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Presento este blog con gran ilusión. Y alegría. No sé si servirán para algo los apuntes que yo pueda escribir aquí cada cierto tiempo. Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo.


martes 15 de abril de 2008

Vida de Porfirio de Gaza, de Marco el diácono


Porfirio de Gaza era un cristiano de Tesalónica que vivió a caballo entre los siglos III y IV. Un tipo de familia adinerada. Pero no le llenaba su vida. Yo no me lo creo -será porque no lo tengo-, pero dicen que el dinero desquicia a cualquiera. El caso es que el piadoso Porfirio dejó tan acomodada vida y se largó a los desiertos de Escete (Egipto). Allí atemperó su espíritu y lubrificó su alma a base de oración y abundante penitencia. Pero no era de esos padres del desierto ignorantes de cultura. Él siguió la estela de los discípulos de Orígenes. Vamos, que era un hombre sabio en la interpretación de la Sagrada Escritura, pero también en literatura no religiosa o teológica. A propósito de esto recuerdo con agrado el tratado Cómo leer la literatura pagana, de San Basilio el Grande, el más grande de los capadocios. También fue obispo -de Cesárea-, aunque vivió un siglo antes que nuestro buen Porfirio.

Pero el futuro obispo de Gaza sintió la llamada de Dios para trasladarse a Tierra Santa. Y en la región del Jordán vivió en una gruta durante cinco años, a semejanza de Elías o San Juan Bautista. Hasta que enfermó de cirrosis hepática y se hizo llevar a Jerusalén. Y allí es donde conoció al joven Marco, calígrafo de profesión, que será desde entonces su secretario, su amigo, su consuelo, su consejero y su diácono. Pero hasta aquí he contado. Porque la cosa es que se lean ustedes el librito. Una narración -como señala el traductor Ramón Teja- realmente meritoria, salvando sus posibles incoherencias temporales y/o posteriores manipulaciones textuales. Y es meritorio y “único”, porque Marco nos ofrece una visión magnífica de lo que era por entonces un ciudad pequeña, en su mayor parte pagana. Las añagazas del obispo en las cercanías del poder del emperador Arcadio y señora para que desaparecieran los templos paganos, etc.

No es una hagiografía, y no me extraña que algunos “criticistas” del XIX tuvieran este libro como una especie de novela histórica. Porque Marco es muy detallista, y toma nota de todo. Y lo escribe con innata sencillez y fidelidad, como si fuera un cronista. O un diarista. No hay mucha milagrería, pero sí hechos concretos de gobierno episcopal y del entramado social. La Vida de Porfirio de Gaza, de Marco el diácono (editorial Trotta) es la primera vez que se traduce al español. Y directamente del griego para más señas. Espléndida esta biografía tan particular y sin embargo de lectura tan fascinante. Para todo tipo de lectores. Ya saben, para toda esa gente curiosa e impertinente que deambulamos de aquí para allá, de libro en libro.

Pd. Trotta ha publicado este texto junto con otros dos de no menor interés. Historia de los monjes de Siria, de Teodoreto de Ciro; y Vidas de los santos Padres de Mérida. Inaugura así esta “colección de vidas”, que promete consolidarse como referencia de una muy buena literatura. Tan desconocida como necesaria. ¡Qué gran labor editorial!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Alucino con las ideas de libros que nos das. Y el caso es que creo que eres de los críticos más fiables en España. Tal cual.

Anónimo dijo...

Estoy con el anónimo anterior. Me gusta la posibilidad de salir de los libros de siempre. Esas novelitas de pim-pam-pum, que parecen todas iguales, fabricadas en serie para el mayor gozo de la idiotez general y la cuenta corriente editorial. Pienso que de los mejores libros que se escriben hoy igual no tenemos ni idea. Los desconocemos, perdidos entre marketing y autobombo.

Anónimo dijo...

Me interesa mucho este libro. Gracias.