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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.




jueves, 31 de mayo de 2012

¿Qué quiere la poesía?





La poesía quiere almas 
que desnuden las palabras 
hasta que sólo se lea
en ellas su transparencia.

La poesía quiere almas
que dejen todo por ella
y aprendan desde el principio
que su sed es la belleza.

La poesía quiere almas
sencillas, que amen la vida
en un detalle cualquiera
del día o de la memoria.

La poesía quiere almas
que sueñen palabras nuevas,
almas de mirada limpia
que al fin vean los poemas.






(Pintura de John William Godward: "Corona de violetas").

miércoles, 30 de mayo de 2012

La vida, una cuestión de amor





Es darnos, fundirnos, enamorarnos. 
Es deseo que no acaba de saciarse, esa piel 
y esa alma que buscan por dentro la ternura.

El amor es nuestra explicación de hombres, 
el puntal de nuestra existencia. 
Y por eso vamos tras él de por vida; 
de ahí esas ganas locas de entregarnos, 
y ese desasosiego, y esas miradas 
escrutando cada detalle del tiempo.

El hombre necesita amar 
pues el día a día sin amor, ¿qué es?
Porque amamos sentimos y somos sentido. 
Y no es sólo una cuestión de afectos, o un cuerpo 
que se contonea en el verano. 
(El sentido del mundo 
y de la literatura y de lo que somos 
pasa por ser amados).

El sentido es el amor, y la realidad del poema. 
El amor es la razón: razón de vida. 
Lo transforma todo, lo inspira todo. 
¿Qué puede importar más que eso? 
Nada en el mundo más importante, más núcleo.

Y cada uno de nosotros, amantes, 
intentamos dar con el origen de ese ardor. 
Y nos miramos desnudos las caricias, 
o la pureza, o lo infinito (porque el amor 
nunca se conforma con minucias).




(Pintura de Fernand Toussaint, "Mujer elegante"):

martes, 29 de mayo de 2012

Las olas se suceden




De niño jugaba con las olas 
en la orilla del mar, las manos
llenas de arena y dibujos de espuma.

Más tarde, comencé a saltar 
por encima de olas y años 
para zambullirme de golpe en la vida. 

Pero desde hace unos cuantos poemas 
lo único que me llama la atención
del mar donde sueño 
es la nostalgia de mi infancia.

Y busco a mi madre por la playa, 
y me dan ganas de llorar
porque no la encuentro.



(Pintura de William Chadwick).

lunes, 28 de mayo de 2012

La verdadera sabiduría





Creí saber algo. Pero, ¿qué? Nada. 
Por eso he cambiado la forma de verlo todo. 
Lo primero es el alma, y su mirada.
 
Y poco a poco te vas dando cuenta 
de la sabiduría, mientras amas.





(Pintura de Frederick Childe Hassam, "Summer Evening", 1886).

domingo, 27 de mayo de 2012

La vida necesita colores





Los colores. Ese enamoramiento del fucsia 
y esa poesía del naranja entre amarillos. 
Y este azul pureza donde se expande la luz 
o donde la mirada se abisma en lo infinito.

Y los tonos verdes que nos desvela la vida 
poco a poco, desde la infancia hasta aquellos ojos
que viste por vez primera en algún dulce sueño,
con sus labios rojos y el beso y su pelo tan negro.

La vida necesita colores, está claro.
Junto a ese resplandor tan blanco donde están todos.





(Pintura de Joaquim Mir: "Almendros floridos").

sábado, 26 de mayo de 2012

¿Qué decir?





No tengo apenas qué decir.
Ya me gustaría,
pero lo mío es tan poco, tan nadería,
que nadie se pierde nada.

Un tipo sentado en un sillón
del cual lo que más llama la atención
son sus zapatos rojos, eso sí, a juego
con esa estupenda encuadernación
de los "Ensayos" de Montaigne.

