Bienvenidos

Presento este blog con gran ilusión. Y alegría. No sé si servirán para algo los apuntes que yo pueda escribir aquí cada cierto tiempo. Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo.


miércoles 26 de marzo de 2008

Libros, siempre libros


Me gustaría vivir el tiempo justo para leer los libros que ahora hay en mi biblioteca. Pero creo que no va a poder ser. De todos ellos habrá algunos que ya no leeré, eso es seguro. Y de vez en cuando sueño que por alguna causa imprevisible no voy a salir de casa durante una buena temporada. No sé, tal vez sea un largo temporal de frío y nieve, o el postoperatorio de un par de hernias o de otra cirugía cualquiera. El caso es que ahí estaría, sentado en mi beato sillón o postrado en cama, leyendo libro tras libro. Aunque daría tiempo para muchas más cosas. ¿Se dan cuenta?

La vida es un continuo maremágnum de sueños. Y entre ellos está la búsqueda de un espacio donde poder hacer solitarios con nuestros personales paraísos. Todos hemos soñado alguna vez con ser Robinson Crusoe en medio de la multitud que nos rodea, y alcanzar por fin la playa de esa calma o fantasía, después de largo naufragio. O escapar de verdad, sin que nadie lo sepa (salvo la familia más cercana). No me dirán ustedes que nunca se les ha pasado por la cabeza tomar ese tren o ese avión… Casi lo de menos es el destino, o incluso la novedad del viaje. Lo que de verdad importa es el sueño. Sabernos transportados a una idealidad más real de la que vivimos.

No es que uno sea infeliz ahora, pero ansía una sustancial mejora. Porque nos sabemos demasiado efímeros, y quisiéramos contemplar el mar durante horas, o perdernos en la espesura de un bosque de hayas, o... Y es que nuestra alma necesita de esa maravilla que la impulse a lo imposible, porque vive en una continua y manifiesta insatisfacción. Cuando no zozobra. Y aquí es donde entra de lleno la lectura. Y el silencio que implica, y la reflexión a la que nos conduce. Y cuentas por versos las olas, y asciendes a la altura del conocimiento, y pisas la blanca pureza de la nieve.

Libros, siempre libros. Buenos libros que nos liberen de la altanería procaz y de la intrascendencia como única urdimbre existencial. Yo no conozco rebeldía más atinada que la del lector que se empeña en poner páginas de por medio y alzar el vuelo y desentumecer por fin el alma. Cualquier lugar es bueno. La verdad es que no hace falta ninguna isla desierta (aunque el sueño sea idílico). Un vulgar viaje en metro o autobús puede convertirse en la gran epopeya de nuestra vida. Librando mil batallas y aventuras, o practicando espiritual espeleología por los sentimientos más profundos.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Guillermo: Gracias. "Carta a una mujer desesperada" fue para mí. Sentí que la escribió para mí. La lei y me dio gusto sentir que a alguien le importaba lo que estaba sintiendo y todo mi sufrimiento. A veces parece que alrededor mío solo hay piedras...seres insensibles y despiadados que no miran corazones, que no aman de verdad, no saben ver el sufrimiento ajeno ni mucho menos entenderlo y que lo único que les importa es su propio ego. Lo más doloroso es encontrarlos en sitios donde "no deberían estar"...
Su carta me devolvió la fé. Solo la guarde en mi archivo y todo este tiempo practicamente la he leido a diario para darme ánimo. Hoy pude entrar a buscar más información de usted. Queria saber qué era y que hacia y me topè con un escritor maravilloso.
He estado leyendo sus escritos, poemas y no hago más que identificarme con sus sentimientos.
Este especialmente me impactó porque lo que le pido a Dios siempre es que me permita coger un avión y largarme a un sitio donde nunca más nadie sepa de mi ni yo de ellos,alejándome del mundo. Quisiera poder hacerlo y dedicarme a contemplar el mar y leer y solo soñar con que pueda hacer realidad, aunque sea en sueños, aquello que me he pasado mi vida tratando de hacer y no logro.
A veces creo que Dios no me pide nada más que estar a sus pies, amándolo. Y es otro de los sueños que no puedo cumplir...
Mientras por dentro guardo este anhelo, debo seguir viviendo y tratando de encajar en este mundo, del que ya no guardo ninguna ilusión.
Lamentablemente aún no me atrevo a volverme a confesar...No quiero ser herida, tengo un bloqueo tremendo para hacerlo. Es como sangar cada vez que lo intento. No confio...He tenido muchas decepciones al respecto. Lo siento.
Quizá algún día Dios me permita encontrar alguien en quien confiar para abrir mi corazón nuevamente.
No deje nunca de escribir...hace mucho bien.
Con cariño y admiración
Denisse

Anónimo dijo...

SPLENDID.

Anónimo dijo...

También he tenido ese pensamiento de vez en cuando. Salir por piernas hacia cualquier sitio, cargado de muchos libros, y que me dejen en paz durante unos cuantos días.
De paso quisiera agradecerle su diaria cita, porque esto más que un blog es ya mi casa.

Roberto S.

Anónimo dijo...

Dejadme unos momentos solo. Media hora no más. Mi libro y yo.

Anónimo dijo...

Creo que está adquiriendo una gran responsabilidad,no sé si consciente,con sus lectores.Ahora le buscamos,le esperamos,pero qué pasará cuando ya no le interese mantener este blog,cuando tenga cosas mejores que hacer,cuando este voluntariado de ahora deje,de nuevo, de compensarle,cuando se aburra o se canse de estar siempre ahí ,sólo porque le esperamos...Prefiero no pensarlo,la verdad.

Guillermo Urbizu dijo...

A veces uno no es consciente del todo de lo que escribe. Me ocurrió con esa "Carta a una mujer desesperada", que sigue publicándose en diversos sitios y por la que me escriben unas cuantas señoras cada semana. Lo que me alegra de verdad es que por lo visto esas palabras inciertas -pero llenas de cariño- han ayudado a algunas mujeres en situación difícil. Aunque me hubieran dado millones por el artículo no me sentiría mejor pagado. Gracias por tus palabras Denisse.

Roberto: cuando he leido lo que dices sobre que este blog es para ti más como tu casa, has logrado que renueve mi compromiso de seguir aquí, con vosotros. Es verdad, ya somos como una gran familia. No os preocupéis, porque no me voy a aburrir de escribir en este escritorio. Y espero que vosotros no me dejéis en la estacada, y que cada vez seamos más.