Bienvenidos

Presento este blog con gran ilusión. Y alegría. No sé si servirán para algo los apuntes que yo pueda escribir aquí cada cierto tiempo. Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo.


lunes 14 de abril de 2008

Asomado al patio interior de mi vida


Hacía días que no abría la ventana a verlas venir. Sencillamente. Y en cuanto me he asomado, la luz se ha recogido como los cuernos de un caracol al tacto de tu mano. Las nubes vuelan preñadas de lluvia, y se sofocan por las correrías del viento, y se congestionan por la humedad y el frío. O quizá sea la dichosa melancolía de tanto verso. Sólo el alma del cielo es todavía azul. Pero no la veo. Veo las antenas sobre los tejados, que parece están esperando una señal. Ese código secreto que me permita escuchar la melodía de algún tipo de felicidad que no conozco. Y el humo blanco de una chimenea asciende a lo más oscuro de la tormenta. Comienza a llover con fuerza. Gotas que se estrellan en la materia, y la empapan de un sentimiento contradictorio: no sé bien si es tristeza o es alegría. O la paradoja de las dos al mismo tiempo. Apoyado en el alféizar observo otras ventanas. Y las siluetas de personas que al otro lado de mi vida ordenan su ropa o hablan en la cocina o se aman. Y veo palomas guarecidas en las fachadas y un par de gatos en una galería. En momentos así me da por no pensar. Pero siento las cosas de otra manera. Ay, esta persistente manía de mirar y de aparentar que no hago nada. Inmóvil, aquí, en esta ventana. Con la compañía de la lluvia… Pasaría horas mirando el agua. O lo que sea. Sin ningún propósito que yo sepa. ¿No basta asomarse al patio interior de tu vida y encontrar algún detalle en el que no habías reparado siquiera?

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Algún pintor que plasme tus escritos por favor.
Yo solo sirvo para deleitarme

Anónimo dijo...

El ritmo de tu prosa es envolvente y subyugante. Me sorprende siempre.
Feliz Semana.

Anónimo dijo...

Veisme aquí, mi dulce Amor; amor dulce, veisme aquí, ¿qué mandáis hacer de mi? Yo lo pongo en vuestra palma mi cuerpo, mi vida, mi alma, mis entrañas y aflicción, pues por vuestra me ofrecí, ¿qué mandáis hacer de mí? Dame muerte, dame vida, dad salud o enfermedad, honra o deshonra me da, dadme guerra o paz cumplida, flaqueza o fuerza a mi vida, que todo diré que sí. ¿Qué mandáis hacer de mí? Si queréis que esté holgando, quiero por amor holgar, si me mandáis trabajar, morir quiero trabajando. ¿Qué mandáis hacer de mí?"

Anónimo dijo...

Quien conozca bien Madrid, probablemente habrá oído hablar de la pastelería Hontanares, en Avenida de América. No voy a hablar hoy de esta pastelería, aunque sus dulces tradicionales bien merecerían una oda, sino de un mendigo que suele colocarse ante su puerta.
El otro día, justo antes de pasar por delante de la pastelería, se puso el semáforo en rojo,. Mientras esperaba, pude ver como este indigente, tras recibir dinero de un viandante, abandonaba su puesto, para dirigirse… a un quiosco cercano de la ONCE. En un primer momento, confieso que sentí una cierta indignación. Sin embargo, después de pensarlo un poco, esta escena me recordó aquella frase de la Escritura que Cristo citó en el desierto, al ser tentado por el diablo: No sólo de pan vive el hombre. El ser humano no se contenta con tener lo suficiente para comer y un lugar donde cobijarse, porque por su propia naturaleza no puede hacerlo..
Este mendigo comprador de lotería, en particular, se conoce a sí mismo mucho mejor que quien le dice que no se gaste el dinero en vino o en lotería. Sabe que su corazón le pide más, es decir, sabe que es un verdadero ser humano.Lo que, desgraciadamente, quizá no sabe es que la lotería, el dinero, una casa, etc. son, al final, más de lo mismo..
Este mendigo me ha recordado que soy tan pobre como él, que lo que de verdad importa lo tengo que recibir y no me corresponde por derecho. Tanto él como yo tenemos un vacío dentro que sólo el amor infinito de Dios puede llenar. Y ese amor se nos regala gratis, porque no bastaría todo el dinero del mundo para pagarlo.
Bruno Moreno

Carlos Caso-Rosendi dijo...

Excelente blog. No lo interrumpas por favor. Buenísima tu pluma.
www.voxfidei.com
www.prodigos.org

Anónimo dijo...

No importa dónde estemos,ni si hacemos algo o no,nada importa nada.Olvidemos cuanto se nos ha enseñado del mundo y del corazón humano,da igual, en cualquier lugar en que nos encontremos recordemos siempre que el pasado es mentira,siempre, que la memoria no tiene caminos de regreso,nunca, toda primavera antigua es irrecuperable y el amor más desatinado y tenaz es de todos modos una verdad efímera o peor aún ,un espejismo,una ilusión.

Sara dijo...

Esto me recuerda que, de vez en cuando, tendría que hacer un esfuerzo de introspección para ordenar un poco "mi casa", que creo que la tengo descuidada... Me sorprende saber que la melancolía no te asusta, a ver si intento abrir las puertas con menos miedo... :)
Estoy de acuerdo con el Anónimo Segundo, tu prosa es... como envolvente!!!

Anónimo dijo...

Creo que algunos de los que frecuentamos su blog pensamos lo mismo. Su prosa es una maravilla. Te llega en el momento justo. Pero lo principal es que te llega, que entra muy dentro de uno, y te hace sentir cosas que no creías poder sentir, o que no recordabas. Y muchos sucesos semejantes que por lo que sea no quieres ver, o no puedes. Y usted llega con unas líneas y resuelve la bondad o la belleza de un plumazo. Desde esta mañana llevo mirando en mi patio interior. ¿Tan torpe soy?

Anónimo dijo...

El mejor alfeízar es este blog. Uno no se cansa de mirar y leer.

Anónimo dijo...

Qué bonita manera de contar las cosas. Blanca R.