio el tiempo,
el amor, la piedad o la literatura?
Lo más fácil sería quedarme así de quieto, y tibio.
Y algunos piensan que soy bueno. ¡Ja!
Y que hasta escribo bien o soy ejemplo
de mesura y buen tino. (¡Dios mío!).

Esto de vivir es cuestión de volver a intentarlo,
hasta que un día de estos
me salga la vida una pizca más decente.




(Pintura de David Lusier).

lunes, 11 de junio de 2012

Ausencias





Es ese latido, ese pulso, esa memoria
que palpita.
Es lo sencillo de tus manos
buscando la caricia.
Y esa inquietud por amar
de manera absoluta.

Estoy seguro: regalarías
todos tus poemas a cambio de ese amor,
de esa ternura
que germina en el alma
y se derrama a lo largo de la vida.




(Pintura del artista brasileño José Ferraz de Almeida Júnior).

domingo, 10 de junio de 2012

Amor y alma



Pase lo que pase,
y sea lo que sea,
nunca pierdas de vista
el alma de lo que es
y el amor de lo que suceda.










(Pintura de Barnett Newman)

sábado, 9 de junio de 2012

Unas líneas para Hilario Barrero, poeta




Querido Hilario:

Es la brisa. Y su caricia. Y la mañana. Y el tendedor donde ondean las sábanas y mis manos. E insisto en el decir, y en el alma. ¡Cuántos sueños de tejado en tejado, de ventana en ventana! Y siempre el cielo, y su altura azul, y esa profundidad de todo. ¿Qué intento decir? No sé, Hilario, no sé. Tengo palomas en los ojos, y palabras que van abriéndose paso en la luz y en el vuelo de la brisa. La felicidad debe ser algo de esto. Extiendo los brazos hasta el cielo... En ocasiones llego, y me quedo allí un rato, o lo que sea eterno. Yo sólo te quería felicitar el cumpleaños, amigo mío. Pero ya sabes lo que pasa. Y me quedo en este resplandor y en esta misma ventana.

Un gran abrazo.

viernes, 8 de junio de 2012

Todos no somos iguales


Ha ido calando y es una falacia. "Todos son iguales". ¿Qué todos? Naturalmente los políticos. ¿Iguales? ¿Todos? ¿Estamos seguros de ello? ¿Es justo repetirlo hasta el hartazgo? Sería el primer gremio o grupo humano en el que todos fueran iguales. Esa frase peyorativa y mentirosa sólo interesa a los que se saben mediocres o corruptos. ¿Son todos los periodistas iguales? ¿Y los torneros? ¿Y los policías municipales? ¿Y qué me dicen de los poetas? ¿Somos todos iguales?

Que cada palo aguante su vela. Mentirosos hay en todas las cofradías. Y ya no digo robaperas. Y redomados gilipollas. Y personajes rudimentarios o de medio pelo. O sencillamente tipos malos, donde la inquina se ha enquistado en el alma. Pero que no me vengan más con frases hechas. Hay personas estupendas en todos los sitios (¿pocas, muchas?, depende), profesionales de su cosa, fehacientes, dignos, gente de conciencia recta y sonrisa ancha.

¡Ya está bien de simplezas! ¡Ya está bien de tanta miseria! Y lo peor es eso: que te tropiezas en todos los sitios con la frasecita. En el bar, en el taxi o en la escalera de tu casa: "Todos son iguales". Y no. No lo son. Ni los políticos ni los guardamarinas ni los agricultores. Ni siquiera los sindicalistas. Botarates los conocemos todos, ineptos o con manifiesta carencia de seso. Florecen por doquier. En la universidad, sin ir más lejos. O en todas las oficinas, públicas o privadas. ¿O no?

Hoy por hoy parece -y digo 'parece'- que cunde más la malicia y la picaresca, y todo un buen conglomerado de sospechas. Esto es fruto de muchas cosas. De la chapucería para empezar, de la ambición desmedida por el dinero y de la poca aplicación por el esfuerzo, de la falta de formación (moral e intelectual), del desmadre educacional, o de como "lo hace todo el mundo..." (otra frasecita").

Pues no, todos no somos iguales. Ni muchísimo menos. Ni en política, ni entre las chicas estupendas de Zara, ni entre los mecánicos, ni entre los obispos católicos, ni entre los que escribimos. Para nada. Y en el guirigay político pues igual. Los timadores, medradores y maleantes cunden una barbaridad. La historia está llena de ejemplos. Pero esa no es toda la verdad.

jueves, 7 de junio de 2012

Búsqueda




Y yo, que a tantas personas conozco,
no tener ninguna que me conforte
de una manera infinita. Por eso
busco la soledad entre los versos.

¿No os cansan ya las buenas intenciones?
Y las palabras, ¿no son demasiadas?
No, no es que esté dejando de querer
a la gente (nada más lejos, nada
más cerca de mi corazón que todas
ellas, benditas e insólitas almas).

Pero es como si me fuera a morir
en este mismo instante. ¿Me comprendéis
al menos un poco? Y la vida me urge
a un mayor silencio -¿cómo podría
decirlo mejor?-, donde solo escuche
la mirada de Dios: su transparencia.





(Pintura de Camille Pissarro).

miércoles, 6 de junio de 2012

Génesis y biografía



En el principio fue el amor
-¿o fue un beso?-. 
De él nació la luz y, caricia a caricia, 
la vida es un hecho. 




