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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


sábado 20 de septiembre de 2008

Deprimidos


Cuando no es por una cosa es por otra. Que si el crack anímico postvacacional, que si los números rojos y las letras pendientes (o esa hipoteca que nos consume), que si el fracaso escolar de los hijos, que si el paro que se cierne o el que ya se sufre, que si nadie me entiende, que si los sombríos nacionalismos, que si mi marido no se entera de nada, que si el Real Zaragoza, que si la falta de cariño, que si el impuesto de bienes inmuebles, que si la prisa, que si la comunidad de vecinos, que si los achaques, que si la programación de los canales de televisión, que si quiero lo que no tengo y tengo lo que no quiero, que si la mala conciencia, que si la insatisfacción laboral, que si los michelines y ese culo tan tremendo, que si este vacío interior… En resumidas cuentas, sólo en España hay seis millones de deprimidos, dice un estudio. Y creciendo. Las almas están anémicas. Se extiende el miedo a morir en vida, a vivir sufriendo. Hay una quejumbre ambiente: nadie está contento con nada y lo hosco se envalentona. Y la sensación de culpa... Se critica a los demás por cualquier nimiedad, por capricho, por costumbre. Y la podredumbre se extiende sin darnos cuenta por el lenguaje, hasta las obras. La voluntad deambula por las calles lánguida, en un difumino cada vez más gris y cariacontecido. Y en los semáforos se aglutina la soledad de muchos. La rutina ahoga a multitudes, y la realidad se distorsiona en sueños imposibles. ¡Ay, ese vacío interior! Ese hueco donde Dios ha dejado de estar, y donde sólo hay cabida para todas esas fantasmagorías donde medra la angustia. Es hora de abrir el corazón a la misericordia de Cristo, el Crucificado. Él es la cura. Basta con desearlo. Aunque creamos estar en el pozo más negro, y se nos haya olvidado rezar entre tanta farándula. La medicina está bien, pero la química farmacológica no trasiega por el alma.

9 comentarios:

Pedro Víctor Martínez dijo...

Anónimo?. Vaya, ya no sé quién me respondió en la anterior actualización.

Anónimo dijo...

gracias, estoy atravesando por unos momentos malos, rece por mí.

Anónimo dijo...

Pedro Víctor,me llamo Antonio y poco creo que importe.Lo que importa es lo que dice hoy el Urbizu: no dejarnos ganar por la tristeza, venga vestida como venga, porque la alegría es la que debe reinar siempre en nuestros corazones, y si algún día amaneces un poco -o un mucho-triste,te da el remedio para que no lo olvides nunca:pídele ayuda a Ella,tu Madre,que nunca falla,es lo que estoy haciendo yo y,se me olvidaba,le estoy hablando de ti.
Antonio y

Anónimo dijo...

Vale,Pedro Víctor,voy a ser valiente,soy Antonio Bernier.

Anónimo dijo...

Voy a rezar por todos los lectores de tu blog,no sé qué me da que coincidimos no sólo en estar por aquí.

Anónimo dijo...

Me encanta el otoño y sus colores,y la lluvia,y los paraguas,y las chaquetas, y que está más cerca la Navidad.

Anónimo dijo...

Acabo de llamar a mi amigo Pablo que es un cielo y que dice que nunca molesto(también es un poco mentiroso),porque en los amigos encuentro siempre a Dios y no sé cómo se las ingenian para salvarme de mí mismo.Son listos.Y santos.

Anónimo dijo...

El don de la amistad y tu ternura
me salva de la ira que envenena
el sosiego,la paz,la vida plena
con el baldón de su ponzoña impura.

Carmen Glez.Huguet

Anónimo dijo...

Para Pedro Víctor de su noctámbulo amigo Antonio:
"Pero les prometo que,aunque un servidor escriba versos,no vive de la brisa"Guillermo Urbizu 9-sept-07
Y eso que por esas fechas todavía no nos mordía la crisis, ahora le faltará el bocado.