Bienvenidos

Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.




jueves, 21 de junio de 2012

Pensamientos y sentimientos y II




La suma sencillez es la santidad. (Y al escribir esto he pensado que se lo había leído a Eliot).

Es difícilmente soportable la vida sin la familia. Como lo es sin la poesía -quintaesencia de nuestra humanidad. Una humanidad que quiere y debe proyectarse hacia la alegría.

El peso de todo. Cierta angustia a veces, o en cuarto creciente. La vida en todo su esplendor y dificultad. La impotencia. No me queda otra que abrazarme a la Poesía. Y vivir constantemente de ese asombro.

Sé que todo esto que escribo no tiene ninguna importancia, que es desgranar el tiempo y poco más.

Antes de morir quisiera escribir un poema.

En un abrazo está todo.

Sobre todo ver la literatura como una constante indagación en la esperanza, en nuestra propia felicidad (tan esquiva a veces, o casi siempre).

Paisajes, ardides, sentimientos… El drama de la vida, como casi siempre, y una gran literatura para interpretarla y redimirnos de tanta falacia.

Hay gente que nace, es un hecho, pero no aprende a vivir en toda su vida.

Un buen libro donde recoger el alma y los despojos. O mirar con los ojos el gozo y el dolor de aquello que amamos.

El lenguaje es un hecho trascendente, su filología primordial es la del alma.

Cotidiana turbamulta. ¡Cómo se pone el tráfico de miradas y sueños! Comentarios vacuos sobre el calor y lo que nos espera. En el semáforo en rojo consideras dónde para Dios en todo esto.

La unica manera de sobrevivir con cierta holgura de alma, y evitar la oscura trama del tedio, es iniciarnos en el difícil arte de no pensar en nosotros mismos.

Tosco sagrario y desvaidas flores artificiales. Y una música pop horrible. En medio de esa luz mortecina la pantomima de una llama eléctrica, sin devoción, sin fuego. Lo sagrado inmerso en lo feo, en lo distraido, en lo frío. ¡Dios mío! Puede que yo, en mi propio corazón, haga Contigo lo mismo.

No sé qué hacer para salir de todos estos sueños. Pero si dejo de soñarme y de soñarlos, ¿qué quedaría de mí?

Apartas un poco los visillos, o la cortina. Quizá abres la puerta de la terraza... Y contemplas. Con la mano derecha haces un gesto leve de búsqueda, de tanteo. La piel, el amor, la brisa... Es mejor no moverse mucho. Ser, en inquieta quietud, lo que contemplas. Aunque todavía no lo veas. Abrir despacio la mano, acariciándote las yemas de los dedos. ¡Qué fuente de conocimiento es esa luz que ilumina lo que sientes!

Es increíble. Cuando no puedes más, cuando estás rendido y parece que todo desfallece. Cuando ya no cabe más trajín en ti y lo normal es el sueño, aún te dedicas a indagar con las palabras en tu vida. ¿Con qué objetivo?

¿Por qué esta necesidad de escribir medianos poemas, cuando podría dedicarme a una más que solvente prosa?

La revolución puede consistir sencillamente en apagar el ordenador, y volver a abrir ese libro a medio leer, o pensar en qué hago por los demás. O contemplar la vida -y a Dios-, sin más.

Y de verso en verso, y de caricia en caricia, y de día en día, un cada vez más necesario silencio.

Repasando recortes de prensa, recolocando libros y haciéndome nuevas ilusiones. Y ya son las once. La mañana transcurre pausada. Entre el sonido del viento y unas fotografías donde encuentro -a todo color- una sonrisa. Recojo los calcetines y escribo en un papel un único deseo.

Uno de los principios básicos de la felicidad, de la vida y de cualquier poema que se precie de serlo es no intentar ser original en nada. Contar las cosas como son, vivir con sencillez, dar en la maravilla de lo que ves todos los días.

Al amor yo siempre le llamo por su nombre.

Ahí sigue. Lleva bastante rato contemplando fíjamente a Dios. Está de rodillas, en un rincón donde su alma pasa desapercibida al mundo. Es una mujer sencilla, muy sencilla, nada destacable a simple vista. No la conozco, no sé quién es, pero yo sé que ahora mismo le debo una parte importante de mi vida.

Intentaré desprenderme de lo accesorio, de todo lo que no sea gracia, luz o alma. Y me frotaré muy despacio las manos y los ojos…

Esto de la literatura no me lo acabo de creer del todo. ¿O sí? No sé.

Lo malo de escribir es que te deja mucho menos tiempo para leer, que es lo que en realidad importa. Al menos a mí. Y después está esa tendencia -"vanitas vanitatis"- a regodearte en tus propias palabras, como una especie de divo petulante y engolado. Trance más acusado en los poetas, cuyo riesgo mayor es acabar gustándote tanto, que ya no quieras saber nada de los otros. ¿Que no ocurre? Ya lo creo que sí. La relectura de lo propio es ordinaria holganza.

Estos sueños con ojeras. Estos libros abiertos de madrugada y que cierro en el desayuno. Este jueves al que no le encuentro la fecha. ¿Qué tengo que escribir hoy? ¿Ya se ha ido ella? ¿De qué es la hora? ¿Dónde está lo que soñaba ayer? De repente el color lila, que me mira desde un espejo, como si me estuviera esperando desde hace mucho. Y ahora me tengo que ir ya, hacia lo mismo.

Lo más obvio es lo que más se olvida. Que Dios es amor, que hemos nacido para querernos, que la poesía es algo más que palabras, que nos podemos morir ahora mismo, que no todo se lee en los libros, que la felicidad no se mide en dinero o fama o metros cuadrados, que nada de lo que tenemos es nuestro...

La poesía es siempre religiosa.

3 comentarios:

Sor.Cecilia Codina Masachs dijo...

Hola Guillermo, vengo a conocerte desde el Blog de Josefa.
Me ha encantado tu sencillez y hondura en lo que escribes. Soy escritora y poeta, que intenta hacerse camino por este medio, llevando a Jesús en mis poemas y cuentos. Utilizo cualquier elemento , que me permita llevar valores humanos a la sociedad. Todo a mi manera.
Gracias a Dios , que te he encontrado.
Me gustaría tenerte cerca, en mi casa.
Con ternura
Sor.Cecilia

Josefa dijo...

Esta lectura es un regalo para el día que empieza. Gracias.

Un abrazo

AnaM. Granados dijo...

He llegado gracias al Blog de Josefa, y me ha encantado lo que he leído, la verdad es que me voy a quedar por aquí.

Un beso.