Ahí, en esa quietud del sábado
y de su luz. Pues eso,
que apenas tengo nada que decir.

viernes, 25 de mayo de 2012

Estoy cansado





Soy un hombre cansado. 
Lo cual no quiere decir nada 
en especial. Sólo eso, que estoy 
cansado. Como todo el mundo. 
Y que he tenido que tomar un taxi 
para llegar hasta el siguiente verso. 
Y ahora espero. No sé muy bien qué, 
pero espero. Como todo el mundo. 
Y me entretengo con las palabras 
o con ese espejo. 
Alguien llama, y yo contesto. 
La verdad es que no me fijo muy bien,
despistado entre recuerdos. 
Y poco más. Conversaciones antiguas 
y libros viejos. 
Calles desconocidas, jardines, 
estanques, niños, poetas... 
Se me llenan los ojos de sueños
y me ciño a ellos con una fe muy blanca. 
Nada, que no hago nada de provecho. 
O imagino que no hago nada. 
Al rato sigo las sombras de unas ramas
como si fueran el principio 
de todo conocimiento. 
Y, sin apenas fuerzas, logro por fin alcanzar 
una rosa que me invento. 
Y un beso.





(Pintura de Frederick Frieseke: "Lady with parasol").

jueves, 24 de mayo de 2012

La poesía y su devenir





La poesía no está en el papel. 
Está en cualquier punto de la vida. 
Es una visión repentina 
o una impresión que se adhiere al alma. 
Y ahí se nos queda. La vida, 
en toda su extensión de sencilla melodía. 
La poesía no está en el oropel, 
está en lo más leve. ¿Cómo lo diría? 
Está en una repentina maravilla, 
en un resplandor de vida. 
Y queremos fijar el ritmo de la lluvia 
en unas palabras, o en un gozo 
de luna que acicala su mejilla. 
Expresar la intensidad de las cosas 
y la realidad más desnuda de nuestra existencia. 
Un ligero movimiento, la brisa, un beso a la deriva. 
El paisaje secreto de la vida. La luz 
y el eco sobrenatural del oleaje de los días. 
La poesía. Esos instantes 
donde una mujer te mira, 
o cuando suena una campana o se estremece 
el agua de un estanque, en su mutismo. 
Instantes que las palabras cortejan con mimo, 
y desean decirlos. Sonidos 
que alguien canta o escribe, 
que enhebran imágenes y brillos. 
El poeta sueña el beso en unos labios 
y la felicidad en el color amarillo de unos chopos. 
El poeta cierra los ojos y mira… Y escucha 
el escalofrío del mundo y del hombre, 
y el salmo de la naturaleza que germina.





(Pintura: "Hylas and the Nymphs", de John William Waterhouse).

miércoles, 23 de mayo de 2012

Recuperemos el asombro que es la vida





Vivimos en un estado tan superficial de vida
que no somos conscientes ni de nuestro respirar.
Vivimos de apetencias, de impulsos
que duran lo que dura el capricho de turno
o el humo de un simple cigarrillo.

Ensimismados en el yo egoísta
no vemos lo mejor de los demás.
Y, con el tiempo, nuestra capacidad de asombro
se difumina en el olvido o en la prisa. (La vida
es un constante enamoramiento -o no es-, un darse
en progresivo descubrimiento de maravillas y poemas).

Pero nuestras almas están aturdidas
de comodidad, saturadas de cosas, de avaricia,
impureza, soberbia y deslealtad.
Y hemos llegado al punto en el que somos incapaces
de demorarnos en el asombro
de una inteligencia coherente, de una sensibilidad
que vaya un poco más allá de la Visa o de las noticias del día.

Sí, darnos cuenta del asombro de una rosa
o de la lluvia o de un beso o de la música de Mozart.
El asombro de un buen libro de poesía.
El asombro -siempre nuevo- de la belleza
de la mujer en la pintura de Arthur Hacker, o de esa luz
donde se recoge el resplandor de la infancia.




