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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


jueves 25 de septiembre de 2008

Los sueños, sueños son


Sueña uno siempre con la bicoca. Una quiniela, la bonoloto, la lotería (o hasta un poema), cualquier asunto que nos permita decir: “Adiós, me voy a las Islas Seychelles, volveré en unos meses”. E imaginas las caras boquiabiertas de esos náufragos que caminan por las calles de lo que era hasta entonces tu rutina. “¿Volverás?”, te preguntan. “Tal vez “. Y embarcas con los tuyos en un sueño de aguas color turquesa. Volverías, seguro. Nunca te ha gustado durante demasiado tiempo la arena. Volverías a casa. Perdón, a otra casa. Sin filtraciones ni humedades, sin tanto ruido y con un poco más de espacio. Y un jardín amplio. Con violetas, siemprevivas, geranios, rosas, caléndulas, orquídeas… Y una tupida hiedra contemplativa que trepa y se bifurca por el murete y la fachada del tiempo. Escuchad: es la brisa limpiando las hojas de los magnolios y los sauces. El sueño es generoso y se esparce por el césped. Es allí donde tienes tu despacho, en medio de las flores. Y escribes en tu portátil (es lo bueno de los sueños: tienes de todo) sobre tus deseos y esos colores tan perspicaces. “Chicos, por el Pilar nos vamos a Medjugorje”. “Papá, prometiste que pasaríamos por Roma”. “Así sea”. Y sigue soñando uno. Esta vez en la proa de una fragata, allá por el XVIII. El viento arrecia en las velas y el alma se ciñe más y más a Dios y a los delfines. O eras el bibliotecario de un aristócrata olvidado, en plena campiña de Yorkshire. O un jardinero especializado en parterres del Palacio de verano de San Petersburgo. O un niño romano que estuvo al lado de Jesús en el “discurso de la montaña”, mirando asombrado al mismo Centro de las bienaventuranzas. Y no hace mucho velé el cadáver de Solzhenitsyn mientras releía Un día en la vida de Iván Denísovich. Y tenía nietos que para mi regocijo se llevaban mis libros a hurtadillas… Son lo que son: sueños.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

A mí me ha tocado muchas veces la lotería,estoy abonado a la suerte,allá donde miro tengo que dar gracias .Y estaba mirando a este blog,no había pensado lo afortunado que soy por tenerlo, el regalo que es y cómo lo encontré.Y como no creo en las casualidades vuelvo a dar gracias,ahora por usted,don Guillermo,y por todo lo que diariamente me da.Dios le bendiga.

Anónimo dijo...

Olé, que manera de escribir!!!, es un deleite.
Todos soñamos, yo lo primero tener todo el dinero para pagar las universidades de mis hijos. Luego un largo viaje....

Anónimo dijo...

Me hubiera gustado que este artículo hubiera durado durante muchas páginas. Ana.

Anónimo dijo...

ANOCHE CUANDO DORMÍA

Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.

Di, ¿por qué acequia escondida,
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
de donde nunca bebí?

Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;

y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas
blanca cera y dulce miel.

Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.

Era ardiente porque daba
calores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba
y porque hacía llorar.

Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón.


Antonio Machado

Anónimo dijo...

Yo también sueño-¿quién no?-,con una casa más grande,con viajar,( primero a Tierra Santa,¿eh?),con tener tiempo para no hacer nada…pero mi sueño más grande es el Cielo.Y recuerdo aquel santo que dijo:”Sueña y te quedarás corto”.Le hago caso.Sueño.

Modestino dijo...

Que sorpresa Guillermo¡¡¡; me da miedo el tiempo que voy a perder recorriendo tu blog.


Un gran abrazo.

Anónimo dijo...

Este mundo está mal hecho,cada vez estoy más convencido.Yo soñando con que la del quinto me dirija una mirada y su marido soñando con quitársela de la vista y vivir a sus anchas,solo,como yo.
¿Tanto trabajo le habría costado hacernos un poco menos soñadores?

Anónimo dijo...

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

P.Calderón de la Barca

Modestino dijo...

He leido un poco; aprovecho que tengo la tarde bastante libre y tienes un blog magnífico, enorme¡¡¡; gracias por esa franqueza que sale por todos los lados.

Anónimo dijo...

La vida es un sueño,si te despiertan cierra los ojos y vuelve a soñar.