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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


domingo 10 de mayo de 2009

Stanwix Melville, uno de los hijos del autor de "Moby Dick", muere en febrero de 1886



(Normalmente nadie sabe nada de los demás)




Murió solo
en un hotel de San Francisco
.
Lo acabo de leer ahora,
como si ya nada importara,
como si ya todo
estuviera cumplido.

Murió solo
en un hotel de San Francisco
.
Sin nadie,
sin testigos
de sus últimas lágrimas
de vida. (Tenía
treinta y cinco años
y en la maleta una muda sucia
y algún libro de su padre).

Murió solo
en un hotel de San Francisco
.
Stanny era un buen chico, decía
su abuela Hope Savage Shaw,
pero tuvo mala suerte con el destino.
¿Cuál fue su verdadero fracaso?
¿Los negocios o su alma rota
por el envite de la ballena blanca
que siempre emerge del abismo?

Al final
es lo único que le quedaba:
la tristeza.
Y esas manos vacías,
y frías.

Murió solo
en un hotel de San Francisco
.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Dadme muerte, dadme vida:
dad salud o enfermedad,
honra o deshonra me dad,
dadme guerra o paz crecida,
flaqueza o fuerza cumplida,
que a todo digo que sí:
¿qué mandáis hacer de mí?

Dadme riqueza o pobreza,
dad consuelo o desconsuelo,
dadme alegría o tristeza,
dadme infierno o dadme cielo,
vida dulce, sol sin velo,
pues del todo me rendí:
¿qué mandáis hacer de mí?

Si queréis, dadme oración,
si no, dadme sequedad,
si abundancia y devoción,
y si no esterilidad.
Soberana Majestad,
sólo hallo paz aquí:
¿qué mandáis hacer de mi?

Dadme, pues, sabiduría,
o por amor, ignorancia;
dadme años de abundancia,
o de hambre y carestía;
dad tiniebla o claro día,
revolvedme aquí o allí:
¿qué mandáis hacer de mí?

Si queréis que esté holgando,
quiero por amor holgar.
Si me mandáis trabajar,
morir quiero trabajando.
Decid, ¿dónde, cómo y cuándo?
Decid, dulce Amor, decid:
¿qué mandáis hacer de mí?

Anónimo dijo...

Este poema no es una casualidad. El alma de este chico necesita de alguna oración.

Anónimo dijo...

En esta vida una de las cosas más importantes que hay es intentar ponernos en el lugar de los demás. Es la manera de comprenderles y de que nos comprendan. Y alejarnos de esas críticas tan socorridas que faltan a la caridad y a la justicia y que nos hacen perder el tiempo.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con el segundo comentario. Este poema no es casual. Y no es poema que busca la belleza. Busca el corazón del hijo de Melville en su agonía. Y de paso el de Herman Melville mismo, que por gran escritor que fuera era sobre todo un padre. Es un poema que reflexiona sobre el sufrimiento y sobre la soledad.

Anónimo dijo...

He sentido la soledad en mi vida de una forma que no deseo a nadie. y me pongo en el lugar de ese chico. Y sufro con él más de un siglo después.

Anónimo dijo...

Gran poema.

Luis.

Anónimo dijo...

Va a ser verdad que nadie sabe nada de los demás.

Anónimo dijo...

¿Qué me vas a doler, muerte?
¿Es que no duele la vida?
¿Por qué he de ser más osado
para el vivir exterior
que para el hondo morir?

La tierra ¿qué es que no el aire?
¿Por qué nos ha de asfixiar,
por qué nos ha de cegar,
por qué nos ha de aplastar,
por qué nos ha de callar?

¿Por qué morir ha de ser
lo que decimos morir,
y vivir sólo vivir,
lo que callamos vivir?
¿Por qué el morir verdadero
(lo que callamos morir)
no ha de ser dulce y suave
como el vivir verdadero
(lo que decimos vivir)?

Anónimo dijo...

Bendita seas, por que me hiciste
amar la muerte, que antes temía.
Desde que de mi lado te fuiste,
amo la muerte cuando estoy triste;
si estoy alegre, más todavía.

En otro tiempo, su hoz glacial
me dio terrores; hoy, es amiga.
¡Y la presiento tan maternal!...
Tú realizaste prodigio tal.
¡Dios te bendiga! ¡Dios te bendiga!

Anónimo dijo...

Aunque no nos muriéramos al morirnos,
le va bien a ese trance la palabra: Muerte.

Muerte es que no nos miren los que amamos,
muerte es quedarse solo, mudo y quieto
y no poder gritar que sigues vivo.

Anónimo dijo...

Nadie está solo. Dios vive.