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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


viernes 25 de febrero de 2011

"Historia de una vida", de Elias Canetti, un libro que no dejo de releer



La memoria es la resurrección del tiempo, una protesta en firme contra la muerte, en esa pugna que nos mantiene en vilo de por vida. Es por ello por lo que, de cuando en cuando, el recuerdo se apodera de nosotros en diminutos fragmentos que es necesario volver a unir, y donde el lenguaje actúa a modo de nexo y de temblor. Son las teselas de un mosaico que aspira, en el dibujo de su cromatismo, a ser relato de una vida donde lo de menos -así me lo parece- es su cronología. Lo que de veras importa es su relectura existencial, la toma de conciencia de unos instantes que desbordan, en su cadencia, la realidad de nuestro pensamiento. El mismo Canetti, en un aforismo de El suplicio de las moscas (1992), escribió: “La auténtica vida del espíritu consiste en re-leer”. Sí, en releer, en revivir, en recordar, en profundizar. “El recuerdo es el inicio”. Pero no consiste en acumular experiencias o triviales anécdotas, pues la verdadera dimensión de la memoria es más profunda e interior, y su raíz está en la incertidumbre, así como en el contacto con los demás.

Elias Canetti (1905-1994), que nació en la localidad búlgara de Ruschuck (“todo lo que he vivido más tarde ya había sucedido una vez en Ruschuck”), es un escritor centroeuropeo, de talante más bien austriaco y de origen sefardita. Su familia procede de España, de Cañete, pueblo de la provincia de Cuenca muy cercano a Teruel. La educación que recibe es cosmopolita. Pronto fueron a vivir a Inglaterra (Manchester), donde murió muy joven su padre, un hombre que siempre recordará “luminoso y alegre”, que fue quien le regaló su primer libro, una edición infantil de Las mil y una noches. Esta muerte le marcaría para siempre. Y de allí a Viena, y después a Zúrich, y a Frankfurt, y vuelta a Viena, y Berlín... Elias se puede decir que recibió una formación peripatética en un mundo que se desvanecía. Siempre de la mano de su madre, de sus lecturas en común. “Ella me abrió las puertas del espíritu”. Desde pequeño sintió la importancia de las lenguas, de la cultura. Para él la pasión por el alemán y por su madre era el quicio de muchas cosas, en un particular enamoramiento que impulsa y es aliento de toda su condición de escritor.

Historia de una vida está compuesto de tres títulos o movimientos. La lengua salvada (1977), La antorcha al oído (1980) y El juego de ojos (1985), y ésta es la primera ocasión en que se publican juntos en español, en el tomo II de sus Obras Completas editadas por Galaxia-Gutenberg / Círculo de lectores, de la sabia mano de Juan José del Solar, con traducción de Genoveva Dieterich, Andrés Sánchez Pascual y el mismo del Solar; con un espléndido prólogo de Martin Bollacher. Comienza a escribirlos Canetti estos libros con 65 años, y abarcan su vida hasta la segunda guerra mundial, hasta los años treinta, cuando muere su madre. De hecho esta obra, dedicada a su hermano Georges, es un largo homenaje a ella, a su madre, y un testimonio de profundo agradecimiento tanto a su familia como a sus amigos. Yo señalaría como carácter definitorio de estas páginas el amor con el que están escritas. La memoria respira este amor, lo observa todo desde su prisma. Pero es un entrañamiento objetivo, nada psicológico, que medita cada instante desde la cardinal emoción de su verdad. El recuerdo actúa como superación de la muerte, como catarsis, sin retóricas discursivas; como redención clarividente de una vida que tiene su verdadero valor en su actitud moral.

La columna vertebral de la literatura de Elias Canetti es el pensamiento, muy en la línea de Robert Musil y Hermann Broch (nunca hay que dejar de recordar su novela La muerte de Virgilio), pero focalizando no tanto en la novela como en el ensayo, en el teatro, en los aforismos, en la historia, o en estas memorias que aquí comentamos y recomendamos. Es un creador de género nato. Todo el conjunto de su obra forma una suerte de autobiografía espiritual, un autorretrato que nos fascina y nos sirve más allá de la literatura y más acá de su feliz prosa abisal.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Desconozco a este escritor. Echaré un vistazo en la biblioteca.
Saludos de Javi.

Anónimo dijo...

Admiro su persistencia en escribir todos los días del año.
A cambio yo le leo todo. Así aprendo y lo paso estupendamente.

Buen fin de semana. Saludos de Sara.

Anónimo dijo...

Hasta puede que lo compre, me apasionan las memorias, diarios, biografías, etc.
Virginia.