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Presento este blog con gran ilusión. Y alegría. No sé si servirán para algo los apuntes que yo pueda escribir aquí cada cierto tiempo. Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo.


martes 8 de abril de 2008

Paul Valéry, Vicente Valero y Mabela Ruiz-Gallardón


Entre cosa y cosa uno va siempre con algún libro debajo del brazo. (Releo De calles y noches de Praga, de Egon Edwin Kisch, editado por Minúscula hace unos años). Aprovechando cualquier intervalo o resquicio de luz para apurar unas líneas más. Basta un párrafo. Y le das vueltas mientras caminas por la calle, o una estratégica tienda de complementos te regala diez minutos para leer un poema del último libro de Antonio Colinas (ya hablaremos de él). Y no es que uno se obsesione con la lectura, simplemente la trama de la vida se trenza con la de esa novela que lees, o lo que cavilas al punto de la mañana resulta que lo encuentras planteado de otra manera en una página de La tentación del fracaso, del peruano Julio Ramón Ribeyro (Seix Barral), al que acudes de vez en cuando.

Acabo de dar fin (aunque dudo que este libro tenga un final de lectura convencional) a una selección de los Cuadernos de Paul Valéry (1871-1945), que el escritor francés fue escribiendo a lo largo de sus días, concretamente desde 1894 hasta su muerte. De los veintinueve volúmenes del original, el poeta y buen diarista que es Andrés Sánchez Robayna, nos ha seleccionado un espléndido volumen (Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores) por el que da gusto transitar sin prisas. Valéry quiere llegar a lo esencial, a lo metafísico, que para él es el centro y sostén de la existencia. Lejos de las apariencias. Sobre todo se alcanza a través de la Poesía, de lo absoluto interior. Gracias a su maestro Mallarmé llegó a la conclusión de que la inteligencia es sobre todo lenguaje, y el lenguaje la raíz de todo lo demás. Pero no crean que en este diario el argumento es un intelectualismo frío. Yo diría que es más bien un intelectualismo contemplativo, cuyo mayor afán estribaba en conocerse. En fin, un libro que ya se había hecho esperar demasiado, y que merece una oportunidad. (Si son aficionados a la poesía les recomiendo leer El cementerio marino de Valéry, en la grandiosa traducción de Jorge Guillén -Alianza-, que publicó Revista de Occidente allá por 1929).

Diario de un acercamiento, del excelente poeta que es Vicente Valero (Pre-textos), tiene también algo de diario intelectual, de sed de conocimiento. Pero aquí el conocimiento que anhela el autor está mucho más tamizado por la vida, por esa luz esplendente que ilumina su prosa. Una prosa que se fragmenta en aforismos, impresiones de viaje, recuerdos, lecturas… Este libro es una delicia. El lector curioso lo disfrutará. Estás leyendo y de repente te paras en una frase que en realidad es un verso, y la paladeas una y otra vez, y sigues leyendo y contemplas una “bandada de estorninos”, y una exposición marina, y la modestia habitual de la nieve, y… Vicente Valero está muy pendiente de lo que mira o lee. Para después ofrecernos su quintaesencia; para hacernos partícipes de su gozo y de su memoria. De su alma. ¡Cuánta belleza hay en estas páginas!

Y otra buena novela primeriza de una escritora española. Digo otra, porque el descubrimiento de Mamen Sánchez -Gafas de sol para un día de lluvia- y de Mercedes Castro -Y punto.- me ha puesto sobre aviso. Lady Smith, pasión y valor en tiempos de guerra, de Mabela Ruiz-Gallardón (El Andén) tiene todas las trazas de un episodio nacional galdosiano (¿leemos a Galdós?). Por su brevedad y por su estructura narrativa. Novela historiada y libro de viajes, historia de amor y registro de la épica de las batallas y de las escaramuzas guerrilleras. Nos situamos en la invasión francesa de España. Guerra de la Independencia. Personajes principales históricos y casi de leyenda. Un teniente inglés -Harry Smith- conoce y se enamora y se casa con Juana María de los Dolores Ponce de León, huérfana a los catorce años. Un mujer brava, guapa, “que tenía el don de ver en todos los acontecimientos un motivo para ser feliz”. Los soldados la tenían como verdadero ángel tutelar entre toda aquella sangría. “Ella era la imagen viva de lo mejor que da España, cuando lo da”. El relato se lee con agrado, que no es piropo menor. Apunten este nombre: Mabela Ruiz-Gallardón. Asistimos a sus prolegómenos literarios.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Me da la impresión que lo de Valéry me queda un poco grande. Me voy a conformar con la novela Lady Smith y su teniente inglés.
Estoy muy interesado por todo lo de la Guerra de la Independencia.

Anónimo dijo...

Acabo de entrar siguiendo el consejo de una buena amiga que me pedía dos cosas:que leyera sus poesías y que votara en la encuesta("nada comprometedora").
He comenzado por lo último y me he dado cuenta de que debe haber un error en los porcentajes,si los suma dan más de 100. Por otro lado,puestos a comprobar, el número de votos es mayor que el que indica al pie de resultados.
Carece de importancia,como todo el mundo sabe que las encuestas no sirven para nada.
En relación a las poesías las comentaré con ella.

Anónimo dijo...

No sabía que había salido este libro de Valéry. Le agradezco la noticia. Reconozco que no es un autor fácil, pero a mí me priba. Muchas veces en lo difícil está lo más claro. Y no es sólo una paradoja. Pero hay que aplicarse en la lectura, ejercicio que ahora me parece no es muy corriente, pues se está aborregando a los lectores con libros basura.
Gracias.

Anónimo dijo...

He comprado el libro de Valero. Acabo de comenzar su lectura.