(Pintura de Arthur Hacker).

martes, 22 de mayo de 2012

Dos poemas religiosos



I


Siento lainmediatez de la Cruz.
Me pilla con elalma desgarbada, sin fuerzas.
Que alguien meayude, Dios, que alguien
me ayude amantenerme firme,
a no desplomarmesobre mí mismo.
¡Es tanta miflaqueza! (Y la tristeza acecha).
Lo peor es eldesánimo, y tanta quejumbre.
Cuando pareceque todo da igual... Espera Jesús,
al fin y alcabo yo no soy digno, pero me amas.
Si al menos mealcanzaras un verso de tu boca,
nada, cualquiercosa. Una palabra tuya
bastará parasanarme, para quitarme de encima
mi propioegoísmo, este lastre
que se meacumula día a día.


II

Esa angustia, yesa infinita misericordia.
Ese rostro desfigurado a fuerza de blasfemias.
Ese estruendo del silencio.
Esa Belleza fustigada y torturada, siglo asiglo.
Ese rastro infinito de Sangre y de noches y deabismos.
Ese Cuerpo del Adonai
tan resucitado, tan Cristo.



(Pintura de Duccio di Buoninsegna).





lunes, 21 de mayo de 2012

El descubrimiento de Francisco Tario



Fuera llueve, a rachas. Dentro leo "La noche", de Francisco Tario, una extrordinaria recopilación de cuentos, editada por Atalanta. Fuera se atisba ahora un poco de sol. Dentro me fascina toda esa maravilla que no he leído todavía, como es el caso de Tario, seudónimo de este escritor mejicano -verdadero descubrimiento-, hijo de españoles. Fuera brillan los tejados y verdean los árboles. Dentro, voy de cuento en cuento, y me paro en seco (a mitad del relato 'La noche del traje gris'), y escribo estas líneas, cuyo único propósito es el agradecimiento. A Francisco Tario, a sus perspicaces editores de Atalanta, y a esta renovada pasión que es siempre para mí la literatura. Fuera, dentro... Toda esa gente, y todos estos libros.

domingo, 20 de mayo de 2012

Santa Misa





El amor de Dios se hace poesía.
Se avecina el drama. Verbo y Palabra:
elegía del Gólgota.
En dicho amor germina
la felicidad del hombre: Eucaristía.
"Tomad, este es mi Cuerpo".
Y la Belleza. Y el cariño que necesitamos.
Nos lo da todo, es todo nuestro. "Haced esto
en conmemoración mía". Sed perfectos
poemas de Amor, de Vida.
Leedme, comedme, miradme. Soy Yo: el Cristo.

sábado, 19 de mayo de 2012

Los amigos, mis amigos




Los buenos amigos me conocen y saben de mis gustos. También es verdad que lo tienen más fácil, pues no paro de escribir sobre ello a diestro y siniestro (aunque ando tan enredado con las palabras que a veces no sé salir de mí mismo y me hago un lío considerable). Saben que me fascina bucear en una buena piscina, recogerme en algún rincón de cualquier lugar decente (pienso al pie de un sauce o de un chopo), pasear sin estar pendiente del reloj ni de los semáforos, consultar la aventura de los atlas, visitar a Dios de improviso, aprenderme de memoria una librería, libar la luz donde se tercie… 

Lo saben. Por eso me invitan al cielo algunas veces, y me dicen que no me preocupe de nada. O me abren las ventanas de unas cuantas palabras, siempre cariñosas. Está claro que se exceden, pero son mis amigos. Y se deleitan deleitando. Gozan así. Como yo gozo con sus alegrías y me apeno con sus problemas.

No merezco los amigos que tengo. Pero bueno, eso es la amistad: la sorpresa a la que no te acabas de acostumbrar nunca. Y una deuda que no saldaré. Y la lealtad, y el corazón y la confidencia. 



viernes, 18 de mayo de 2012

En el Pretorio





Yo estuve allí. Cristo
no sé si lo recordarás, pero estuve
justo allí, me salpicaba el martirio de Tu sangre y el aliento
nauseabundo de aquellos animales (¡qué pestazo
desprende siempre el pecado!),
que se despachaban sádicamente sobre Ti,
sobre el mismo Dios desnudo y pingajo.

