Bienvenidos

Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.




jueves 20 de octubre de 2011

"Libros", de Martyn Lyons


Llevo días leyendo poemas de Claudio Rodríguez, y deleitándome en un libro titulado precisamente así: "Libros", de Martyn Lyons. (Como subtítulo reza lo siguiente: "Dos mil años de historia ilustrada"). ¿La editorial? Perdón, es cierto. Está editado por Lunwerg. De él disfrutarán todos los biblionautas, o biblionaúfragos, o bibliovivientes, o bibliotintaheridos... Toda esa gente sin remedio que atesora libros y los ama y los lee (¡válgame Dios!). Gente que no puede -que no podemos- vivir muy lejos de alguna biblioteca (la suya, a ser posible).

Estamos ante una apasionada y concienzuda historia del libro. Desde Sumer al libro virtual. Con todo ese cúmulo de grabados, códices miniados, pinturas, bibliotecas... Un enamorado de los libros puede perder la noción del tiempo delante de un libro así: leyendo y contemplando. Curioseando sin cansancio. ¡Qué gozo pulular por sus páginas! Y dar gracias a Dios por habernos hecho este regalo tan inmenso que son los libros.

Lyons ha escrito una verdadera elegía, un himno, además de contarnos una de las historias más bellas del mundo. En realidad una historia de amor (porque los libros se aman con locura). El comienzo es el no va más de la hermosura, con esa fotografía de la más que nutrida biblioteca del poeta americano Richard Howard. La mirada indaga por todos los estantes y rincones, y se extasía, y uno se siente feliz.

Desde luego este libro posee esa felicidad que nos proporcionan sus imágenes, pero no es menos importante el texto en sí, ese viaje increíble por el paisaje de tantas páginas y palabras, por esa historia que culmina en Gutenberg y que populariza el saber y la maravilla de la literatura. Y ahora esa tremenda duda: ¿terminará el libro tal y como lo conocemos?, ¿entramos en una nueva era de la mano de Internet y de la tecnología?

Pero cuesta creer que el hombre va a poder prescindir algún día de ese tacto que son los libros, de esa caricia, y de ese aroma de su tinta. Cuesta creer que un hogar sea verdadero hogar sin todos esos libros ordenados por las paredes y diseminados por mesas, cómodas y armarios. Hermano lector, hazte con este libro, y te auguro instantes magníficos.