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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.




viernes 13 de enero de 2012

A una persona agotada



Así te sientes: en ruinas. Con el alma a la intemperie, sin saber muy bien qué hacer, ni hacia dónde ir. Conmueven tus palabras, y conmueve ese dolor y esa pena. Pero nadie está solo. Te miro atento, y por dentro rezo, y pido a Dios -con todo mi corazón- que te alivie muy pronto de ese peso que te asfixia. Nadie está solo. Y tú lo estás menos. Porque soy tu amigo. ¿Comprendes? ¿Lo comprendes bien? No soy nadie en especial, pero sí tu amigo. Y eso me hace ser poderoso. Y no dejaré que te consumas. Sé que la vida en ocasiones resulta complicada. Pero una persona es lo que ama, y tú has nacido para amar mucho. Amar es tu vocación y es tu anhelo. Por eso sientes tan dentro la poesía, por eso te duele más el alma. Esa alma que pide ayuda entre versos, que escudriña entre la belleza un poco de paz, de calma. Suspiras. Sientes el alma desfallecida, desmembrada. Y el cuerpo mustio, sin apenas ilusión por nada. Mírame: no temas. Confía en mí, en este amigo. Pronto el Amor rehabilitará tu vida, y lo celebraremos con agradecimiento y poemas, y con un abrazo. Feliz por fin. Y te aseguro que ocurrirá, que será así. Palabra.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Seguro que estas palabras tan bonitas reconfortan y siembran esperanza en el alma de más de una persona agotada.
Gracias en nombre de todos los que a veces nos sentimos así.

Anónimo dijo...

Desgraciadamente es cierto que uno puede estar así, con el alma en pena y el cuerpo y la mente agotados, pero la esperanza hay que mantenerla también por las personas que ahora no la encuentran. Aquí hay algo que añadir a nuestra lista de rezar. Le leemos mucha gente, somos muchos a pedir junto a usted por esta persona. Dígaselo si lo estima conveniente.

Anónimo dijo...

Pido a Dios por esa persona agotada.