Estuve. Y sigo estando. Estoy
allí, entre curioso y pánfilo, como puedes comprobar
cuando me confieso,
allí, en el pretorio de la historia -de mi propia vida-,
en aquel infierno infectado de odio, aversión y rabia,
donde eres sistemáticamente vapuleado
por las hordas más siniestras de la infamia.
(O sencillamente por el desuso o el sarcasmo).

Y lo permito, y no digo nada (o casi),
o, lo que es peor, dejo de mirarte, me da vergüenza.
Aparto la vista de Ti, Cristo, y me fijo
en cualquier dislate, donde el alma
sea más llevadera, en unos versos primaverales
o en una mediocre novela.

Me callo como un muerto (“no te signifiques”,
seduce Lucifer), y no levanto el alma
ni un palmo del sofá o de la molicie,
para decir: “¡Ya basta! Dejad de hostigar a Dios,
dejadle de una puñetera vez, ¿quién os ha dado vela
en esta Misa? Apartaros de mi Amor, carroña. ¡Fuera
de este altar y de esta Sangre!”.

Pero vuelve a suceder: no digo nada, me escabullo
entre libros, y dejo que los sentidos caigan ensimismados
en extraordinarios sueños color cobalto
(la arena es fina y muy blanca y son muy hermosos
algunos cuerpos enjoyados de brillos).
Y mientras tanto sigue Cristo allí -aquí-, retorciéndose
por mí, en cada trallazo, abrazado ¡a mí! ¡¡A mí!!

Me dan ganas de llorar, de enjugar Su rostro
magullado, inflamado, irreconocible.
¡Cristo! Mírame, soy yo, este poeta mediocre
que Te quiere…

¿Quién es digno del amor de Dios?
¿Quién es digno de si mismo cuando se aleja de Dios?



(Pintura de Giovanni Battista Caracciolo)

jueves, 17 de mayo de 2012

Apuntes y pinceladas III




Cuantos más años tengo, más vivo de sueños.

El latir del corazón, ahí está todo.

La familia y los hijos, la amistad, los libros por todaspartes, y qué hago yo escribiendo poesía (el motivo, digo), cierta inapetenciaespiritual que va y viene, y el cansancio de la vida…

Escribo, escribo, escribo. No sé decir nada nuevo, de verdadque lo siento.

El entusiasmo por las cosas es más acuciante cuando llegaabril. ¡Cuántos recuerdos y cuántos brillos en esta luz que pasea conmigo y seposa en su piel y en su vestido!

Me gustaría tener las palabras apropiadas en cada poema.

Os voy a decir la verdad: el tipo de persona que más me atraees esa que casi nunca piensa en ella.

No sé qué pasa en mi corazón, pero no se conforma con nada,ansia mucho más, y mucho más adentro. Cuanto antes, rápido. Y luego están todasestas palabras, que tantas veces me confunden con sus brillos o sus ecos. Eseste corazón mío, que quiere más, mucho más, y que no se conforma con menos.

Lo sé, todavía no he aprendido a amar, de vivir de amor. Deltodo, sabiéndome nada. Es por eso que en tantas ocasiones me siento triste odesnortado. Esa es la causa: no acabo de entregarme, de creerme el amor comodebiera. Y escribo para mí. ¡Ay, desdichada escritura cuando sólo es eso, así!

Durante la vida se suceden las páginas y las horas y el almade los días.

La mesa de pino, y la transparencia del agua en la botella.El libro sobre el Impresionismo abierto por un cuadro de Boudin, y unoscaramelos de fresa, y el cristal donde se refleja concreta la memoria. Entretodas estas cosas estoy seguro de que hay un poema.

Llego a casa, aparto libros y periódicos, y me siento felizsimplemente mirando el color naranja en un cuadro de Joaquim Mir.

Escucho el redoble de Dios en el corazón del hombre, en cadadolor, en cada esquina, en cada verso, en cada paso... Todo, todo, en un únicoamor.

Alma, no te inquietes tanto por lo que has de escribir. Loprimero es amar, darse.

Por la calle contemplo las primeras hojas de los tilos,mientras con una de mis manos me sujeto en el bolsillo al crucifijo.

A veces sólo te queda la compañía de un libro.

