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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


sábado 29 de enero de 2011

Carta a Mauricio Wiesenthal



Querido Mauricio, amigo:

Desde que tengo uso de razón me encandila leer, pasar largos ratos con aquellos que me cuentan de aventuras, almas, conversaciones, paseos y paisajes; de emociones y sentimientos que también están en mí y que quizá no acabo de vislumbrar del todo. En esas lecturas no es que pase el rato, es que revivo y aprendo a indagar en el lenguaje el acto de amor que es todo conocimiento, toda narración que se precie. Indagar en su sorpresa espiritual, porque espiritual es la hazaña de la gran literatura. Leer es aprender a amar al hombre, y al mundo. Leer y contemplar toda esa maravillosa cultura, que nos ha venido dada, es un absoluto privilegio y una constante acción de gracias. Es ir comprendiendo lo que somos, lo que hemos sido y lo que estamos dispuestos a llegar a ser. Leerla, como digo, es ir tomando conciencia de lo que yo soy. El mundo de ayer -que tan magistralmente plasmó Stefan Zweig- es en realidad nuestro mundo de hoy. Ese mundo, del que hablaba el autor austriaco, ayer y hoy sigue necesitado de una específica comprensión y solidaridad. Hace años me hice cargo de que la literatura -y por lo tanto su lectura- es una pasión que nace del misterio mismo que hace que estemos vivos, que sigamos vivos.

Mauricio, amigo, cuando nos situamos ante las grandes obras literarias -las de Tolstoi, Mann, Galdós, Dickens, Balzac, Zweig, Chesterton, Dostoievski, Proust, etc.- yo no tengo duda de que estamos ejercitando la cualidad primordial del hombre: la de criatura que anhela una felicidad más firme y más duradera. ¡La queremos eterna! Lo que se busca -el autor y esa otra forma de autoría que es la de ser lector- es dar con el sentido profundo de las cosas; de aquellos sucesos, sentimientos y sueños que nos rondan en la cotidianidad. Todos ansiamos dar con la verdad, todos queremos sentir esa luz y ese consuelo, sentirnos en un primer plano de inspiración y gozo. La literatura, como cualquier forma de arte, es ante todo la expresión de la mirada y de la ternura de Dios. Yo así lo veo. El lenguaje es un hecho trascendente, su filología primordial es la del alma. Las palabras trenzan la armonía de una identidad que se bifurca en unos y otros personajes que dialogan con nosotros; las palabras sondean la existencia, con toda su cohorte de pasiones, belleza, dolor o soledad. Las palabras describen, ahondan, rubrican, enaltecen, esbozan. Las palabras cuando se hacen gran literatura nos significan, nos contienen en ellas mismas, nos redimen de tanta podredumbre.

La literatura -¿verdad Mauricio?- es algo inaudito. Yo no salgo de mi asombro. No me canso de leer, de subrayar en los libros mi propia vida. Es uno de los grandes regalos que ha hecho Dios al hombre. Esas páginas plagadas de clarividencia, de estupor, de referencias. Esa intimidad tan mía, o esa otra de la historia universal del olvido, de la humanidad que sueña en definitiva con ser feliz, sin muchos artificios ni gollerías. En ocasiones, cuando estoy leyendo, me pregunto: -“Guillermo, este libro, ¿te hace feliz?”. Puede parecer quizá una simpleza, pero no lo es para mí. Ya es hora de dejar de lado lo taimado, el artificio vacuo. Hora es de buscar lo sencillo, la demora, esos detalles que transcurren por el alma. ¿Crees que soy un ingenuo por pensar que la excelencia de la literatura consiste en hacernos mejores? Puede que lo sea, puede que lo sea... Pero el caso es que me da igual. El caso es que las novelas de León Tolstói, o los poemas de John Keats o de Thomas Hardy, logran en mí un efecto benéfico, un efecto de decantación hacia la santidad de lo que veo y siento: de lo que amo.

Un gran abrazo Mauricio, y gracias por tu carta. Espero poder leer cuanto antes “Luz de Vísperas”, tu novela, que hace tiempo debería haber leído.

7 comentarios:

Juan Pablo L. Torrillas dijo...

Estimado Guillermo,

Me he vuelto loco buscando una dirección de correo electrónico a través de la cual poder escribir a D. Mauricio pues tengo unas palabras de agradecimiento que me gustaría hacerle llegar; o de correo postal. ¿Puedes echarme una mano?
Si es así puedes escribirme a asesor.lopez@gmail.com

Muchas gracias de antemano,
JPLT

Anónimo dijo...

No conocía a este autor, habrá que catarlo. Gracias. Kiko.

Anónimo dijo...

Yo creo que la literatura es una forma de conocer más a fondo la condición del ser humano. Saludos. Loli.

Anónimo dijo...

Urbizu, no se me habia ocurrido nunca ver la literatura como un camino de felicidad. Me ha dado que pensar.
Ya puestos que sea usted feliz. Yo soy mas esceptica.
Julieta.

Anónimo dijo...

Querido JPLT. Mauricio Wiesenthal tiene una página web: www.mauriciowiesenthal.com. Supongo que ahí tendrá algún punto de contacto. O puedes escribir a la editorial Edhasa para que se lo hagan llegar el recado, pues es donde le publican.

Saludos de Ricardo Yuste.

Juan Pablo L. Torrillas dijo...

Muchas gracias Ricardo, ya conocía de su página web pero en ella no figura dirección alguna. Salvo que D. Guillermo me diga algo diferente probaré con Edhasa. Con otros autores y otras editoriales me ha funcinado.

Gracias una vez más,
Juan Pablo LT

Anónimo dijo...

No lo conozco de nada a este escritor. ¿Es bueno de verdad?

Cleo.