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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.




viernes, 25 de diciembre de 2009

Es Navidad, por favor haya paz



Haya paz, sí. Ha nacido Jesús, el Verbo de Dios. La Palabra hecha carne. No discutáis por favor. Hay que ceder un poco. No es cuestión de disimular, es cuestión de amar. A cada uno y a cada una. Lo habitual es que estés con tu familia. Deja las ironías y las disputas. Vamos, entonemos unos villancicos, sé agradable. ¿Tanto cuesta? No siempre tiene uno la razón. Pero si son majaderías. ¿Merece la pena agriar el día y la noche, la venida de Dios, por esa discusión inútil? Y voy a decir lo obvio: Navidad no es ponerse de comer hasta las trancas, ni es jugar al dominó o al mus, ni es ese aluvión de regalos. Navidad es Dios. Navidad son los otros. Navidad es estar pendiente de que los demás se sientan a gusto. Navidad son las pequeñas cosas que pasan desapercibidas. Es ayudar a recoger los platos mientras miras de reojo al Niño. Y escuchar con atención lo que te dicen. Haya paz, por favor. Que nazcamos también nosotros a una vida más sobria y más sensata. Más atenta al perdón, a no tomar en cuenta un mal gesto o un silencio inesperado. Dios está en cada una de esas personas que están a tu lado. Atentos. Que en tus palabras no haya un grito. ¿Para qué? No le des tantas vueltas. Y vas y te asomas al pesebre. Y sonríes al Niño. Y Le dices: “Esta es Tu familia, ¿qué quieres que haga?”. Y sentirás que eres más feliz, que la Navidad es de todos. Sentirás que la Navidad es el corazón de la historia, y que por eso lo celebramos: porque estamos vivos gracias a la Navidad. Nace el Amor: tan endeble, tan pobre. Nace para entregarse a ti y a mí, nace para entregarse por ti y por mí. Para que cobre sentido lo que somos, hacemos y decimos. Y vuelves a la algarabía, a tu familia, a los que te quieren… Canta, canta esos villancicos. Por favor, haya paz. La Navidad es cosa de Dios. Y ser feliz es posible. Y sin que se den cuenta -absortos como están en la melodía- ve a por el turrón y los mazapanes.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Empezará por no ponerse nervioso si no encuentra la camisa, tendrá calma con los hijos ( hoy especialmente chinchosos y revoltosos, ¡¿qué les has dado de comer!?) y paciencia con la mujer (que siempre es la última, no sé cómo se las apaña).
No protestará por el frío ni si le aprietan la corbata y los zapatos.
Sonreirá. Procurará no discutir con suegros y cuñados, prohibido hablar de política, que estamos comiendo, mejor hablar del tiempo, por unanimidad hace frío (mucho frío, ¡melones!).
Se morderá la lengua si un sobrino le derrama la salsa en el abrigo, y no se cagará ni de pensamiento en la madre que le parió. Sonreirá.
Verá el mensaje del rey ( o cómo aprende a leer el rey ) sin mofarse ni imitarlo (esto vale 300 puntos por lo menos).
Ayudará a poner la mesa sin protestar. Hará de pinche en la cocina y de camarero en el salón.
No se lanzará como un alano sobre el jamón y las gambas, recordará que hay muchos menús de bocata de mortadela y casera, y otros de ayuno involuntario. Se quedará con un poquito de hambre y una poquita de sed, por todos ellos.
Lo probará todo y dirá que todo está bueno, hasta la masa amorfa que ha traído la cuñada , que no sabemos lo que es y que no hay quien se atreva a hincarle el diente.
No se molestará con el que fuma, piense que, junto a los cristianos, los fumadores son los más perseguidos en la actualidad.
Ayudará a recoger y fregar los platos
Cantará villancicos con los niños. Se inventarán unos nuevos (papel y lápiz, no se olviden de apuntarlos)
Contará chistes (los sosos son los más graciosos, apréndase unos cuantos,no ponga excusas).
Hará que todos se sientan felices. Bailará.
Bajará la basura.
Irá a la misa del gallo. Cantará. Rezará. Y le dará gracias a Dios por querer hacerse niño hoy también.

Anónimo dijo...

Feliz Navidad amigo. Acabo de leerte. Me pongo las pilas.

Iñigo

Anónimo dijo...

Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu Paz .
Donde hay odio, que lleve yo el Amor.
Donde haya ofensa, que lleve yo el   Perdón.
Donde haya discordia, que lleve yo la Unión.
Donde haya duda, que lleve yo la Fe.
Donde haya error, que lleve yo la Verdad.
Donde haya desesperación, que lleve yo la Alegría.
Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.

Oh, Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar;
ser comprendido, sino comprender;
ser amado, como amar.

Porque es:
Dando , que se recibe;
Perdonando, que se es perdonado;
Muriendo, que se resucita a la
Vida Eterna.

 

Anónimo dijo...

Son días de muchos y bonitos deseos. Lo malo es que no duran nada. Será nuestra naturaleza.

Un recalcitrante escéptico.

Anónimo dijo...

Servir a los demás es mucho tomate. Me quiero mucho a mí misma.

haideé dijo...

Me gustaría que pasaras por el otro espacio donde me expreso... te dejo el enlace:
http://mirandoenelmundo.blogspot.com

Cuando uno quiere la paz, el ha de ser paz y no hacer incapíe en lo negativo, sino en lo positivo que hay dentro de cada uno de nosotros, porque está ahí, siempre, tan sólo está tapado por el dolor, por la heridas que se van acumulando por estar constantemente recordando el pasado...
Espero que aceptes mi invitación. Es Navidad, haz un poco de tiempo para escribir unas palabras en un lugar que no sea el tuyo, confraternizar, amar, confiar... porque sino, estaríamos practicando ese refrán que dice: "Consejos vendo que para mi no tengo" ¿No te parece?
Un abrazo

Anónimo dijo...

Yo me cabreé con un familiar. Lo siento macho.