Semana santa. Redención. Amor por encima de todo. Esa danzade los pasos y del pabilo de las velas. La misericordia de Dios hecha Cruz,suma. ¡Qué dolor y qué amor! Dorados reflejos, flecos de alma y terciopelo.Cristo, ¡qué Dios tan hombre! ¡Qué resurrección la de su mirada! Laquintaesencia de la ternura, bienaventuranza del misterio. Y María, y el goteode la Sangre de Dios en el centro de la Historia. Semana Santa. ¡Qué eterno esel hombre!

Y, en un suspiro, me pongo a imaginar un poco de silencio yuna caricia. ¿Qué más podría pedir? Os regalo todo lo demás.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Apuntes y pinceladas II




He entrado en una librería. Y he sentido una gran paz. Cadalibro era una posibilidad, un renacimiento, una alegría. Una sola libreríaalberga a toda la humanidad, y esa esperanza que todavía puede llegar a ser.

Si uno escribe poesía es porque está buscando a Dios. De unamanera o de otra, con más o menos fuerza, con peor o mejor literatura. No lopuedo decir más claro.

Se rien, se mofan. ¿Y qué más me da? El mal -en sus versionesde odio, de usura, de venganza, de trituraniños, de guerra, de vejación, decontranatura, de mentira y de blasfemia- es ese escalofrío que invade la tierray su entraña, que se apropia de órganos de poder y de vidas a mansalva. ¿Es queestamos ciegos? ¿Es qué no sentimos esa recurrente y diabólica amargura apropiándosedel alma de nuestra civilización y cultura?

¿Son las prioridades del hombre la política, el poder, elremilgo del cuerpo, la avaricia del dinero o la popularidad fantoche? ¿Paracuándo la inteligencia, el esfuerzo, la templanza y la decencia del alma? Yaunque el mejor escribano echa un borrón, digo yo que hora es de reaccionar, designificarse, de escribir lo que uno es, y lo que realmente piensa. Concriterio y cierta literatura. Con naturalidad y donaire. Pero con presteza. Laverdad acucia. La verdad de cada uno, esa más íntima, capaz de emocionar, dedarse, y de bregar con ahínco por lo que quiere. Sin componendas.

Que sin Dios no soy nada no es una simple convicción, esmanifiesta experiencia personal. Y lo escribo aquí porque necesito decirlo, pormás que me pueda empeñar en lo contrario, o me despiste entre palabras, o a lamayoría le importe un ardite.

Indagar en su sorpresa espiritual, porque espiritual es lahazaña de la gran literatura.

¡Pero si basta con abrir los ojos y desplegar el alma paracerciorarse de que la vida no sólo es drama, que hay un horizonte de belleza yesperanza!

A veces hasta tu propio país te cansa. Agotado de tantanecedad y del flamear de banderas absurdas. ¡Cómo cansa tanta historia! Perosobre todo la vileza de la demagogia, de esta espiral de consignas nefandas, ode tanto ignorante con un libro publicado. Seamos claros: lo que más desesperaya no es la maldad, es esta corrosiva estupidez ambiente que se propaga comopor ensalmo. Abres el periódico y sientes irremediablemente el hastío, laimpotencia. Y eso que estamos en primavera, y que hay personas estupendas. Elcaso es que te cansas, que te aburre tanto asco y tanto idiota.

Aparentan, aparentan, aparentan. Un constante enjuague dementiras y circunloquios y vaguedades. No se sabe muy bien qué hacer con lavida. Neutros de todo, sabios de nada. La verdadera inteligencia, señores, esaquella que no olvida al alma. Y eso se percipe, se palpa, se lee, se nota. ¿Ono?

No parecen buenos tiempos para el silencio. Y en el silenciose piensa, se lee, se reza, se escribe y se ama. En el silencio germina elalma, lo que verdaderamente somos.

El amor no es ninguna literatura, pero la literatura no esotra cosa que amor.

Dios, cuando creó el mundo y al hombre y el entero universo,amó todo ello, supo que era bueno. Y vio la poesía de Borges, de Keats, deVirgilio, de Machado y de Whitman.

