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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.




jueves, 17 de mayo de 2012

Apuntes y pinceladas III




Cuantos más años tengo, más vivo de sueños.

El latir del corazón, ahí está todo.

La familia y los hijos, la amistad, los libros por todaspartes, y qué hago yo escribiendo poesía (el motivo, digo), cierta inapetenciaespiritual que va y viene, y el cansancio de la vida…

Escribo, escribo, escribo. No sé decir nada nuevo, de verdadque lo siento.

El entusiasmo por las cosas es más acuciante cuando llegaabril. ¡Cuántos recuerdos y cuántos brillos en esta luz que pasea conmigo y seposa en su piel y en su vestido!

Me gustaría tener las palabras apropiadas en cada poema.

Os voy a decir la verdad: el tipo de persona que más me atraees esa que casi nunca piensa en ella.

No sé qué pasa en mi corazón, pero no se conforma con nada,ansia mucho más, y mucho más adentro. Cuanto antes, rápido. Y luego están todasestas palabras, que tantas veces me confunden con sus brillos o sus ecos. Eseste corazón mío, que quiere más, mucho más, y que no se conforma con menos.

Lo sé, todavía no he aprendido a amar, de vivir de amor. Deltodo, sabiéndome nada. Es por eso que en tantas ocasiones me siento triste odesnortado. Esa es la causa: no acabo de entregarme, de creerme el amor comodebiera. Y escribo para mí. ¡Ay, desdichada escritura cuando sólo es eso, así!

Durante la vida se suceden las páginas y las horas y el almade los días.

La mesa de pino, y la transparencia del agua en la botella.El libro sobre el Impresionismo abierto por un cuadro de Boudin, y unoscaramelos de fresa, y el cristal donde se refleja concreta la memoria. Entretodas estas cosas estoy seguro de que hay un poema.

Llego a casa, aparto libros y periódicos, y me siento felizsimplemente mirando el color naranja en un cuadro de Joaquim Mir.

Escucho el redoble de Dios en el corazón del hombre, en cadadolor, en cada esquina, en cada verso, en cada paso... Todo, todo, en un únicoamor.

Alma, no te inquietes tanto por lo que has de escribir. Loprimero es amar, darse.

Por la calle contemplo las primeras hojas de los tilos,mientras con una de mis manos me sujeto en el bolsillo al crucifijo.

A veces sólo te queda la compañía de un libro.

Semana santa. Redención. Amor por encima de todo. Esa danzade los pasos y del pabilo de las velas. La misericordia de Dios hecha Cruz,suma. ¡Qué dolor y qué amor! Dorados reflejos, flecos de alma y terciopelo.Cristo, ¡qué Dios tan hombre! ¡Qué resurrección la de su mirada! Laquintaesencia de la ternura, bienaventuranza del misterio. Y María, y el goteode la Sangre de Dios en el centro de la Historia. Semana Santa. ¡Qué eterno esel hombre!

Y, en un suspiro, me pongo a imaginar un poco de silencio yuna caricia. ¿Qué más podría pedir? Os regalo todo lo demás.