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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.




domingo 20 de noviembre de 2011

Apuntes de mi casa




(Primero)

¡Cuántas veces me encuentro paseando por mi casa! De unas habitaciones a otras, la biblioteca, las ventanas, el pasillo, la cocina... Tengo la manía de tocarlo todo. Paseo por mi vida, y me paro en cualquier recuerdo, o en un haz de luz que de repente ilumina el suelo, o acariciando las cortinas de lino. Me encuentro de todo (agujas, horquillas, una palomita de maíz, un libro detrás del sofá o hasta un penique), y todo lo atesoro, lo palpo, lo miro. Peino los flecos de la alfombra y me entretengo con la tierra de las macetas, u hojeo un volumen del siglo XVIII. Estoy en mi casa. Ese lugar atiborrado de felicidad y libros. Ese espacio donde se prodiga el amor de la familia, y el olor a canela, y las voces variopintas. Y esa maleta naranja, a punto de emprender viaje cualquier día de estos. Cierro las puertas de los armarios y me como un par de mandarinas. Y al final me siento, y escribo, o leo las aventuras de unos exploradores.

(Segundo)

El perfume de mango por la casa, y secándose algunos vestidos y camisas en sus perchas. Voy a leer un periódico (¿qué tiempo hará en Londres?), y entonces recuerdo que tengo que poner algunas circunstancias en su sitio. Mientras se enciende el día voy apagando las luces. Y concluyo las últimas páginas de un libro, no muy allá, pero bueno, con algunas páginas de mi gusto. Oigo un ruido al fondo de la casa. Y voy, y vuelvo. Y me siento, y me vuelvo a levantar porque se me ha olvidado tomar una pastilla. De camino por mis sueños me llama Ana. De acuerdo. Lo haré. Un beso. Te quiero. ¿Dónde estaba? Ah, la pastilla. Pero me entretengo con unos libros. Debería escribir una reseña pendiente, o seguir con ese poema que trata sobre esa belleza con la que me topo al menor descuido. Y todo queda en nada, aquí sentado y envuelto en esta bata verde.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Qué mandarinas tan ricas!
Compraré algunas mañana.