Los libros y la literatura no están amenazados por latecnología, ni mucho menos. Los libros y la literatura están realmente amenazadospor el desplome del alma, y por una grave inacción intelectual.

En un momento dado de la vida acabas por aborrecer laactualidad. Ni un minuto más. (En lo inmediato prevalece la memez). Y uno serefugia en los cuentos de Katherine Anne Porter o comparte velada conJenofonte, o se siente uno más en algún episodio de "Downton Abbey".¡Qué bendición! Y asomarse a las acacias, mientras imaginas el resto del jardíndonde estás con ella.

Es el gran drama: cuanto más embustero mejor. Puedes llegar agozar de un prestigio abrumador.

Dirán lo que quieran, pero los más bellos poemas que conozcono tienen ni una sola palabra.

Tres pilares metafísicos en los que el hombre se lo juegatodo: la libertad, el alma y Dios.

Cuanta menos literatura más literatura. El alma no precisa degrandilocuentes retóricas. Sencillez y claridad. Esa verdad que todos sabemos.

No sé los demás, pero yo tengo vocación de caricia y depoema.



(Pintura de Laura Coombs Hills)

martes, 15 de mayo de 2012

Repasemos la vida





Repasemos la vida. ¡Qué fugaz ha sido todo! Y qué rápido. No da tiempo ni a disfrutar los sueños. Tus padres, la familia, los juegos. ¡Qué risas con mi abuelo! Y aquellas espigas que desmenuzabas en tus manos. Y la primera vez del mar, que no daba crédito (y sigo sin darlo). Y bueno, lo mejor de todo, las zambullidas del verano. Y las chicas sentadas en el borde de tus ojos. Se lo pasaba uno bien entre sauces y chopos, y escribiendo cartas a los amigos. De por medio los libros (lo siento, pero siempre se quedan escasas las estanterías), y la poesía (escrita o no). Hasta que un buen día -era invierno y sábado- vi mi película favorita, y en ella estaba la mujer de mi vida, y sus largas piernas. Y su cuello y sus labios y su melena. A partir de entonces no me importa la tristeza, ni que llueva, ni que haga frío. Ni siquiera las malas novelas, que ya es decir. Y me fijo más en el alma de las cosas, aunque pueda parecer que esté siempre distraído, o a lo mío. El amor tendrá eso. Dicen que soy bueno. Ni caso. Si lo sabré yo. Si lo sabrá Dios, que es el principal damnificado. Y en medio de lo que sea se asoma la nostalgia, se abre una ventana a la mañana, y la pereza me deja postrado en cualquier nube o en cualquier espejo. Y llega un momento en que comienzas a echar de menos tu vida. Y no sólo la pasada. Y te das cuenta -con una clarividencia absoluta- que lo primero de todo es el corazón, ese ir aprendiendo a querer con una mayor perfección, hagas lo que hagas y estés donde estés. Y no otro asunto es la felicidad de todos estos ratos que son la vida.



(Pintura de Sorolla)

lunes, 14 de mayo de 2012

Apuntes y pinceladas I



El mundo: hombres y mujeres. Celestinas y celestinos, burócratasy funcionarios, soldados, poetas, parados, listos, negociantes, cornudos,rufianes y marrulleros. Y entre todos ellos algunas personas buenas.

Lo blanco. Esa pureza donde está todo. Blanco el gozo, yblanco el resplandor de la vida. Esa caricia blanca, esa ansia y esa miradadonde está lo más blanco. Esa piel blanca y esa luz que amas.

Puede que lo parezca -y lo parece mucho-, pero el mal no esel protagonista de la Historia. En absoluto. El centro de todo es Cristo.Poesía, gozo, belleza, amor, esperanza, vida. Aunque el mundo, por decir esto,te desprecie o tome por lelo.

Como decía Pedro Salinas en su esclarecedor ensayo sobre"la defensa de la lectura", para leer lo que falta no es tiempo, songanas. Y -prosigo yo- esa pasión por conocer, y ese dar en el alma y en eldrama poético de la existencia.

