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Presento este blog con gran ilusión. Y alegría. No sé si servirán para algo los apuntes que yo pueda escribir aquí cada cierto tiempo. Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo.


viernes 9 de mayo de 2008

Pablo García Baena, premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana


Pablo García Baena y Ricardo Molina son dos de los mejores poetas del siglo XX español. Y, sin embargo, ¿quién les conoce? ¿Quién frecuenta su poesía? No nos engañemos: un grupo muy reducido de fieles lectores y filólogos varios. Recuerdo que hace años propuse -en una determinada revista oral de poesía en la que por entonces colaboraba- traer a la ciudad donde resido a dos poetas que me parecían y me siguen pareciendo imprescindibles: Luis Rosales y Pablo García Baena. Con Rosales no hubo manera. Un prójimo que ejercía de cabecilla dijo que nones. Que un fascista de mierda que había colaborado en la muerte de Lorca no podía venir. En esta vida se escuchan cosas así, ya saben lo incombustible que es la insipiencia, y el hablar por no callar, y la miseria humana.

¿Y García Baena? De los que estaban allí conmigo, en ese momento, nadie sabía quién era. (Y esto me recuerda una anécdota universitaria, cuando le dije a determinado profesor que yo haría un trabajo sobre la poesía de María Victoria Atencia; y con ojos de besugo me preguntó: - “¿Y tú de qué la conoces?”, y le contesté: - “Es que con cierta frecuencia compro libros, y además los leo”). En fin, que nadie conocía a Pablo. Y comencé a hablarles de la importancia del grupo Cántico, de Ricardo Molina, de Juan Bernier, de Julio Aumente, de Mario López. Del empeño de todos ellos por recuperar la figura y la obra de Luis Cernuda, exiliado en México. Recuerdo que hasta les hablé de un libro estupendo que Guillermo Carnero había escrito sobre todos ellos. Les sonaba todo a música celestial. Pero se votó que adelante. Y vino.

Desde entonces nos conocemos. García Baena es Pablo. Un amigo. Hace poco he recibido algunos de sus libros dedicados. Y me gustan sus felicitaciones de Navidad, donde pinta estrellas de colores. Es de las personas más exquisitas que he conocido. Y muy generoso, y culto. Su cultura no es pedante o redicha, surge con naturalidad, durante la conversación o el poema. Ya sé que es premio Príncipe de Asturias y que ahora llega este merecidísimo y prestigioso premio Reina Sofía de Poesía, con su oropel y ese pellizco de euros. Vale, de acuerdo. Hago mía su alegría. Pero ¿será sólo flor de unos días? Lo que importa aquí es que al poeta se le lea, conocer a conciencia los argumentos poéticos y de belleza literaria por los que se le ha concedido este premio. Esto es lo que importa. Lo demás es bulla y pasatiempo.

Y eso requiere comprar alguno de sus libros. Yo les aconsejo para abrir boca Los Campos Elíseos (Pre-textos). O quizá la perspectiva de la excelente antología En la quietud del tiempo (Renacimiento) Ahí encontrarán al Pablo García Baena más último y maduro, con ese vocabulario tan rico y esplendente, con esa cadencia de alma que rezuma vida por los cuatro costados. ¿Barroco? Un poco. Pero el fundamento de su poética está en la sencillez de lo que su mirada percibe y su corazón anhela (o teme). Se deleita en las palabras (en su sensualidad fonética) y se deleita en su armonía espiritual. Y esto es algo que me gustaría destacar: la poesía de Pablo García Baena es de un profundo trasfondo espiritual. Se entusiasma con la vida, con la hermosura de un cuerpo, de un paisaje o de una amistad. Pero no se queda ahí, va más allá. Porque todo será memoria y quizá olvido. ¿Todo? ¿De verdad? La vida -y su pujanza- no puede dejar de vivir, de seguir con vida. Y la poesía es el signo de algo que no puede morir así como así. Y surge la eternidad de unas amapolas o de un atardecer. O la gramática de un beso.

Pablo. Pablo García Baena. Por encima de premios y laudes están tus versos, “desnudo hacia la voz”. No nos podemos quedar con un reportaje del periódico, con esa entrevista o con aquella enumeración de obras. Es tu voz lo que interesa. Antes que el tiempo acabe (para mí tu mejor libro). Esa voz que desgrana en poemas la belleza y la nostalgia del que ama. Y abro la última edición de tu Poesía Completa (Visor, 2008), y celebro la pasión y la plenitud de un gran poeta. Como debe ser: leyendo y releyendo su obra. Enhorabuena.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Felicidades a Pablo.Es un gran premio,la verdad,y más si piensas en tantos euros,pero no creo que le afecte,seguirá siendo el de siempre,la persona más sencilla,educada y cariñosa del mundo.

Anónimo dijo...

Perdona, pero yo tampoco lo conocía de nada hasta que escuche la NOTICIA DEL PREMIO en el telediario. ¿Será que es muy minoritario o de difícil lectura?
No sé si atreverme, leo poquísima poesía. Casi diría que la que leo én este blog suyo. Pero seamos positivos, porque ya sé quién es García Baena. Ahora ya lo sé.

Anónimo dijo...

Enhorabuena para el poeta. Lo leí hace años y me gustó. Después vino la vida, que me arrastró por derroteros nada poéticos en el mundo jurídico. Lo confieso, apenas leo nada. El poco tiempo libre que tengo lo invierto en el golf. No puedo ser más sincero.

Anónimo dijo...

Venga,maremoto,sigue así,¿has visto qué bonito lo que te dicen?,¿te das cuenta de que puedes cambiar el mundo?

Anónimo dijo...

Hace falta ser idiota para decir eso de Luis Rosales. La calumnia, que decía Félix Grande. Algunos no cambiarán jamás.

Anónimo dijo...

En tu artículo has citado con generosidad a Ricardo Molina. Nada más justo. Se nota que sabes de lo que hablas.

Anónimo dijo...

Es una suerte tener amigos así,una suerte para Pablo,claro.

Anónimo dijo...

Ayer sábado me compré la poesía completa de Baena. Cuesta leerla, pero perseveraré. Nunca es fácil lo que merece la pena. Tiene versos deslumbrantes.

Anónimo dijo...

He leído algo de este poeta en internet pues no lo conocía. Y es soberbio. Menudo descubrimiento le debo.

Anónimo dijo...

¿Dónde puedo conseguir la poesía de Rosales?