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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


sábado 17 de abril de 2010

Resplandor



De pronto uno va y se detiene
en un punto cualquiera de abril,
en un inhóspito lugar de provincias y de rutina.
Poco antes de comer, al mediodía. La vida
se adentra en ti. Y miras como brilla.
Es la primavera. Y es la conciencia
de Dios que florece e inspira
su misericordia de belleza.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno de verdad.

Anónimo dijo...

Lo malo es que yo no me detengo nunca.
Que mi vida es una pena vamos.
No miro ya hacia ningún sitio.
Si acaso al suelo o hacia mí mismo.

Lo siento.

Anónimo dijo...

Abril, sin tu asistencia clara, fuera
invierno de caídos esplendores;
mas aunque abril no te abra a ti sus flores,
tú siempre exaltarás la primavera.

Eres la primavera verdadera;
rosa de los caminos interiores,
brisa de los secretos corredores,
lumbre de la recóndita ladera.

¡Qué paz, cuando en la tarde misteriosa,
abrazados los dos, sea tu risa
el surtidor de nuestra sola fuente!

Mi corazón recojerá tu rosa,
sobre mis ojos se echará tu brisa,
tu luz se dormirá sobre mi frente…

JRJ