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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.




viernes, 29 de junio de 2012

Particular descripción del amor de Dios




Dos palmeras entrelazan sus palmas. A sus pies
el temblor de una rosa amarilla.
Respiro la hierba fresca, la tierra
húmeda y el olor del sándalo.

Esa rosa, con su esbelto tallo
y sus verdes hojas,
en donde brillan unas gotas de lluvia.
Esa rosa amarilla, y esos pétalos de vida.
Y el piar de los pájaros, con su trino,
con todo ese lenguaje que canta
en ritmo de belleza y altura.

No se cansa uno de este amor
que se acrece en el alma.
No se cansa uno de ver
cómo la luz germina
y se desliza y difumina.
Esa luz que brilla por fuera
y asombra por dentro. Esa luz
que es como un entusiasmo de Dios,
como si fuera la respiración divina.

¡Ay, esa rosa amarilla!
Y la hiedra que trepa por las palabras.
Esa hiedra que se agarra a ti,
como la nostalgia.
La vida: esta santidad
que veo aquí, y que amo.

Y balbuceo todas estas presencias,
todas estas dulzuras. Acaricio
las espinas del rosal,
y acaricio la soledad, y el silencio.
Y paso mi mano por los setos de la memoria,
dejándome llevar y descifrando
imágenes, sueños y poesía.

La verdad de Dios es todo esto:
desde la rosa hasta la espina,
desde la luz hasta el alma.

El mundo que me rodea es sobrenatural
pasión, vislumbre, himno
que no termina con la vida.



(Muy bella acuarela original de José Manuel Méndez Vivas)