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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


lunes 27 de abril de 2009

El perfil de la belleza




En una revista encuentro el perfil de la belleza. Un paisaje exuberante de gozo y de luz en escorzo. Parece recién creada, ante la vista de muchos. Aunque no sé si saben verla. Es su pureza lo que más me llama, lo que me incendia. No es el color, es su contorno. Esas sombras donde se intuye el movimiento de la vida y su gracia. Miro la cumbre de las montañas: su altura. Allí me quedaría. Respirando su respirar y besando la brisa. Desde esa cima aprender por fin a amar, que es de lo que se trata. Pero primero hay que ascender despacio y arrodillarse ante ella. ¡Qué importante es saber contemplar la belleza! Descubrir en su encanto la profundidad de la perspectiva, de tu propia vida, que anhela la perfección de esas líneas y de esas formas. Quisieras poseerla de alguna manera misteriosa y eterna. Y llegar hasta el fondo de la ternura que te ofrece cuando la miras.

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Déjame acariciarte lentamente
déjame lentamente comprobarte,
ver que eres de verdad, un continuarte
de ti misma a ti misma extensamente.

Onda tras onda irradian de tu frente
y mansamente, apenas sin rizarte,
rompen sus diez espumas al besarte
de tus pies en la playa adolescente.

Así te quiero, fluida y sucesiva,
manantial de tú de ti, agua furtiva,
música para el tacto perezosa.

Así te quiero, en límites pequeños,
aquí y allá, fragmentos, lirio, rosa,
y tu unidad después, luz de mis sueños.

G D

Anónimo dijo...

Dame, dame la noche del desnudo
para hundir mi mejilla en ese valle,
para que el corazón no salte, y calle:
hazme entregado, reposado y mudo.

Dame, dame la aurora, rompe el nudo
con que ligué mis rosas a tu talle,
para que el corazón salte y estalle:
hazme violento, bullidor y rudo.

Dame, dame la siesta de tu boca,
dame la tarde de tu piel, tu pelo:
sé lecho, sé volcán, sé desvarío.

Que toda plenitud me sepa a poca,
como a la estrella es poco todo el cielo,
como la mar es poca para el río.
A C

Anónimo dijo...

Menos tu vientre
todo es confuso.
Menos tu vientre
todo es futuro
fugaz, pasado
baldío, turbio.
Menos tu vientre
todo es oculto,
menos tu vientre
todo inseguro,
todo es postrero
polvo sin mundo.
Menos tu vientre
todo es oscuro,
menos tu vientre
claro y profundo.
M H

Anónimo dijo...

No solo el hoy fragante de tus ojos amo
sino a la niña oculta que allá dentro
mira la vastedad del mundo con redondo azoro,
y amo a la extraña gris que me recuerda
en un rincón del tiempo que el invierno ampara.
La multitud de ti, la fuga de tus horas,
amo tus mil imágenes en vuelo
como un bando de pájaros salvajes.
No sólo tu domingo breve de delicias
sino también un viernes trágico, quien sabe,
y un sábado de triunfos y de glorias
que no veré yo nunca, pero alabo.
Niña y muchacha y joven ya mujer, tú todas,
colman mi corazón, y en paz las amo.
E D

Anónimo dijo...

Tu cabellera es negra como el ala
del misterio; tan negra como un lóbrego
jamás, como un adiós, como un «¡quién sabe!»
Pero hay algo más negro aún: ¡tus ojos!

Tus ojos son dos magos pensativos,
dos esfinges que duermen en la sombra,
dos enigmas muy bellos... Pero hay algo,
pero hay algo más bello aún: tu boca.

Tu boca, ¡oh sí!; tu boca, hecha divinamente
para el amor, para la cálida
comunión del amor, tu boca joven;
pero hay algo mejor aún: ¡tu alma!

Tu alma recogida, silenciosa,
de piedades tan hondas como el piélago,
de ternuras tan hondas...
Pero hay algo,
pero hay algo más hondo aún: ¡tu ensueño!

A N

Anónimo dijo...

A veces
por supuesto
usted sonríe
y no importa lo linda
o lo fea
lo vieja
o lo joven
lo mucho
o lo poco
que usted realmente
sea

sonríe
cual si fuese
una revelación
y su sonrisa anula
todas las anteriores
caducan al instante
sus rostros como máscaras
sus ojos duros
frágiles
como espejos en óvalo
su boca de morder
su mentón de capricho
sus pómulos fragantes
sus párpados
su miedo

sonríe
y usted nace
asume el mundo
mira
sin mirar
indefensa
desnuda
transparente

y a lo mejor
si la sonrisa viene
de muy
de muy adentro
usted puede llorar
sencillamente
sin desgarrarse
sin deseperarse
sin convocar la muerte
ni sentirse vacía

llorar
sólo llorar

entonces su sonrisa
si todavia existe
se vuelve un arco iris.

M B

Anónimo dijo...

Paso que pasa

rostro que pasabas

qué más quieres

te miro

después me olvidaré

despues y solo

solo y después

seguro que me olvido



Paso que pasas

rostro que pasabas

qué más quieres

te quiero

te quiero sólo dos

o tres minutos

para conocerte más

no tengo tiempo.



Paso que pasas

rostro que pasabas

qué más quieres

ay no

ay no me tientes

que si nos tentamos

no nos podremos olvidar

adiós.

M B

Anónimo dijo...

Codiciada, prohibida,
cercana estás, a un paso, hechicera.
Te ofreces con los ojos al que pasa,
al que te mira, madura, derramante,
al que pide tu cuerpo como una tumba.
Joven maligna, virgen,
encendida, cerrada,
te estoy viendo y amando,
tu sangre alborotada,
tu cabeza girando y ascendiendo,
tu cuerpo horizontal sobre las uvas y el humo.
Eres perfecta, deseada.
Te amo a ti y a tu madre cuando estáis juntas.
Ella es hermosa todavía y tiene
lo que tú no sabes.
No sé a quién prefiero
cuando te arregla el vestido
y te suelta para que busques el amor.

J S

Anónimo dijo...

¿Cuándo reunirá en un volumen estos textos? que sea pronto. Será un gran libro.

Anónimo dijo...

Se lo decía alguien el otro día haciendo referencia a otro escrito. Opino lo mismo de este perfil de la belleza. Es un poema.

Les enseñé a mis amigos hace poco el blog, en una tertulia literaria que tenemos todas las semanas. Leímos varios textos en voz alta y los comentamos. Supongo le gustará saberlo.

Anónimo dijo...

El cuadro es horroroso pero lo escrito es una gozada. Me gustaría ver así las cosas, con calma y esa perspicacia de artista.

Anónimo dijo...

Realmente poco más se puede decir.

Anónimo dijo...

El escrito es precioso, y el cuadro también, a mí me lo parece, es de la pintora plástica colombiana Juanita Perez Adelman si no me equivoco
Mercedes Casso

Anónimo dijo...

¿Sirve para algo la belleza?