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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


miércoles 3 de septiembre de 2008

No hace falta jubilarse para ser feliz


Para muchas personas el colmo de la felicidad es esa fecha en la que uno se jubila. A mí no deja de sorprenderme, pero son tantas y tantas las ocasiones en que lo escucho que me ha dado por pensar (pásmense: ¡pensar!). ¿Les parece normal que una persona de 40 años, o menos, ya sueñe con ese hipotético día? Pues existen, y puede que algunos de ustedes sean miembros de tan hiperbólica cofradía. Yo lo siento, pero no creo que sea muy normal andar devanándose los sesos sobre ello, cuando deberíamos beber los vientos por la vida, exprimiendo el presente hasta la última gota de su prodigio.

Ayer mismo el agente de Círculo de lectores que visita mi casa me comentó que ya anda contando los días que le quedan para asomarse a dicho paraíso. 362 exactamente, menos no se cuántos por no se qué, total: 264 días. Era como el preso que con el punzón va tomando nota en la piedra o ladrillo de su celda… y sueña con el momento de su libertad. ¿Se dan cuenta? Para mucha gente su vida laboral es como una cárcel de oxidados barrotes y malhadada rutina, sin luz, sin alegría, sin perspectiva que merezca la pena. ¿Es tan radical la opresión? De otra forma no se comprende. Jubilarse, jubilarse… ¿Para? “Para hacer lo que me de la gana”, dicen unos; “para no tener que dar cuenta a nadie y disfrutar de la vida”, peroran otros. Ilusos.

Todo eso es dar por supuesto demasiadas cosas. Para empezar la vida (olvidamos muy a menudo que pendemos de un hilo). Y, además, ¿llegará el presupuesto del Estado para entonces? Porque a la marcha que vamos… ni para pipas. De todas formas este afán por jubilarse lo que refleja es un cansancio vital, una amargura latente y un hastío social. Además de cierta mentalidad parasitaria que se acumula en nuestra sociedad aburguesada, llamada del bienestar. Del bienestar de algunos claro.

Pero sigue en pie la pregunta: ¿por qué se quiere jubilar el personal con tanta prisa, si cuando uno se jubila comienzan los achaques y la guardería de los nietos? ¿No será síntoma de una visión negativa del trabajo y de esa necesidad que tenemos todos de una utopía? Ay, cuando me jubile entonces sí, entonces… ¿Entonces qué? ¿Qué haremos entonces? Y soñamos unas vacaciones interminables, y la siesta perfecta, y todos esos libros, y el guiñote con los amigos, y… Es verdad que se pueden hacer muchas cosas distintas (si llegas), pero no entiendo ese empeño por dilapidar los años que nos quedan hasta esa supuesta fecha a base de reinventarnos el cuento de la lechera.

Habrá que empezar a pensar de cuando en cuando que hoy podría ser nuestro último día, y obrar en consecuencia. En fin, ya saben, ponernos a bien con todos -sobre todo con esos que no tragamos- y con Dios. Esto no es necesariamente morboso. Es una manera muy precisa de aclarar las cosas. De vivir cada día pensando que no hace falta jubilarse para ser feliz. Y que, como dice mi bienamado Borges en su poema “La dicha”: Todo sucede por primera vez, pero de un modo eterno.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo tampoco quiero jubilarme,yo quisiera ser como Teresa de Calcuta que decía:"No puedo parar de trabajar. Tendré toda la eternidad para descansar."

Anónimo dijo...

¿Jubilarme?, ni que estuviera loca de remate, si el trabajo enaltece, engrandece y nos hace mejores personas. ¿Jubilarme? ni aunque me pagaran por ello

Anónimo dijo...

¿Ser madre de familia y ama de casa es un trabajo?,es lo que a mí me gusta poner cuando relleno impresos o formularios;mis hijos protestan,quieren que su madre ponga títulos que suenen importantes y poderosos,yo les digo que lo más importante que hago, y puede que haga en toda mi vida,y también puede que sea lo único importante, son ellos,mi familia.No se lo digo todos los días porque luego abusan, pero sí le doy las gracias a Dios,todos los días, por hacerme partícipe del milagro.Ser madre es un privilegio,creo que necesitaré la eternidad entera para agradecérselo.
(Por supuesto,no pienso jubilarme)

Marta dijo...

Voy a ser un poco simple esta vez. Hombre, jubilarse no pero soñar con la lotería creo que es legítimo ¿no?. De todos modos no es igual plantear este tema el 1 de septiembre que el 30 de junio. Yo también creo que enaltece pero es lógico que no todos nos sintamos igualmente realizados en nuestro trabajo, aunque hagamos un gran esfuerzo por aplicarlo a todo una visión sobrenatural, que lo hacemos.