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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


miércoles 13 de mayo de 2009

Un día cualquiera de primavera


No me atrevo a abrir el correo del banco, ni sé de algo que pudiera apuntar en la agenda. Tengo que hacer la declaración de hacienda y tender la colada. Y no encuentro la manera, el momento y el valor para hacerlo. Leo el poema “Vida”, de José Hierro (Dios lo tenga en su gloria) y siento mi nada y el todo que busco en los signos de hoy, miércoles de primavera, con la lluvia ya seca. Juan me regaló hace poco una piedra en forma de corazón y pintada con esmalte dorado. Una parte muy importante del todo, sin duda. Como lo son las lágrimas, zumo del amor humano. O quizá también del cansancio, quién sabe. Recojo la mesa y cierro las puertas de los armarios. Pongo rectos los cuadros. Así, perfecto. O casi. Cuelgo las perchas y guardo un par de balones de fútbol, por si acaso. Me gusta doblar las toallas recién lavadas y aspirar en ellas los años. Como si nada hago este cúmulo de cosas. Pero es mi nada. Y son mis cosas. Es decir, mi todo. El entorno de la única felicidad que yo conozco. Abro la agenda. Día 13, Nuestra Señora de Fátima. Escribo: “soy feliz, luego lo tengo todo”. ¿Qué más puedo pedir a la vida? ¿Dinero? Bah, os lo regalo. ¿Fama? ¿Para qué la quiero si es nada y deja el alma despavorida? Me conformo con unos poemas de Antonio Machado (Dios lo bendiga), que me regalan “ojos nuevos” para verlo todo en su realidad más clara. Me conformo con el prodigio de lo corriente, sin rarezas, con mi trabajo y mi familia. Ese es mi mundo, esta es mi vida. No tiene nada de extraordinario, creo, y sin embargo lo es, aunque tantas veces no caiga en la cuenta y me pierda en turbias veleidades o en soflamas o en esa desgana tan característica.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Que nada te quite la calma!!, no estamos solos

Anónimo dijo...

Señor, matadme, si queréis.
(Pero, señor, ¡no me matéis!)

Señor Dios, por el sol sonoro,
por la mariposa de oro,
por la rosa con el lucero,
los corretines del sendero,
por el pecho del ruiseñor,
por los naranjales en flor,
por la perlería del río,
por el lento pinar umbrío,
por los recientes labios rojos
de ella y por sus grandes ojos...

¡Señor, Señor, no me matéis!
(...Pero matadme, si queréis)

Anónimo dijo...

No sois vosotras, ricas aguas
de oro, las que corréis
por el helecho, es mi alma.

No sois vosotras, frescas alas
libres, las que os abrís
al iris verde, es mi alma.

No sois vosotras, dulces ramas
rojas las que os mecéis
al viento lento, es mi alma.

No sois vosotras, claras, altas
voces las que os pasáis
del sol que cae, es mi alma.

Anónimo dijo...

Abril, sin tu asistencia clara, fuera
invierno de caídos esplendores;
mas aunque abril no te abra a ti sus flores,
tú siempre exaltarás la primavera.

Eres la primavera verdadera;
rosa de los caminos interiores,
brisa de los secretos corredores,
lumbre de la recóndita ladera.

¡Qué paz, cuando en la tarde misteriosa,
abrazados los dos, sea tu risa
el surtidor de nuestra sola fuente!

Mi corazón recojerá tu rosa,
sobre mis ojos se echará tu brisa,
tu luz se dormirá sobre mi frente...

Anónimo dijo...

¡Ojos que a la luz se abrieron
un día para, después,
ciegos tornar a la tierra,
hartos de mirar sin ver!coackey

Anónimo dijo...

Mis ojos en el espejo
son ojos ciegos que miran
los ojos con que los veo.

Anónimo dijo...

¡Ojos que a la luz se abrieron
un día para, después,
ciegos tornar a la tierra,
hartos de mirar sin ver!

Anónimo dijo...

Nada te turbe;

nada te espante;

todo se pasa;

Dios no se muda,

la paciencia

todo lo alcanza.

Quien a Dios tiene,

nada le falta.

Solo Dios basta.

Anónimo dijo...

De acuerdo, es todo extraordinario si sabes verlo. Pero ¿cómo verlo, y si no lo ves como saber que eso que es tan extraordinario es cierto?

Anónimo dijo...

Después de leerte lo primero que he pensado ha sido: ¿Cómo nos podemos acostumbrar a la vida?

Lalo

Anónimo dijo...

He llegado a su blog consultando en google algo sobre un escritor. Sobre Ken Follet. Pero eso no tiene importancia. Lo que la tiene es que he leído su escrito "Un día cualquiera de primavera" y me he sentido removido.

Quería decirle que a mí no me falta de nada. Suena un poco a confesión, pero no me importa, he leído lo que ha escrito y me he animado a escribir.
No me fata de nada material. Tengo coches y bastante dinero. Dispongo de mujeres. Como suena. No estoy casado, pero creo que aunque lo estuviera haría lo mismo.
Tengo todo lo que puedo comprar. Cuando digo todo es todo.
Y que me lean sus lectores: estoy hundido. Los negocios me van bien, etc. Pero me siento fatal. Ya no es que no sea feliz, es que hago daño a los demás. Estoy mal.
Ya le escribiré aparte si me animo, pero que sepa que su forma de escribir es formidable, es como si alguien me hubiera dicho que tengo remedio y que la vida está ahí, esperándome.

No sabe el bien que me ha hecho. Le escribiré. Y si no lo hago usted que cree en Dios rece por un tal Enrique.