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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


miércoles 26 de enero de 2011

¿Lo de la santidad va en serio o es una monserga?



El alma se despista. Si lo sabré yo. Total, Dios me quiere mucho y su misericordia no me dejará en mal lugar. Sientes mociones del Espíritu Santo o delicados empujones de tu ángel. Pero prefieres pasar de largo o pensar en otra cosa, y desembarazarte discretamente de la monserga angélica y de conciencia. “Me gustaría, puede que luego”. Cuando te acuerdas de Dios ya llevas unos cuantos asuntos, has desayunado ese bizcocho con mermelada de fresa que tanto te gusta, e incluso te has molestado en consultar las últimas noticias del fútbol o del basket. Santiguarse en el ascensor no requiere mucho esfuerzo. ¿Y el amor? De sobras sabes que para Dios no hay nada pequeño, si hay un atisbo de amor, por diminuto que sea, la cosa se torna infinita. Las preocupaciones del día, el sueño, la desgana. El alma se conforma, y se confirma que tu alma es aficionada a las componendas. Van transcurriendo las horas, y estás tan ido, tan frenético en lo tuyo que lo de la presencia divina te trae al pairo. Más claro el agua. “Que no hombre, que no, que yo quiero al Señor desde hace muchos años”. ¿Entonces? ¿Qué ocurre, qué pasa? Ofrece a Dios algo que te cueste, venga, recomienza. Sé dócil a la gracia. Lee cinco minutos el Evangelio. Estás sentado, y según van transcurriendo los versículos vas adoptando una posición yaciente. ¿Dormido? ¿O es tu alma la que se amodorra? ¿O es que no sabes que Dios te espera? Mañana no, ahora. Venga hombre, levanta el corazón y el culo, abre los ojos. Un rato de oración. O la oración de tu trabajo. No es nada del otro mundo, pero tú vas y se lo ofreces. Lo mismo que haría Jesús con su faena de carpintero. Sé un poco torero: “Va por Ti, Padre”. Y comienzas a escribir sacando pecho, valiente, con la cabeza en el Cielo. ¿Y? Te acabas de acordar de no sé qué historia, y una llamada, y el espejo de enfrente, y la indolencia. Se te pasa por la mente que quieres ser santo, que tienes que ser santo. Con lo que hay. Al menos seré puntual en el ángelus. Las 12 en punto. Por Dios, no te quedes desmadejado en el sillón, un poco de consideración y de cortesía con tu Madre. Las 12:02. ¡En pie! Y piensas en el ángelus de Mollet; ves ante ti a esos dos humildes campesinos, ves su piedad y su fe. Y tú, sin embargo, ¿qué? E inopinadamente -vete tú a saber el motivo y el origen- una frase de Martin Luther King que has debido leer hace poco: “Si el hombre no ha descubierto nada por lo que morir, no es digno de vivir”. ¿Sería yo capaz de morir por Cristo cuando no soy ni siquiera capaz de terminar el ángelus o de dar cumplida cuenta de un sencillo rosario? Pero la santidad está en la lucha, en volver a ponerse de rodillas, y pedir perdón, y tomar aliento sobrenatural en la Eucaristía... Esto me sabe mal. Quiero decir que aunque Dios sea Dios y lleve todo el peso del asunto, sería un detalle por mi parte un esfuerzo más esmerado, un amor un poco más fino. Y es que no estás atento. No, no lo estoy. Te preocupas demasiado por el dinero. Más bien por su escasez. Aunque ya resultas cargante. No te falta de nada Urbizu. De nada. Ya está bien. El Reino de los cielos está complicado para los ricos (Jesús dixit), pero no debe estar muy allá para los quejicosos como tú. Se ve que rezas poco, que te fías poco del amor de Dios. Que sí, que tienes buen corazón y tal, que en tus mejores momentos parece que das el pego. Pero te queda camino. Del estrecho. Venga, va, un propósito que te valga. Mañana a misa de 8. Eso esta semana. Y busca el Corazón de Jesús en todo lo que hagas o dejes de hacer. Conversión, cambio, conocimiento propio, recogimiento y oído (Dios habla). Y no te olvides del agua bendita, y de dar un beso a tu mujer y a tus hijos. Y también a Cristo.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Variante: O te tomas la santidad en serio o la vida es una monserga.

Saludos de Marcos y su pandilla.

Jota Mate dijo...

¿Santidad? Carta de San Pablo a los Corintios. Himno del Amor 13, 1-13
“Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, SI NO TENGO AMOR, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.
Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, SI NO TENGO AMOR, no soy nada.
Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, SI NO TENGO AMOR, no me sirve para nada.
El AMOR es paciente, es servicial; el AMOR no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.
El AMOR todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
...

En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el AMOR, pero LA MÁS GRANDE DE TODAS ES EL AMOR”.

Mr. Ladrillo dijo...

Cuentan sobre el cuadro este que ha puesto, que en un primer momento su autor pintó el cadaver de su niño pequeño, de modo que para su venta a algún burgués era más adecuado pintar un miserable canasto.

Mr. Ladrillo dijo...

Se cuenta que el cuadro que ha puesto para acompañar el escrito que su autor pintó a los pies de los campesinos, en un primer momento, el cadaver de su niño muerto. Pero resulta que eso no era muy del gusto de los burgueses, compradores en potencia del cuadro, así que su autor no tuvo otra que cambiar el cuerpo del niño por un miserable canasto.

Un saludo

EDITH Q. dijo...

Dice Thomas Merton:
"El amor expresado mediante el sacrificio, es lo que nos hace santos. Y así la convicción de santidad gana mas y mas poder a medida que nos vaciamos de egoismos mediante el sacrificio."
No cabe duda que es la puerta estrecha que lleva a la salvación.

Anónimo dijo...

Sólo digo una cosa. Intentemos todos ser santos, decir que sí al Señor. Delia.

Anónimo dijo...

Vale Guillermo.... hacia tiempo que que no entraba en tu blog porque runiaba mi tibieza y la primera vez que entro en tiempo, zas!!!!!!!!!!! en la linea de flotación. Me animan mucho tus consejos para perseverar y no pararme en este plano inclinado. Gracias de nuevo!

Anónimo dijo...

22te05reAcabo de leer los comentarios del cuadro, la verdad q no entiendo q pudiera ser su hijo pequeño ¿estarían en esa postura ante él?, parecen unas personas serenas y entregadas totalmente a la oración, y si fuera su hijo, no estarían igual, sino en brazos de sus padres y étos evidentemente con sufrimiento
Teresa M. B.