Bienvenidos

Presento este blog con gran ilusión. Y alegría. No sé si servirán para algo los apuntes que yo pueda escribir aquí cada cierto tiempo. Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo.


lunes 28 de abril de 2008

Carta a Miguel Aranguren


Querido Miguel:


Menudo órdago el tuyo. Nada menos que apostar por la excelencia. Y literaria para más señas. ¡A quién se le ocurre! E ir de aquí para allá, de ciudad en ciudad, de colegio en colegio, intentando desvelar jóvenes promesas de este oficio. Sé que te cuesta esfuerzo, que de cuando en cuando viene algún sinsabor inesperado, y que tienes que dejar tantas veces en un segundo plano tus propios libros. Que si buscar patrocinadores, que si leerte todos esos relatos, que si conversaciones a gogó, que si buscar esos huecos donde puedan publicar los chavales sus historias…

Y estoy seguro que sientes tu propia felicidad en la suya. Verse ahí, impresos con nombre y apellidos. Acariciar esa primera tinta, esos balbuceos. Gracias a Miguel Aranguren y a esa empresa tan loca como necesaria que se llama Excelencia literaria. Y recordarás tu propia experiencia. Aquella escritura que día a día dibujaba tus viajes, y pisaba las huellas de la gente. Y tú te empeñabas en adiestrar las palabras para que dieran fe de tu mirada. Es más: para que desde las palabras mismas el lector pudiera llegar al alma de lo que tú sentías. Esa realidad sobrenatural de la maravilla, o esa maravilla sobrenatural de la realidad cotidiana.

Ha pasado el tiempo desde entonces. Ha pasado el tiempo, sí, pero no ha pasado la maravilla, y esa vocación extraordinaria por hacer llegar a los lectores la inquietud de tu alma. Eso que llamamos literatura. Ese entramado de alegrías y dolores, de imaginación y vida. Palabras que trazan el ritmo de tu ser y de tu respirar. Palabras que hacen lo imposible por alcanzar la belleza. Palabras que se amotinan en este mundo tan aparente como falto de sustancia. Palabras que rezan una confidencia. Palabras, literatura… ¡Vida!

Miguel, perseveras en el empeño todavía. Escribes novelas donde piensas al hombre y trasciendes el argumento de sus anhelos y sueños. Tu escritura enhebra -ese es tu afán- una gran historia de amor. Amor a Dios que transfigura todo lo demás, que nos regala -nos regalas- un sentido renovado del horario. Novela a novela, artículo a artículo. Pero tu gran don es que no te encierras en tu torre de marfil, en egoísta y taciturna melancolía. No. Tu gran don es que te das con generosidad a las personas que se te acercan o conoces. No escatimas tiempo ni alegría. Ni palabras. Y escuchas. Esa es tu excelencia. La de verdad. La del amigo.

Tengo que terminar, pues salgo ahora mismo de viaje. En el trayecto leeré un rato a Neruda (ya conoces mis debilidades) y el Diario de Katherine Mansfield (Lumen) que llevo entre manos. Es un libro que creo te gustará. Me despido por hoy amigo mío, mientras desde donde estoy contemplo cómo un árbol callejero exhala una bandada de gorriones.

Un gran abrazo.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Aprovecho para decir que he votado como género literario que me gusta mucho leer el epistolar. Las cartas de la gente que tiene mucho que decir y con un mundo muy rico, son algo excepcional.

Anónimo dijo...

¿Quién es Miguel Aranguren?

Anónimo dijo...

Hace años leí en inglés el Diario de K. Manfield. Aseguro a todos los que naveguen por este blog que es un libro interesantísimo.

Ah, yo sí sé quien es Aranguren. Lo leo todas las semanas en el semanario Alba y es un buen escritor de artículos. Aunque no he leído todavía ningún libro suyo.

Un saludo a todos.

Anónimo dijo...

Querido Guillermo:

El oficio literario me ha arrancado todas las vergüenzas, o eso creía yo antes de toparme con tu carta lanzada a la red, a este mundo informe, inexistente, invisible de internet que nos atraviesa por todos los poros. Y me ha llegado el rubor, poeta, porque creo que hago lo que debo, que mi vida no pretende ser más que el buen cumplimiento de un proyecto tan apasionante como el de barrer cada mañana un portal, el de colocar alimentos en un lineal o mantener una casa limpia. Eso es mi literatura. O lo pretende. Eso es mi Excelencia Literaria, o lo pretende.

Muchos abrazos,

Miguel Aranguren

Anónimo dijo...

Leí La sangre del pelícano. Y es una novela diferente al uso. Una parodia muy en serio de tantas otras novelas que toman la religión a cachondeo con mil excusas. Me lo pasé fenomenal.

Anónimo dijo...

Querido Guille,

No te entretengo,sólo decirte que a mí lo que me gustan son las cartas,las tuyas me gustan todas y siento debilidad por una postal,ya me conoces.
Intentaré escribirte con más tiempo,ahora tengo mucho lío,aunque deberías escribir tú,se te da mejor.
Cuídate.Besos,
Cristina

PD: No voté los epistolarios porque prefiero que gane...¿adivinas?

Anónimo dijo...

Señor Aranguren, enhorabuena por su última novela, la del pelícano. Disfruté mucho y se me hizo muy corta. Felicidades.

Guillermo Urbizu dijo...

Miguel aranguren es... pues la persona que escribe en este foro. Y un enorme escritor, un novelista cuyo potencial se está desarrollando y creciendo a ojos vista.

Los epistolarios son una fuente de curiosidades y anécdotas, pero también son como el alma del escritor, donde se deja ver trasparente. Les aconsejo leer el Epistolario de don Juan Valera (Castalia).

Saludos y gracias.

PEQUEÑA HERMANA dijo...

He tenido la oportunidad de conocer a Miguel y su trabajo y coincido plenamente con lo que dice Guillermo. ¡Gracias a los dos!

Anónimo dijo...

Leo en alba a Miguel A. y debo decir que lo hace genial. Y su carta a tono.