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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.




sábado, 19 de mayo de 2012

Los amigos, mis amigos




Los buenos amigos me conocen y saben de mis gustos. También es verdad que lo tienen más fácil, pues no paro de escribir sobre ello a diestro y siniestro (aunque ando tan enredado con las palabras que a veces no sé salir de mí mismo y me hago un lío considerable). Saben que me fascina bucear en una buena piscina, recogerme en algún rincón de cualquier lugar decente (pienso al pie de un sauce o de un chopo), pasear sin estar pendiente del reloj ni de los semáforos, consultar la aventura de los atlas, visitar a Dios de improviso, aprenderme de memoria una librería, libar la luz donde se tercie… 

Lo saben. Por eso me invitan al cielo algunas veces, y me dicen que no me preocupe de nada. O me abren las ventanas de unas cuantas palabras, siempre cariñosas. Está claro que se exceden, pero son mis amigos. Y se deleitan deleitando. Gozan así. Como yo gozo con sus alegrías y me apeno con sus problemas.

No merezco los amigos que tengo. Pero bueno, eso es la amistad: la sorpresa a la que no te acabas de acostumbrar nunca. Y una deuda que no saldaré. Y la lealtad, y el corazón y la confidencia. 



3 comentarios:

Maria del Rayo dijo...

Me alegra mucho esta entrada.
Pero es verdad escribes mucho.
No dejes de hacerlo.
Gracias!!
DTB!!

Anónimo dijo...

Es una suerte tener amigos. Enhorabuena a los afortunados.

Anónimo dijo...

Los amigos.Una deuda que tal vez se pueda ir saldando pensando siempre en ellos y llevándolos en el corazón y en la oración.