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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


sábado 5 de febrero de 2011

"Poesía", de Luis Felipe Vivanco



Si ya de por sí escasean los buenos momentos para la lírica, los poetas que tuvieron que sufrir la guerra fratricida española de 1936-1939 y toda su posterior irracionalidad, conocieron una amarga desdicha difícil de calibrar todavía hoy. La verdadera ‘intrahistoria’ de aquellos años -Tiempo de dolor titulará Vivanco su libro de 1940- la encontramos en sus obras. Apuntará el poeta en su Diario: “Y desde la intrahistoria, exigencia de calidad y autenticidad histórica”. Luis Felipe Vivanco (1907-1975), aunque estudió arquitectura y con ella se ganó la vida, ya desde muy pronto cedió a la pasión literaria, publicando en revistas como “Los Cuatro Vientos” y “Cruz y raya”. Entrará en contacto con Luis Rosales y los hermanos Panero, Leopoldo y Juan.

Su aventura poética da comienzo con Cantos de Primavera (1936), libro de desbocada pasión amorosa, aunque ya, entre 1927 y 1931, compuso los poemas experimentales de Memoria de la Plata. Se suceden los libros: Tiempo de dolor (1940) que tematiza “una aguda crisis religioso-familiar”, “un desarreglo de los sentidos” y una muy difícil tensión social. Entre 1945 y 1965 escribirá los cuatro libros que supondrán el “largo esfuerzo” de Los caminos (1974) y que son un adentramiento, una poesía en gran medida religiosa, como él mismo reconoció. El libro mereció el Premio de la Crítica de 1975, premiando en él toda una larga trayectoria. Y Lecciones para el hijo (1961) y Prosas propicias, que no verá la luz hasta después de su muerte, en 1976. También se recogen aquí los Poemas en prosa, escritos entre 1923 y 1932, con redacción definitiva de 1970 y Poemas sueltos (1951-1962).

La poesía era para él, sobre todo, una afirmación de su querer, y un continuado agradecimiento. Se sabía depositario de increíbles maravillas que era preciso comunicar, acercar a los demás, contemplar con los demás. Ve la poesía como una bienaventuranza. Hasta ahora lo político y circunstancial parecía obviar lo sustancial, haciendo recaer en poetas como Rosales, Panero o Vivanco una extraña maldición. Deberíamos atenernos a los textos, a su calidad y cualidad estéticas, y por lo tanto éticas. En los dos volúmenes que recogen la Poesía de Luis Felipe Vivanco -editada por Trotta, gracias a Pilar Yagüe y José Ángel Fernández Roca- tenemos la oportunidad de comprender que la poesía está, o debería estar, muy por encima de las banderías humanas. Y una cosa: este libro es siempre una novedad absoluta.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Se me antoja que esto de la poesía, de poner tan a la vista de todos la sensibilidad de los poetas es, en resumen, una debilidad.

Pablo.

Anónimo dijo...

¿Quieres que te diga una cosa? No me conoces, pero yo a ti ya te voy conociendo bastante bien. Lo que quería decirte es que me da igual de lo que escribas, lo que me gusta es leerte. Saludos de Elena.

Anónimo dijo...

Esta editorial me parece magnífica don Guillermo. Tengo bastantes de sus libros. Que disfrute el fin de semana. Yo seguiré atenta sus escritos.
Leonor Rodríguez.

Anónimo dijo...

No son pocas las veces que me siento en este escritorio para descansar de una vida demasiado mentirosa. Irene.

Anónimo dijo...

Muy buen blog. Me apunto. Mary.