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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


lunes 28 de febrero de 2011

"84, Charing Cross Road", de Helene Hanff (renovado homenaje)



Dentro del género humano, como es normal, hay de todo. La gama es casi infinita. Pero a lo largo del tiempo hay un grupo de personas que llama poderosamente la atención. Tal vez por su discreta perseverancia, por su clarividente silencio o por la vehemencia de su inusitado amor. Son los lectores. Nada piden para sí -salvo libros claro-, se conforman con poco, huyen de las multitudes, les incomoda el ruido y, es suficiente el tacto de cualquiera de esos libros -o su aroma-, para que todavía sigan creyendo en un mundo mejor. Van pasando las páginas de sus días entre volúmenes que, en su lenguaje, cifran una esperanza, un conocimiento, una emoción que hace de sus vidas algo mucho más verdadero e interior. Es el milagro de la literatura.

Y 84, Charing Cross Road, de Helene Hanff (1918-1997), publicado en 1970 y editado en España por Anagrama (en traducción de Javier Calzada) se inscribe en esta hermosa tradición. Escrito de manera epistolar, con naturalidad y desenvoltura, nos va narrando las relaciones de una norteamericana de Filadelfia, residente en Nueva York, con la librería que ella escoge para comprar sus libros. La particularidad es que esta librería -Marks & Co.- está nada menos que en Londres. Los sucesos se van sucediendo con gracia, humanidad y cariño. Sin cursilerias, sentimentalismos o remilgos. Entre direcciones, fechas, firmas, pedidos de libros y demás galanterías y requiebros propios del arte epistolar, el lector asiste perplejo a comentarios de lo más variado que van cimentando una profunda amistad, además de una muy bella literatura.

Tal vez sin proponérselo la señorita Hanff -autora de guiones televisivos o libros infantiles- nos ha dejado el apunte de su mejor biografía. La biografía de una persona buena que cree a pies juntillas en la bondad de los demás. Todo ello en el entramado de unos libros que van y vienen -leídos siempre con devoción-, y de los constantes guiños entre lectores que han descubierto una realidad más profunda que ampara su existencia. La realidad de una literatura que se imbrica en lo cotidiano y nos redime de lo vulgar.

Un libro verdaderamente extraordinario, que sorprenderá a quien todavía no sepa nada de él. ¡Cómo me gustaría volver a leerlo por primera vez!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

YO TODAVÍA NO SE NADA DE ÉL. ME LO VOY A COMPRAR A VER SI ME SORPRENDE.
Ya lo sigo en facebook

Anónimo dijo...

La he leído esta novela y puedo asegurar que es buenísima.
Como todo su blog. Saludos de Izaskun.