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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.




miércoles, 16 de mayo de 2012

Apuntes y pinceladas II




He entrado en una librería. Y he sentido una gran paz. Cadalibro era una posibilidad, un renacimiento, una alegría. Una sola libreríaalberga a toda la humanidad, y esa esperanza que todavía puede llegar a ser.

Si uno escribe poesía es porque está buscando a Dios. De unamanera o de otra, con más o menos fuerza, con peor o mejor literatura. No lopuedo decir más claro.

Se rien, se mofan. ¿Y qué más me da? El mal -en sus versionesde odio, de usura, de venganza, de trituraniños, de guerra, de vejación, decontranatura, de mentira y de blasfemia- es ese escalofrío que invade la tierray su entraña, que se apropia de órganos de poder y de vidas a mansalva. ¿Es queestamos ciegos? ¿Es qué no sentimos esa recurrente y diabólica amargura apropiándosedel alma de nuestra civilización y cultura?

¿Son las prioridades del hombre la política, el poder, elremilgo del cuerpo, la avaricia del dinero o la popularidad fantoche? ¿Paracuándo la inteligencia, el esfuerzo, la templanza y la decencia del alma? Yaunque el mejor escribano echa un borrón, digo yo que hora es de reaccionar, designificarse, de escribir lo que uno es, y lo que realmente piensa. Concriterio y cierta literatura. Con naturalidad y donaire. Pero con presteza. Laverdad acucia. La verdad de cada uno, esa más íntima, capaz de emocionar, dedarse, y de bregar con ahínco por lo que quiere. Sin componendas.

Que sin Dios no soy nada no es una simple convicción, esmanifiesta experiencia personal. Y lo escribo aquí porque necesito decirlo, pormás que me pueda empeñar en lo contrario, o me despiste entre palabras, o a lamayoría le importe un ardite.

Indagar en su sorpresa espiritual, porque espiritual es lahazaña de la gran literatura.

¡Pero si basta con abrir los ojos y desplegar el alma paracerciorarse de que la vida no sólo es drama, que hay un horizonte de belleza yesperanza!

A veces hasta tu propio país te cansa. Agotado de tantanecedad y del flamear de banderas absurdas. ¡Cómo cansa tanta historia! Perosobre todo la vileza de la demagogia, de esta espiral de consignas nefandas, ode tanto ignorante con un libro publicado. Seamos claros: lo que más desesperaya no es la maldad, es esta corrosiva estupidez ambiente que se propaga comopor ensalmo. Abres el periódico y sientes irremediablemente el hastío, laimpotencia. Y eso que estamos en primavera, y que hay personas estupendas. Elcaso es que te cansas, que te aburre tanto asco y tanto idiota.

Aparentan, aparentan, aparentan. Un constante enjuague dementiras y circunloquios y vaguedades. No se sabe muy bien qué hacer con lavida. Neutros de todo, sabios de nada. La verdadera inteligencia, señores, esaquella que no olvida al alma. Y eso se percipe, se palpa, se lee, se nota. ¿Ono?

No parecen buenos tiempos para el silencio. Y en el silenciose piensa, se lee, se reza, se escribe y se ama. En el silencio germina elalma, lo que verdaderamente somos.

El amor no es ninguna literatura, pero la literatura no esotra cosa que amor.

Dios, cuando creó el mundo y al hombre y el entero universo,amó todo ello, supo que era bueno. Y vio la poesía de Borges, de Keats, deVirgilio, de Machado y de Whitman.

Los libros y la literatura no están amenazados por latecnología, ni mucho menos. Los libros y la literatura están realmente amenazadospor el desplome del alma, y por una grave inacción intelectual.

En un momento dado de la vida acabas por aborrecer laactualidad. Ni un minuto más. (En lo inmediato prevalece la memez). Y uno serefugia en los cuentos de Katherine Anne Porter o comparte velada conJenofonte, o se siente uno más en algún episodio de "Downton Abbey".¡Qué bendición! Y asomarse a las acacias, mientras imaginas el resto del jardíndonde estás con ella.

Es el gran drama: cuanto más embustero mejor. Puedes llegar agozar de un prestigio abrumador.

Dirán lo que quieran, pero los más bellos poemas que conozcono tienen ni una sola palabra.

Tres pilares metafísicos en los que el hombre se lo juegatodo: la libertad, el alma y Dios.

Cuanta menos literatura más literatura. El alma no precisa degrandilocuentes retóricas. Sencillez y claridad. Esa verdad que todos sabemos.

No sé los demás, pero yo tengo vocación de caricia y depoema.



(Pintura de Laura Coombs Hills)