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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


jueves 2 de diciembre de 2010

Carta a Alain Finkielkraut



Querido Alain Finkielkraut. Muy señor mío:

Acabo de leer su libro Un corazón inteligente, en la editorial Alianza (con la estupenda traducción de Elena M. Cano e Iñigo Sánchez-Paños). Lo he hecho con gran gusto y disfrute y provecho. He tomado nota de frases, ideas y renovadas vislumbres. Desde luego que la buena literatura ayuda a digerir nuestro mundo, ayuda a comprender el devenir de la vida, lo que ocurre. Ayuda a mantener la serenidad, a trascender la idiotez (propia o ajena) y el tiempo y el dolor y el fracaso. Ayuda a hacer de la vida, de nuestras vidas, una constante filocalía y una cadencia del alma, que lucha, que duda. Su libro trata precisamente de eso, de comprender mejor el mundo a través de la literatura, de unas cuantas novelas. De comprender mejor el mundo a través del hombre. Cada novela da pie a pensamientos y emociones, y a cierta rabia. Puede que la literatura sea el resultado de un amor y de un análisis, sea una crítica de la realidad nefasta o infestada de trucos, mentiras y dislates. El hombre necesita averiguar la verdad de si mismo y de lo que le rodea. La literatura y su metafísica, la metafísica de la literatura, del hombre que se rebela contra la apariencia, contra el sinsentido. El hombre que novela, que nos cuenta, que interpreta, que nos anticipa o intuye.

Yo no sé muy bien si el mundo, tal cual es, se puede comprender o no. Pero si existe alguna posibilidad, el arte tiene que ver en ello. Esa capacidad de ahondar en el alma y su conocimiento. El arte como perspectiva espiritual, como ventana, como plegaria. El arte del lenguaje, del idioma que narra, que recrea, que transmite, que redime. La literatura como acto de conocimiento, como súplica en medio de un silencio estremecedor. La literatura. Las novelas como épica del dolor, como catarsis y hermenéutica, como elegía (esa nostalgia del Bien, de lo bueno). Epopeya de lo ordinario, testimonio -como digo- de almas, de hombres. Desde que el hombre dejó de rezar y de escuchar a Dios (y no creo que Dios esté callado, como usted dice, ni que nos deje de Su mano -esa “S” mayúscula que usted escribe me parece sintomática y urgente-) hoy la literatura es lo que más se acerca a la oración, al diálogo con Dios. No es que la literatura sea el fin de nada, es el medio por el que el hombre saca a relucir su alma, y se confiesa e intenta comprender (es lo que con razón dice usted de Vassili Grossman), y se arma de valor e intenta recuperar la dignidad perdida. El olvido de Dios deshumaniza, en ocasiones hasta extremos aterradores. Sólo hay que leer la Historia. Ese olvido trivializa las cosas hasta un callejón sin salida. Y la gran “utilidad” de las grandes novelas modernas es precisamente -creo- el intento de volver a recuperar el sentido de una vida tantas veces desorientada, llena de escombros y vileza.

Desde una buena novela el lector puede pensar en su destino, puede interpretar ciertos signos de lo que le sucede. Una buena novela nos puede cambiar la vida, o al menos la puede hacer más accesible. Y usted ha escogido, para intentar comprender el mundo de hoy, nueve novelas (podrían haber sido otras y cada uno las elegiríamos distintas) que le han marcado y ayudado a reflexionar, y ha hacer reflexionar a los demás. Con pasión de lector, de humanista, de hombre que cree en la dignidad humana, en un sentido moral de la existencia. Libros como La broma, de Milan Kundera; Todo fluye, de Vassili Grossman (libro imprescindible); Historia de un alemán, de Sebastian Haffner (libro sorprendente donde los haya); El primer hombre, de Albert Camus; La mancha humana, de Philip Roth; Lord Jim, de Joseph Conrad; Apuntes del subsuelo, de Fedor Dostoievski (¡qué ganas me dan de volver a él ahora mismo!); Washington Square, de Henry James, y El festín de Babette, de Karen Blixen. Lecturas para “descifrar los enigmas del mundo”. Lecturas donde sobreviene el interrogante y el inconformismo y la angustia. Argumentos donde un corazón inteligente indaga, sigue la pesquisa del por qué de las cosas, de su misterio.

