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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.




jueves, 10 de diciembre de 2009

No queréis crucifijos: pues aquí están los míos



"Tú eres el Hombre, la Razón, la Norma,
tu cruz es nuestra vara, la medida
del dolor que sublima, y es la escuadra
de nuestra derechura: ella endereza
cuando caído al corazón del hombre".

El Cristo de Velázquez
. Miguel de Unamuno.


Voy a poner en mi casa, en la entrada, un crucifijo enorme que era de mi abuela. A los pies tiene una calavera, monda y lironda, sobre unas piedras, que cuando era niño me impresionaba mucho y de la que salía corriendo. Quitaremos algún jarrón o fotografía. Y en la puerta un Sagrado Corazón, para que no haya duda e ilumine el rellano de la escalera. Seguro que el cartero me dice algo, o algún vecino, o el hombre del Círculo de Lectores (aunque el de ahora es más callado). Y hablamos sobre el tema. También en el coche pondré una imagen de Cristo crucificado, discreta pero bien visible. Por mí que no quede. Será la matrícula de sus dueños, la identificación del alma que conduce. Y en mi trabajo o en la biblioteca o en el cíber, en cuanto comience a trabajar o a leer, sacaré del bolsillo mi pequeño crucifijo y lo dejaré sobre la mesa o el teclado. Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum. Junto al móvil y las gafas. Para que conste a quien mire, curioso, de frente o de reojo. Si piensan que piensen. Y de fondo de escritorio en el ordenador un Cristo, el de Velázquez sin ir más lejos, y así releeré mejor el poema de Unamuno. Y ahora que caigo, en mi dormitorio, sobre la cama, hay un hermoso tríptico de La Virgen de la Silla, de Rafael, flanqueada por dos apuestos ángeles. Pero no está Jesús clavado en la Cruz. Jesús, Dios y Hombre verdadero. No está. Pues tendrá que estar. Buscaré uno. Al lado de las estanterías puede ser un buen lugar, para que antes de apagar la luz le demos un último vistazo al Verbo. Dicen que es un símbolo el crucifijo. Y será verdad. Aunque os puedo asegurar que yo cuando lo miro lo veo vivo. Al crucificado. Hay otras muchas personas que circulan por las calles, o merodean por las tiendas, que parecen más muertas. Lo que les digo. Y por todos murió Ese que desprecian y descuelgan de las almas y paredes. Murió hasta por los mequetrefes y demás adocenados, sean políticos o no. Para que tengamos alguna posibilidad de cimentar el Cielo en la tierra, en este mundo tan inhóspito y escéptico. Ahora, mientras escribo estas líneas, tengo al Cristo delante de mí, con los brazos extendidos de Amor, desangrándose por mi escritorio, haciéndome una transfusión de Vida. ¿Un símbolo? Yo lo miro con atención -llevo puestas gafas de cerca- y le digo que cuente conmigo si Le hace falta algún crucifijo. Aunque se trate sólo de un buen deseo todos sabemos que para Él no son problema los milagros; que cada uno, si somos fieles a Dios y tenemos fe es de puro milagro. Poco mérito es el nuestro. Y esta es mi conclusión: pueden quitar todos los crucifijos que quieran. No importa, si cada católico carga sin quejas con su cruz y Le sigue. Nosotros seremos esta vez los crucifijos.

10 comentarios:

Clara dijo...

Olé Guillermo. Qué bien escribe y mejor aún cuando le sale el coraje. Viva el Crucificado.

Anónimo dijo...

¿Servirá de algo?
Tengo un Corazón de Jesús en la puerta de casa, una Inmaculada siempre acompañada de una rosa y un Niño Dios apoyado en una cruz,en el salón; tengo crucifijos y Vírgenes de Fatima en todos los dormitorios, hasta en los baños, que ni que estuviera esperando el ataque de un ejército de vampiros. Llevo en la cartera más santos que un torero, y en mi mesa de trabajo igual, entre las fotos de mis hijos, María Auxiliadora y dos cruces, para no olvidar porqué trabajo. Al cuello, también desde siempre, una cruz. Me falta tatuármelo, como Guti. Me lo estoy pensando.
Y no sé rezar.

Anónimo dijo...

¿En qué editorial está publicado El Cristo de Velázquez?

Anónimo dijo...

No hay que tener verguenzas ni temores. Los cristianos, los católicos, debemos de ser más descarados. Descaradamente piadosos y amigos de nuestros amigos.

Anónimo dijo...

A mí me da una seguridad tremenda llevar un crucifijo en el bolsillo. Yo lo saco a veces y le doy un beso. Gregorio.

Anónimo dijo...

Y en mi trabajo lo pongo sobre la mesa de la oficina. Para trabajar mejor, para hacer de mi trabajo oración.
Soy Gregorio de nuevo.

Anónimo dijo...

¡Qué bello es el Cristo de Velázquez! Ya pueden empeñarse en querer quitar los crucifijos. Los católicos valoraremos más lo que suponen. Hasta ahora parecía que pocos les hacían caso. De pronto el centro de atención de las noticias es Cristo en su Cruz, el Redentor. Siguiendo sus palabras le pido a Dios ser un buen crucifijo, que me esfuerce en ser mejor cristiano. Quiero ser como Él, imitarle.

Anónimo dijo...

Pues no dice poco. Gran blog.

Anónimo dijo...

Le doy mi más sincera enhorabuena por este artículo. Belén.

Anónimo dijo...

Me dió ayer la idea y yo ya lo he hecho. He puesto en el hall de mi casa un crucifijo de los grandes. Y al lado el Belén. Seguro que esta tarde que tenemos reunión de la comunidad de vecinos hay alguien que me dice algo o que se extraña. Ya lo verá.