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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


lunes 22 de marzo de 2010

Carta a María Dueñas (autora de "El tiempo entre costuras")



Querida María:


Permíteme unas breves líneas en esta deliciosa mañana de marzo, cuando la primavera ya está casi en sazón, dispuesta para estrenar sus renovados colores y aromas. La vida. Y las palabras, que como bien sabes, indagan allá por dónde miras, y respiras, y acaricias. La voluntad de expresarte, la necesidad de sacar adelante el alma. Las palabras, el lenguaje, esa forma de querer a los demás, de contarles el silencio que guardas. Esa forma de precisar la belleza y el dolor y el amor y cualquier otra experiencia. (Ya pujan las yemas en las ramas). Escribir es como ir aprendiendo a hablar, ¿verdad? Cada vez se pronuncia mejor lo que sientes. Aunque siempre te parece estar en ese primer balbuceo, y temes no poder seguir o comenzar siquiera. ¿Cómo expresar la emoción del corazón y el misterio de lo que nos sucede? Y poco a poco se te va poblando el alma de personajes, y tú estás en ellos, y esbozas su geografía, y tu aventura.

Eres escritora. Una muy buena escritora por cierto. Lo sé porque te he leído atentamente, con deleite y pasmo, porque he seguido el rastro de la intriga que es tu primera novela: El tiempo entre costuras (Temas de Hoy). Intriga amorosa, intriga política, intriga de la memoria, intriga de espías, intriga de la vida que se nos escapa. El suspense y la tensión con los que vivimos todos, con los que vives tú, con los que viven tus personajes -sobre todo Sira Quiroga- y con los que vive el lector. Novela: imaginación y autobiografía, historia y viaje. Novela, vida. Sucesos que viven, que emocionan, que perviven. El envés de las cosas. Realidad y ficción. Ficción y maravilla que entra a formar parte de todo aquel que te lee. Los sueños de una mujer que necesita ser querida, que necesita amar para que el tiempo no sólo sea herida, o costura. Para que el tiempo se transforme en algo más que la algarabía de trampas, dislates e incertidumbres que suele.

Una novela se escribe cuando de alguna manera nos falla el destino que anhelábamos, cuando no podemos más, cuando ya no es suficiente lo que nos rodea, cuando queremos cifrar el sentido de la vida en un constante diálogo con la esperanza. El diálogo entre los personajes es en realidad un constante diálogo con nosotros mismos. Contigo misma, escudriñando el alma, tantas veces prófuga o disparatada entre la rutina. Es introspección, y es peregrinaje; es lo que te decía antes: un inesperado viaje. Un viaje, en este caso, por la geografía de la Península y del norte de África, por los acontecimientos de aquellos años de guerra; pero ante todo es un viaje interior por dentro de las apariencias, buscando la verdad, el amor y el bien. Buscando un poco de felicidad, que es de lo que se trata.

Querida María, tu novela -nuestra novela- subyuga porque has escrito algo más que una novela de acción, porque no te has limitado a narrar el trepidante thriller que se acostumbra. Al concluir la lectura no es amargura lo que queda, ni desazón, ni miedo. Queda tu estupenda literatura desde luego -tan vital, tan pujante como esta primavera que ya llega-, y queda su ternura y el valor, y ese afán de hacernos ver más de cerca la pasión y la emoción que puede que nos depare el tiempo. Si sabemos leer adecuadamente la vida; esa vida que enhebra los sueños y los días en el taller de costura que es el mundo.

Un beso y gracias por haber escrito este fascinante libro.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Querida María,

Aún no he leído tu novela, es verdad que se la pedí a mi madre nada más verla, pero alguien se me adelantó, y ya sabes lo que pasa cuando un libro es bueno, sin querer te sale hablar de esa historia que te tiene tan enganchada y, claro, inevitablemente surge el déjamelo; así que de las manos de mi madre pasó a las de un hermano, de las de éste a una cuñada, de ésta a otra... en fin, que o contrato a un detective para seguirle la pista o abrevio y me lo compro y me doy ese gustazo aunque estemos en Cuaresma. Ya veremos.
Mientras, me conformo con leer las críticas y las opiniones que van saliendo, para ir haciéndome el cuerpo, para saber un poco más de ti y del porqué de esa historia que, como dices , también tiene mucho de ti.
De todo lo que hay escrito y voy leyendo sobre tu libro esto de hoy es lo mejor, al menos es lo que a mí más me ha gustado. Y es que se nota cuando un trabajo se hace con pasión, con cariño; como decía mi padre: "enamorándote de lo que haces". Ese es el secreto, es el secreto de tu novela, dices que has disfrutado " como una enana" escribiéndola. Y no sólo tú, sino también tu marido y tus hijos. Y es el secreto de Guillermo Urbizu, no puede ocultar que disfruta con lo que hace. Enhorabuena a los dos. Y gracias a ambos por esa donación que es siempre la escritura.

Que Dios os bendiga.

P J

Anónimo dijo...

Ayer me hice con el libro. Le debo una. Gracias.
Quique.

Anónimo dijo...

¡Qué preciosa es esta forma de ver la literatura!
Julia M.