Voy a dejar muy clara la situación. Mi solaz son los libros,en un casi increíble regodeo. Mientras escribo esto, veo cómo andan por toda lacasa. Yo sólo estoy con uno -de Antonio Pau-, pero el resto acecha desde lasestanterías, mesas y rincones. Nos miramos, sin perder ripio de títulos y vidasy azares mil... Amor bibliosensual, biblioimpresionista de memoria y portadas.Yo, Guillermo Urbizu, ante todo soy un hombre que vive de amor y biblioesperanza.

¿Día del libro? ¿Y qué día no es del libro? ¿Y qué noche, yqué silencio, y qué sitio?

Una tarde. Los ochenta. Los chopos. Solo. La brisa. Un libro.Verano. El tacto de las hojas y de las páginas. El paisaje de la infancia. Lospoemas de Unamuno y aquellos otros del cielo. El resol de los sueños. Uncorazón a la expectativa. Y ya es hoy. Y vuelvo. O es que sigo allí, esperandoque el mundo fuera naranja.

¡Qué pobre es el dinero!

Hay momentos en los que sólo necesito una ventana, o salir albalcón e imaginar el mar. Ver ese horizonte, ese cielo, esa inmensidad de Diosy esa orilla; y escuchar su música de olas y de espuma.

Estamos muy equivocados. La vida no es una cuestión detiempo.

La vida, los muchos libros leídos, la poesía... Todo ello me haceexclamar: ¡por favor, dejémonos de historias y amemos a Dios!

Os voy a decir mi mayor secreto: no tengo prisa, necesitodemorarme en todo lo que sucede en mi vida. Para sentir a conciencia suemoción, y la razón de lo que soy y está siendo.




(Pintura de Everett Lloyd Bryant).

domingo, 13 de mayo de 2012

(Poema de cumpleaños para Carina R.)




Se llama Carina y es nuestra amiga. 
Carina, esa belleza de alma y esa mirada 
contemplativa. Carina -madre de Brianda y Renata-, 
rosa mejicana. Sí, rosa. Con su misma sencillez 
y con esa naturaleza que se ruboriza de pureza. 
Carina, caricia de Dios. 

Amiga mía, amiga nuestra, mujer 
como pocas. Además de guapa, buena. 
Pero no una bondad cualquiera, o por decir. 
Auténticamente buena. Y lo escribo 
porque lo sé, porque su fe la transparenta. 

Carina, esa sonrisa. 
Mi amiga, nuestra amiga. 
Felicidades.




(Pintura de William Chadwick). 

sábado, 12 de mayo de 2012

En la intimidad del silencio






Desde mi cuarto 
observo la majestad del cielo
y escucho el mensaje del viento 
entre las ramas.

Sé que estoy en presencia de Dios 
y atisbo un poco del inefable 
amor que son sus signos.
(Hace frío fuera y dentro, 
y en la intimidad del silencio no hay nada 
que estorbe al alma). 

Las nubes
cambian a cada instante, 
fugaces. No son ahora
-¿lo soy yo mismo?- las que eran antes.

El viento, incansable, silba 
y agita en espiral quebradas ramas 
desparramadas por mi vida.

Escribo. Nubes y palabras, 
palabras y nubes.
Ahora parecen algo, pero pasan 
y ya no son nada.

Algunas aves vuelan bajo, 
inquietas, en guirigay de picos y plumas, 
en vertiginoso sube y baja.
Otras más solitarias -y más calladas- 
suben y suben, hasta parecer clavadas allá, 
en lo más alto. 