(Pintura de David Lussier).

martes, 5 de junio de 2012

Luz




La luz. Esa luz. 
Destello, 
resplandor, 
revelación, brillo.
Luz de luz. Transparencia
de Dios,
mirada, signo.

Luz. Conciencia
de ver y de ser
himno.
Y esta sed
de alegría.

La luz: remanso,
claridad, vida.
Inesperada emoción
del río,
del poema y del color
del ámbar en su anillo.

Luz, luz...
Esta insistencia
de sus ojos
en el alma.




(Pintura de William Glackens).

lunes, 4 de junio de 2012

La obsesión por el vil metal




¿Todo el mundo está exclusivamente preocupado por el dinero? ¿O es que me lo parece? No se habla de otra cosa, no se ambiciona otra cosa. Mediante la política, la mafia de cualquier signo, la oposición a algo, la vocación de medrador, los concursos literarios, la lotería, acciones, la usura o el robo o la engañifa, lo que sea. Pero dinero cuanto antes, lo primero. Se venden las joyas de la abuela o la selecta biblioteca. O la conciencia, y si es preciso el alma. ¡Faltaría más! Pero el dinero que no falte, y sin gran esfuerzo por favor. Generaciones enteras en las que el dinero lo es todo. ¿Amor, conocimiento, poesía? Muy bonito, sí, te dicen, ¿y para qué sirven si falta el pecunio? Yo no vivo del aire, pero tampoco de esta obsesión enfermiza. El hombre desconoce ya la sobriedad, el equilibrio, el mérito, la mesura. Se puede ser muy feliz gastando lo preciso, sin este desproporcionado consumo que nos deja secos por dentro. ¡Qué gran manipulación, qué dislate de vida!

Y así nos desvivimos. En esa ambición por poseer y adquirir más vacío. Nunca es suficiente. Siempre hay un por si acaso y un capricho vespertino y una nueva necesidad que cubrir. Teniendo poco o mucho, da lo mismo. El caso es que no hay manera de quitarnos de encima esa esclavitud, ese adquirir cosas sin necesidad. ¡Más, más, más! Todo es poco, no llega. Y si falta una pizca la mirada se nos esconde y se va haciendo amarga, como triste. La estupidez se ha convertido en hábito. Porque resulta estúpido ese acaparamiento, ese pensar que no podemos ser felices sin un reloj más, o un coche de alta gama de tontería, o ropa a raudales, o… Pues eso, que así nos desvivimos, y nos acostumbramos a vivir en el sótano de la vida, entre cachivaches y sombras que no nos aportan nada y nos distraen de la verdad de nosotros mismos.

Toda una sociedad y un mundo -supuestamente muy avanzado- que insiste en ese engranaje del dinero, de la usura, del poseer venga o no a cuento (cuando en realidad somos nosotros los poseídos, los paulatinamente despersonalizados). Nadie dice: “ya tengo bastante, ya es suficiente”. Siempre hay algo más, siempre hay más dinero que ganar. Pero ¿para qué? ¿De que le sirve a la sociedad esa funesta manía de cimentarlo todo en el dinero? Y el alma se va enfriando, y la codicia se adueña del corazón, y la política se ha quedado solo en un presupuesto (y su negativo de rapiña), y la vida -o la literatura- solo parece la posibilidad de un buen negocio o de una subvención o de una apuesta. Y total ¿para qué? Decidme, ¿para qué ese afán tan ridículo, tan superficial, tan memo, tan egoísta? Y el mundo se nos está quedando yerto, sin espíritu, sin trama, sin nada.      

domingo, 3 de junio de 2012

Asomado a la lluvia




Me agrada el sonido de la lluvia, 
y ver cómo resbalan las gotas 
por esta nostalgia que es mi vida.

Me agrada abrir del todo la vista
y el alma y también esta ventana
por donde me asomo a la esperanza.

sábado, 2 de junio de 2012

Siete poemas imprevistos





AMANECE

La luz va adquiriendo la forma
de una flor, de un cuerpo
o de un poema.

Y esa luz
es también su alma.


DE POESÍA

A base de palabras
intento hacerme un sitio
en toda esta belleza.


POEMA

Bastan unas pocas palabras.
Escribirlas lo más desnudas
posible en el papel. Y luego
mirarlas en su despedida.


CUESTIÓN DEOÍDO

Pongo el oído en su alma
y escucho a la poesía
cómo canta.


ASÍ LO VEO

La vida
es una efusión de Dios.
La vida, esa revelación
de más Vida,
y esa cotidiana manera
de dar en el amor.


TEORÍA DELCONOCIMIENTO

Contemplo el cielo...
y la contemplo a ella.


¡QUÉ EXTRAÑO!


Se me hace muy raro que los periódicos
de hoy nada digan de mi amor por Ana.
Cuando es la gran noticia del momento.

viernes, 1 de junio de 2012

Desde un poema de Claudia Capel





Mi camino es el cielo. 
Por él paseo cada día, y respiro
hondo silencio.
Ese cielo donde sueño
que mi vida es otro vuelo. 
Y en los ribazos de su luz
unas nubes dispersas
son el poema que contemplo.




(Pintura de William Merritt Chase).