Bienvenidos

Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.




miércoles, 23 de mayo de 2012

Recuperemos el asombro que es la vida





Vivimos en un estado tan superficial de vida
que no somos conscientes ni de nuestro respirar.
Vivimos de apetencias, de impulsos
que duran lo que dura el capricho de turno
o el humo de un simple cigarrillo.

Ensimismados en el yo egoísta
no vemos lo mejor de los demás.
Y, con el tiempo, nuestra capacidad de asombro
se difumina en el olvido o en la prisa. (La vida
es un constante enamoramiento -o no es-, un darse
en progresivo descubrimiento de maravillas y poemas).

Pero nuestras almas están aturdidas
de comodidad, saturadas de cosas, de avaricia,
impureza, soberbia y deslealtad.
Y hemos llegado al punto en el que somos incapaces
de demorarnos en el asombro
de una inteligencia coherente, de una sensibilidad
que vaya un poco más allá de la Visa o de las noticias del día.

Sí, darnos cuenta del asombro de una rosa
o de la lluvia o de un beso o de la música de Mozart.
El asombro de un buen libro de poesía.
El asombro -siempre nuevo- de la belleza
de la mujer en la pintura de Arthur Hacker, o de esa luz
donde se recoge el resplandor de la infancia.




(Pintura de Arthur Hacker).