Un gran libro éste. Necesario. Discurriendo a través de la literatura, de su peregrinaje y anclaje en la vida, en cada uno de nosotros: hombres frágiles que anhelamos lo sublime. Le felicito y le saludo cordialmente.

16 comentarios:

Anónimo dijo...

Tiene buena pinta.

Anónimo dijo...

Buenos días.
Historia de un alemán es uno de los mejores libros que he leído. Al menos de los que más me han impactado, junto con las memorias de Stefan Zweig (El mundo de ayer).
Le saluda Virginia G.

Íñigo Sánchez Paños dijo...

Nos agrada saber que le ha gustado Un corazón inteligente. Podemos asegurarle que, como traductores, intentamos durante los dos meses que estuvimos trabajándolo —sin contar el mes de correcciones de pruebas— no traicionar al autor y trasladar al español con toda exactitud, con toda fidelidad, su obra. Le agradecemos, pues, sus amables palabras —que ojalá lleguen a Finkielkraut—. Y más se lo agradeceríamos aún si hubiera mencionado usted a los traductores ☺.
    Saludos cordiales,

Elena M. Cano e Íñigo Sánchez Paños (Miembros de ACE Traductores)

Anónimo dijo...

Para mí este libro es demasiado intelectual. Prefiero una novela. Pero me ha gustado mucho su reseña.
Pep.

Anónimo dijo...

Señor Urbizu, me gusta el título de este libro y me gusta lo que cuenta de él. En Navidad me lo regalo. Suyo, Alex.

Anónimo dijo...

Me quedo con esto: "el olvido de deshumaniza". La literatura da abundantes testimonios de ello.
Paul.

Juan Pablo López dijo...

Estimado Guillermo,

Muy buena su reseña, coincido con uno de los comentaristas y ya tengo otro libro más que pedir a los Reyes. Espero haberme portado bien este año porque ya son unos cuantos...

Jesús, el Cristo, dijo que "la verdad os hará libres", y qué mejor que el arte -y la literatura, a mi juicio, forma parte de él- para llegar a ella.

Un cordial saludo,
JPLT

Anónimo dijo...

Casi me convence.Pero tengo otras prioridades en cuanto a libros.

Begoña.

Guillermo Urbizu dijo...

Estimados Elena M. Cano e Iñigo Sánchez-Paños:

Subsanada la omisión a vuestra meritoria labor como traductores de "Un corazón inteligente".

Os agradezco el comentario, y espero que el libro se lea en abundancia, porque es realmente bueno.

Recibid mi más cordial saludo.

Anónimo dijo...

A Camus le leí hace años varios libros y me pareció un tostón. Pero quisiera leerme la novela Todo fluye que menciona en su artículo. ¿En qué editorial está?
Gracias.
Nuria Delgado.

Guillermo Urbizu dijo...

Nuria, la extraordinaria novela "Todo fluye", de Vasili Grossman, está editada por Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores.
Espero que la disfrutes de verdad. Ya verás como, una vez leída, no dejarás de recomendar su lectura a otras personas.

Un cordial saludo.

Anónimo dijo...

Lo compré ayer. Sigo su blog todos los días.
Soy profe de universidad. Saludos.
Marta.

Anónimo dijo...

Mira que son vanidosos los autores ahora. Ahí está, con lo feo que es el tío. No se conforman con estar en la solapa. Y que no diga que es la editorial española. Seguro que se ha relamido del gusto.
Con los libros no tiene mal gusto. Pero ni se le ocurrirá elegir alguna vez una novela española. Vade retro!

Le sigo. Carlos S.

Juan Pablo López dijo...

¿De qué vas Carlos S.?

Anónimo dijo...

Juan Pablo:

Voy de la vanidad ridícula de los escritores y demás pimpinelas llamadas "intelectuales", y voy que los gurus franceses, en su inmensa mayoría desprecian lo español, nuestra literatura y nuestro pensamiento.
Carlos.

Anónimo dijo...

A mí me dejaron impactado en su día Las memorias del subsuelo de Dostoievsky.
Para mí es el gran escritor de la humanidad.
Juan Pablo C.