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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


domingo 18 de mayo de 2008

En la edad crítica


De acuerdo, estupendo, muy bien. Sí, ya lo sé. Lo llevo escuchando hace años. Pues claro que estoy dispuesto (siempre y cuando no me hartéis). ¿A quién no le cuesta? ¿Cómo dices? Vaya, ese argumento no lo había oído. O sea, estoy en una edad crítica (¿hay alguna que no lo sea?). ¿El corazón? Debería asustarme un poco ¿no? Espera… Pues no me sale. Nada, que no me asusto. Jo, eso de la edad crítica es fuerte. ¿O es una treta? Ya está, te he pillado. Lo que quieres decir es que puedo morir por exceso de lectura, o sobredosis de escritura. (No me negarás que tiene su aquello, puro romanticismo). Pero no, la cosa está en vivir de manera sana y equilibrada, lo sé, pero también sé que en eso hay mucho de mito y manías a espuertas. Vivir. Y vivir requiere de algunos sacrificios. ¡Menuda vida! Que sí, que no he dicho nada, que estoy dispuesto. Vale. Aunque oye, una pregunta... Se me ha ido el santo al cielo con tanto rifirrafe. Anda, déjame leer un rato. ¿No he dicho ya que sí? ¿Que cuándo? Mujer, pongamos dentro de un mes, para que me haga a la idea. ¿Esta tarde? Ni hablar, tengo que terminar este libro de Lewis Buzbee y escribir sobre unas bodas de oro matrimoniales. ¿Que no tengo palabra? Pero si no hago otra cosa en mi vida que ir de palabra en palabra. Será un momento, dices. ¿Cómo? ¿Unos movimientos de yoga? ¡Por favor! Es que para eso no tengo calma, prefiero vivir menos. Si acaso lo clásico, unas abdominales y unas flexiones. Y un poco de paseo. ¿Hacer qué? ¿La langosta? Mira, te digo la verdad, no sé si esa langosta mejora la digestión o es buena para la vejiga, pero te aseguro… ¿El twist? Sabes que no bailo. ¿Que sosiega el sistema nervioso y fortalece la musculatura? Que no, que no me siento en el suelo con las piernas extendidas. ¿Tú sabes lo que es la dignidad? Por favor, déjame leer. Mira, ¿ves? Se titula Una vida entre libros, y el tipo que lo ha escrito estoy seguro que es feliz. Como yo. ¿Qué mejor ejercicio? ¿Un gimnasio? Un gimnasio no da la felicidad. Si acaso alguna amistad, eso sí. Y mirarse el cuerpo con complacencia. (Pandilla de epicúreos). Venga, te prometo unas flexiones, y unas flores. Que no, que no es para que me dejes en paz. Sí, ya sé que es por mi bien. ¿Y si damos un paseo y hablamos de ello tomando un enorme helado de vainilla? Hay que saber vivir. (Y por si acaso hubiera alguna tienda de por medio, ya saben, me llevo el libro en el bolsillo).

15 comentarios:

Anónimo dijo...

Jajajajajajaajajajajjaa. A mí tampoco me va mucho eso del deporte, dejémoslo para los vocacionales. Sentadito, una cerveza y un buen libro. Música de fondo. Y a vivir, que son dos días. O los que toquen.

Anónimo dijo...

Vale,pero cuídate.

Anónimo dijo...

No se niegue y haga el sacrificio de un poco de deporte. Aunque sólo sea para leer durante más tiempo más libros. Además los suyos le necesitan. Y los que le leemos también.

Anónimo dijo...

Jajajajajajajjajajaaja.
No me ofenderé aunque me digas epicúreo.
Deja que descubras que hay unas bicicletas estáticas con un lugar especial para poner el libro, o las escaladoras en donde puedes leer mientras te ejercitas. Puedes estar una hora o más y ni lo sientes si tienes un buen libro.
Muy bueno el artículo de verdad.
Julio Zoto

Anónimo dijo...

Me apunto al paseo con helado,de chocolate,por favor.

Anónimo dijo...

El ejercicio físico es bueno,no te resistas.
-Devuelve la línea si hay exceso de peso
-Disminuye el colesterol, el riesgo de infarto, baja la tensión si está alta
-Es tan eficaz como la psicoterapia en el tratamiento de la depresión
-Estimula la liberación de endorfinas, hormonas internas que producen sensaciones de placer y bienestar.
-Nos distrae y evade de las preocupaciones.

Anónimo dijo...

No me digas que no te gusta ningún deporte,me juego la cabeza a que sé de uno que sí.

Anónimo dijo...

Estás hecho un viejo,¡tanto libro!,¿no te acuerdas de las carreras a ver quién llegaba antes a la cima,llegar rojo como un tomate y sin aliento, tirarte mirando al cielo y un segundo después volver a echar una carrera cuesta abajo?,¿y de cuando nadábamos en la alberca,con el agua helada y los labios morados?,te has olvidado de todo eso y de las excursiones en bici y de los paseos los domingos...,no me lo puedo creer.

Anónimo dijo...

Vive, vive, vive, que nos jugamos el blog. Y para eso hay que cuidarse. Sin exagerar, sólo un poco.

Anónimo dijo...

El ejercicio te hace sentir mejor,está demostrado.Yo practico a diario,o casi,que no sólo depende de mí.

Anónimo dijo...

El mejor deporte es reír y no veas cómo me he reído con tu "edad crítica".Gracias mil.

Anónimo dijo...

Yo practico deporte extremo... ir con mi mujer y mis hijas de compras, jajajaja

Anónimo dijo...

¿Te parece poco deporte el del alma?

Anónimo dijo...

De lo mejor.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con otras personas en considerar este texto realmente bueno.