(Pintura de Arthur Hacker).

viernes, 11 de mayo de 2012

Niños, siempre niños




Una de las muchas cosas buenas que tienen los hijos es que vuelves a vivir en ellos -y con ellos- tu propia infancia e incluso una buena parte de la adolescencia. Cada gesto suyo, cada palabra inocente (o esa protesta o queja recurrente), y la transparencia de cada mirada vivaracha o rebelde, forman un entramado tal de ternura -entre otras cosas- que uno acaba reconociéndose en ellos. En sus juegos vemos volver nuestros juegos. Y algunos que otros sueños que creíamos perdidos. Son los mismos vaqueros y los mismos indios (o lo que se tercie), pero con algunos años menos. La puntería era quizá más certera la nuestra, aunque los movimientos no eran -de eso estoy seguro- tan trepidantes. ¡Cuántas veces acaba uno también en el suelo, galopando hacia el atardecer como Lucky Luke, o derrapando en un estupendo Ferrari, o sobrevolando el universo de la habitación junto a Supermán o el gran Capitán América! Constatamos que la vida pasa, transcurre, pero nada se pierde. Y en lo esencial tampoco hemos cambiado mucho. Seguimos siendo unos niños, y con frecuencia adolescentes adictos a los sueños, y tan consentidos como ellos.

jueves, 10 de mayo de 2012

¡Qué cosas!





Mi infancia no se está quieta,
no para de jugar con mis cosas
(y luego no hay quien encuentre nada).
No se olvida de contarme sus prodigios
junto al río o en aquel largo pasillo de casa.
No me deja ni un minuto de respiro, y me recuerda
las mil y una aventuras que pasamos juntos.





(Pintura de Hilda Fearon, "The tea party").

miércoles, 9 de mayo de 2012

Otros 7 poemas breves




En un 'te quiero'
no cabe todo
lo que yo te amo.

¿Que qué te digo?
Orgulloso de ti.
Contigo.

Sentarme junto a esa orilla.
Y acariciar su hierba
y beber del río.

Y luego leer todos esos poemas
que discurren por el agua,
entre esos reflejos
donde flota su imagen.

Ya sé, ya sé, pero
me da por pensar que lo no escrito no es.
O que no es del todo, o como debiera ser.
Puede que tenga algo que ver con su envés:
no hay nada más real que lo que leo.

¡Dios! ¿Qué hago ahora?
Dímelo cuanto antes, ya, dime, ¿qué hago
con este corazón que tú me diste
y que no me cabe en ningún verso?

Si pones tus ojos en sus ojos
es cuando se hace realidad todo
lo que ves, la mirada.





(Pintura de Walter Granville-Smith).

martes, 8 de mayo de 2012

5 poemas breves



Un beso,
eso es la brisa.

En el silencio de la madrugada
se despiertan los sueños.

Pocas certezas. Esta luz.
La caricia de antes. El verso
que libo de sus labios.
Un trozo de césped. El amor
de Dios. Y cada vez más niño.

¡Con un solo poema que yo escribiera,
uno solo, tan solo uno
que de verdad lo fuera!

En un 'te quiero'
no cabe todo
lo que yo te amo.


(Pintura de Alice Runnels James).

lunes, 7 de mayo de 2012

Porque no podemos más




Al fin y al cabo tantos libros, decidme, ¿qué son? Yo me lo pregunto muchas veces, esa es la verdad. ¿Qué son, cuál es su última razón? ¿Qué hay en todo ese torrencial afán de palabras, en esa sed, en ese don? Y me respondo: sólo el intento de colmar cuanto antes esa ansia de amor radical que a la postre es la existencia del hombre. Un libro, mil libros, mil millones de libros son ese intento de altura, de profundidad, de sentido. El ser humano necesita de la literatura porque no puede más, porque necesita huir de lo trivial, porque quiere cambiar y no seguir deslizándose por una realidad que tal vez dejó de ser real hace tiempo. Todos los libros -en sus distintas claves y lenguajes- son ese intento por ser feliz. ¿Qué importa lo demás?



(Pintura de David Oyens).

domingo, 6 de mayo de 2012

Lo inesperado





No lo esperabas. Esa es la verdad.
Acababas de limpiar la mesa y pensabas
que habría que poner otra lavadora.
Así de sencilla puede ser una mañana (y la vida).
Recogiendo los libros que leías ayer
y poniendo en su sitio
la luz de abril.

Es entonces cuando ha sucedido:
justo al darte la vuelta en el pasillo
se ha abrazado el amor a ti.




(Pintura de Mary Cassatt, "Woman at Her Toilette", 1909).