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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.




miércoles 16 de noviembre de 2011

Hebras de amor




Ella leía en la cama, y yo me fijaba en lo blanco del papel, y sobre él sus manos, aún más blancas todavía.


Hay personas a las que nunca les puedes decir adiós, hay personas de las que jamás te separas. Consciente de que siempre estás en ellas, y ellas en ti. Porque el amor no sabe de despedidas.

El hombre y la mujer, esa necesidad de amar, de ser amado. Porque vivir es amarse, o no es nada. La pasión de estar juntos, de ser uno. El hombre y la mujer, esa sintonía donde se desvela por completo el sentido y el origen del universo. Amor: esa mutua donación de la ternura, plegaria del cuerpo y entrega del alma. Caricia, beso, maravilla, descubrimiento. Ese temblor y esa belleza.

La luz del sol me consuela y llena de una íntima piedad. Y llueven sobre mi las hojas de los árboles como mariposas verdeamarillas, en ese temblor que me transmite su último aliento de brisa. El alma se fija más, en una visión sobrenatural de la vida y del tiempo. Y sabes que el camino es esta luz, donde nace lo que eres y lo que amas y lo que miras.

Hay momentos en los que te quedarías a vivir para siempre.

¡Qué serio se pone el amor cuando no le das un beso y le preguntas por sus sueños!

No quisiera olvidarme de nada, de ningún detalle que tenga que ver con ella. Puede que escriba sólo por eso.

La felicidad consiste en esa mirada amorosa.

Hacer el amor. Esas son tres palabras muy repetidas en el mundo, y en decenas de idiomas y culturas. Pero lo que se entiende por hacer el amor no es sólo un acto esporádico de pasión. Hacer o darse en el amor es un continuo ejercicio del corazón durante todos los instantes de nuestra vida. Una vida enamorada, que culmina en la ternura de la sexualidad, pero también en la sencillez de un gesto. Hacer el amor significa vivir de amor, y sacrificarse por el otro. Enamorarse es un don extraordinario que requiere voluntad y delicadeza. Hacer el amor es no querer estar con nadie más.

La luz es un tipo de amor que hay que descubrir cada día, en cada resplandor.