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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


domingo 17 de mayo de 2009

Providencia



Hoy es el día. ¿De qué? No lo sé todavía. Pero seguro que es algo bueno. Presiento su maravilla en el primer beso que me besa cuando despierto. Hoy es el día. Rezo para que así sea. Para que se haga el cielo en estas manos de tierra. ¿Qué será? ¿Qué misterio dejará de serlo? Pronto sabré la sorpresa. Hoy es el día. ¿Cuándo será el momento? No debo distraerme, tengo que permanecer atento. Puede ser un reflejo fugaz o un golpe de viento. O quizá un versículo de Jeremías o un correo electrónico que diga: “Guillermo, ¿para qué escribes, qué es lo que buscas?”. Espero que me dé cuenta, que no me pase desapercibida la sustancia eterna del tiempo. ¡Tantas veces estoy distraído, perdido en el ruido y en los ecos! Venga, vamos, hoy es el día. Hoy, sin ir más lejos. Hoy, no mañana: hoy. Y se hará la Vida y el amor y el fundamento.

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Otro poema. Tal vez mejor.

Anónimo dijo...

No sé lo que buscas, pero escribes de maravilla. Te vengo siguiendo y no fallas. Te lo agradezco en lo que me toca.

Pau

Anónimo dijo...

"Hoy es el día...Hoy, sin ir más lejos. Hoy, no mañana: hoy. Y se hará la Vida y el amor y el fundamento."
Hoy es tu día, Mario.

Anónimo dijo...

Mi vida es un instante, una efímera hora,
mi vida es sólo un día volandero y fugaz :
Tú lo sabes, Dios mío, ¡para amarte aquí abajo
no tengo más que hoy !

¡Oh, Jesús, yo te amo, hacia ti mi alma tiende,
sé por un solo día mi dulce protección,
ven y reina en mi pecho y dame tu sonrisa
¡nada más que por hoy !

¿Qué me importa que en sombras esté envuelto el futuro ?
¡Nada puedo pedirte para mañana, oh Dios… !
Conserva mi alma pura, cúbreme con tu sombra
¡nada más que por hoy !

Si pienso en el mañana, me asusta mi inconstancia,
siento nacer tristeza, tedio en mi corazón.
Mas yo acepto, Dios mío, la prueba, el sufrimiento
¡nada más que por hoy !

¡Oh , Piloto divino, cuya mano me guía !,
en la ribera eterna pronto te veré yo.
Sobre las fieras olas guía en paz mi barquilla
¡nada más que por hoy !

¡Ah, déjame, Señor, esconderme en tu Faz !
allí no oiré del mundo el inútil fragor.
Dame tu amor, Señor, consérvame en tu gracia
¡nada más que por hoy !

Muy cerca de tu pecho, olvidada de todo,
ya no temo los miedos de la noche, mi Dios.
En tu amplio corazón dame un sitio , Jesús,
¡nada más que por hoy !

Pan vivo, Pan del cielo, divina Eucaristía,
¡oh misterio sagrado, regalo de tu amor !…
ven a habitar mi alma, Jesús, mi blanca Hostia,
¡nada más que por hoy !

Dígnate unirme a ti, Viña santa y sagrada,
y mi débil sarmiento dará fruto en sazón,
y yo podré ofrecerte mi racimo dorado, Señor, ¡ya desde hoy !

Es de amor el racimo, sus granos son las almas ;
para brotarlo, un día tengo que huye veloz.
¡Ay, dame, Jesús mío, el fuego de un apóstol
¡ nada más que por hoy !

¡Virgen Inmaculada, tú eres mi dulce Estrella
que irradias a Jesús y haces con Él mi unión !
Déjame, Madre buena, posar bajo tu manto
¡nada más que por hoy !

¡Santo ángel de mi guarda, cúbreme con tus alas,
que iluminen tus fuegos mi peregrinación !
Ven y guía mis pasos…, te suplico me ayudes
¡nada más que por hoy !

Señor, verte deseo sin velos y sin nubes,
mas, aún exiliada, ¡sin ti que débil soy !
Que tu adorable rostro tan solo se me oculte
¡nada más que por hoy !

Yo volaré muy pronto para ensalzar tus glorias
cuando el día sin noche se abra a mi corazón.
Entonces cantaré con las liras angélicas
¡el sempiterno hoy… !


Teresa de Lisieux

Anónimo dijo...

Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez.
Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto: cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie, sino a mi mismo.
Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino en este también.
Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten todas a mis deseos.
Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura; recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.
Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.
Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer; y si me sintiera ofendido en mis sentimientos procuraré que nadie se entere.
Sólo por hoy me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.
Sólo por hoy creeré firmemente - aunque las circunstancias demuestren lo contrario- que la buena providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie existiera en el mundo.
Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.

Juan XXIII

Anónimo dijo...

Sobrevivientes


Cuando en un accidente
una explosión
un terremoto
un atentado
se salvan cuatro o cinco
creemos
insensatos
que derrotamos a la muerte

pero la muerte nunca
se impacienta
seguramente porque
sabe mejor que nadie
que los sobrevivientes
también mueren.

Mario Benedetti

Anónimo dijo...

Desde el alma (vals)

Hermano cuerpo estás cansado
desde el cerebro a la misericordia
del paladar al valle del deseo

cuando me dices / alma ayúdame
siento que me conmuevo hasta el agobio
que el mismísimo aire es vulnerable

hermano cuerpo has trabajado
a músculo y a estómago y a nervios
a riñones y a bronquios y a diafragma

cuando me dices / alma ayúdame
sé que estás condenado / eres materia
y la materia tiende a desfibrarse

hermano cuerpo te conozco
fui huésped y anfitrión de tus dolores
modesta rampa de tu sexo ávido

cuando me pides / alma ayúdame
siento que el frío me envilece
que se me van la magia y la dulzura

hermano cuerpo eres fugaz
coyuntural efímero instantáneo
tras un jadeo acabarás inmóvil

y yo que normalmente soy la vida
me quedaré abrazada a tus huesitos
incapaz de ser alma sin tus vísceras.

Mario Benedetti

Anónimo dijo...

Digamos

Ayer fue yesterday
para buenos colonos
mas por fortuna nuestro
mañana no es tomorrow

Tengo un mañana que es mío
y un mañana que es de todos
el mío acaba mañana
pero sobrevive el otro.

Mario Benedetti

Anónimo dijo...

La vida ese paréntesis


Cuando el no ser queda en suspenso
se abre la vida ese paréntesis
con un vagido universal de hambre

somos hambrientos desde el vamos
y lo seremos hasta el vámonos
después de mucho descubrir
y brevemente amar y acostumbrarnos
a la fallida eternidad

la vida se clausura en vida
la vida ese paréntesis
también se cierra incurre
en un vagido universal
el último

y entonces sólo entonces
el no ser sigue para siempre.

Mario Benedetti

Anónimo dijo...

¡qué bonito!

Anónimo dijo...

ExpectaciÓn

Siento que algo solemne va a llegar a mi vida.
¿Es acaso la muerte? ¿Por ventura el amor?
Palidece mi rostro, mi alma está conmovida,
y sacude mis miembros un sagrado temblor.

Siento que algo sublime va a encarnar en mi barro
en el mísero barro de mi pobre existir.
Una chispa celeste brotará del guijarro,
y la púrpura augusta va el harapo a teñir.

Siento que algo solemne se aproxima, y me hallo
todo trémulo; mi alma de pavor llena está.
Que se cumpla el destino, que Dios dicte su fallo,
para oír la palabra que el abismo dirá.

Amado Nervo

Guillermo Urbizu dijo...

Gracias por los poemas de Mario Benedetti a quien los haya copiado con tanta oportunidad. Hoy es un día triste. Su muerte me ha apenado mucho. Descanse en paz.

Anónimo dijo...

No me des las gracias a mí, dáselas a él que los escribió, ya sabes cómo.

Anónimo dijo...

La eternidad por fin comienza un lunes
y el día siguiente apenas tiene nombre
y el otro es el oscuro, al abolido.
Y en él se apagan todos los murmullos
y aquel rostro qua amábamos se esfuma
y en vano es ya la espera, nadie viene.
La eternidad ignora las costumbres,
le da lo mismo rojo que azul tierno,
se inclina al gris, al humo, a la ceniza.
Nombre y fecha tú grabas en un mármol,
los roza displacente con el hombro,
ni un montoncillo de amargura deja.
Y sin embargo, ves, me aferro al lunes
y al día siguiente doy el nombre tuyo
y con la punta del cigarro escribo
en plena oscuridad: aquí he vivido.
E D