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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.




lunes, 14 de mayo de 2012

Apuntes y pinceladas I



El mundo: hombres y mujeres. Celestinas y celestinos, burócratasy funcionarios, soldados, poetas, parados, listos, negociantes, cornudos,rufianes y marrulleros. Y entre todos ellos algunas personas buenas.

Lo blanco. Esa pureza donde está todo. Blanco el gozo, yblanco el resplandor de la vida. Esa caricia blanca, esa ansia y esa miradadonde está lo más blanco. Esa piel blanca y esa luz que amas.

Puede que lo parezca -y lo parece mucho-, pero el mal no esel protagonista de la Historia. En absoluto. El centro de todo es Cristo.Poesía, gozo, belleza, amor, esperanza, vida. Aunque el mundo, por decir esto,te desprecie o tome por lelo.

Como decía Pedro Salinas en su esclarecedor ensayo sobre"la defensa de la lectura", para leer lo que falta no es tiempo, songanas. Y -prosigo yo- esa pasión por conocer, y ese dar en el alma y en eldrama poético de la existencia.

Voy a dejar muy clara la situación. Mi solaz son los libros,en un casi increíble regodeo. Mientras escribo esto, veo cómo andan por toda lacasa. Yo sólo estoy con uno -de Antonio Pau-, pero el resto acecha desde lasestanterías, mesas y rincones. Nos miramos, sin perder ripio de títulos y vidasy azares mil... Amor bibliosensual, biblioimpresionista de memoria y portadas.Yo, Guillermo Urbizu, ante todo soy un hombre que vive de amor y biblioesperanza.

¿Día del libro? ¿Y qué día no es del libro? ¿Y qué noche, yqué silencio, y qué sitio?

Una tarde. Los ochenta. Los chopos. Solo. La brisa. Un libro.Verano. El tacto de las hojas y de las páginas. El paisaje de la infancia. Lospoemas de Unamuno y aquellos otros del cielo. El resol de los sueños. Uncorazón a la expectativa. Y ya es hoy. Y vuelvo. O es que sigo allí, esperandoque el mundo fuera naranja.

¡Qué pobre es el dinero!

Hay momentos en los que sólo necesito una ventana, o salir albalcón e imaginar el mar. Ver ese horizonte, ese cielo, esa inmensidad de Diosy esa orilla; y escuchar su música de olas y de espuma.

Estamos muy equivocados. La vida no es una cuestión detiempo.

La vida, los muchos libros leídos, la poesía... Todo ello me haceexclamar: ¡por favor, dejémonos de historias y amemos a Dios!

Os voy a decir mi mayor secreto: no tengo prisa, necesitodemorarme en todo lo que sucede en mi vida. Para sentir a conciencia suemoción, y la razón de lo que soy y está siendo.




(Pintura de Everett Lloyd Bryant).