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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.




sábado 3 de diciembre de 2011

Literatura como esperanza




No sé muy bien si el mundo, tal cual es,
se puede comprender o no.
Pero si existe alguna posibilidad, el arte
tiene que ver en ello. Esa capacidad
de ahondar en el alma y su conocimiento.
El arte como perspectiva espiritual, como ventana
y plegaria. El arte del lenguaje,
del idioma que narra, que recrea, que redime.

La literatura como acto de conocimiento,
como súplica en medio de un silencio estremecedor.
La literatura como épica del dolor,
como catarsis y hermenéutica, como elegía
(esa nostalgia del Bien y de lo bueno).
Epopeya de lo ordinario,
testimonio de la intimidad de las almas.

Desde que el hombre dejó de escuchar a Dios
la literatura es lo que más se acerca a la oración.
No es que la literatura sea el fin de nada,
es el medio por el que el hombre saca a relucir su alma,
y se confiesa, e intenta comprender,
y se arma de valor
en pos de la felicidad perdida.

El olvido de Dios deshumaniza el corazón del hombre.
Ese olvido trivializa las cosas hasta un callejón sin salida.
Y la gran virtud de la literatura
es precisamente el intento de volver
a recuperar el sentido de una vida que vive desorientada,
llena de escombros y vileza.

La literatura es una forma de esperanza.