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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


jueves 15 de abril de 2010

Pasando el rato y las listas de los libros más vendidos



Me entretienen las listas de libros más vendidos. Voy poniendo aspas en los que me podrían interesar. Y redondeo esas aspas si es que los he leído o están a la espera en algún lugar de mi casa-biblioteca (pobre de mi mujer, le ha tocado purificarse con esto de los libros). Estas listas deberían ser más amplias, para gozo de bibliómanos. No sé, además de ficción y no ficción, y poesía, y narrativa infantil y juvenil, yo pondría clásicos más vendidos, cómics más vendidos, libros de espiritualidad más vendidos, libros de arte más vendidos, libros vendidos en subastas, y hasta una vistosa relación de los veinte libros menos vendidos. Sería una buena cosa, porque pudiera ser que entre ellos estuvieran los mejores (seguro que es así en buen número), y eso ayudaría mucho a los lectores de mejor juicio. O quizá a alguno más, escéptico de tanta mercadotecnia. ¿A más publicidad peor literatura? Uno tiene la sospecha, pero es de mala educación generalizar a tal escala.

De las últimas listas (o de no listas), aborrezco en infantil unas ilustraciones cada vez más horribles (no sé cómo pueden imaginarse a los niños, y me dicen que hacen estudios y eso), y en juvenil todos esos libros infestados de romances entre jóvenes chupópteros de sangre o licántropos adolescentes, que causan en las niñas un placer que no puede traer nada bueno para las hormonas de esas crías. ¿No pueden leer a Stevenson, a Conan Doyle, a Dumas, a Poe, a Verne, a Dickens, a Kipling, a Salgari o, si quieren, a Bram Stoker? ¿O esos ya no están de moda ni son tan ideales? Me quedo con los de Gerónimo Stilton. Y eso es lo que hay en dicha lista. A Federico Moccia lo ponen en ficción, pero sus libros se los leen todos los chicos y chicas de 14 años en adelante. Jóvenes, en definitiva. Sentimientos a flor de piel. ¿Y yo que prefiero -y prefería- Mujercitas, de Louisa May Alcott (Lumen)? O todas las novelas de Jane Austen o Cumbres borrascosas, de Emily Brontë, de la que la editorial Alba tiene una edición magnífica.

Frecuento la poesía desde niño. Y cada vez más. No soy un pazguato en la materia. En las últimas listas figura, claro, Miguel Hernández. Y por partida doble sus completas. Bien por Alianza o bien por Espasa. Por aquello de los 100 años de su nacimiento. ¿Y mi bienamado Luis Rosales, que también cumple el centenario? ¿Será que la editorial Trotta no ha puesto mucho empeño en promocionarle (con unas completas más accesibles y baratas por ejemplo, como aquellas de Seix-Barral)? ¿Será que no vende ni con esas? ¿O será que Rosales carece del adecuado pedigrí progre, pues ya se sabe que era católico y de derechas? Yo pregunto, indago, malpienso. Hay quien sin leer ni uno de sus versos piensa que por su culpa asesinaron a Lorca -calumnia indigna y mentirosa y ojalá les parta un rayo a todos esos canallas-. Lo sé de primera mano. A propósito: ¿Cuándo se reeditará La calumnia, de Félix Grande que publicó en tiempos creo que Mondadori? Supongo que viene a cuento. ¿Más poetas de la lista? Sorprende que el más vendido sea John Ashbery, que de los diez mencionados es el más hermético. Cosas veredes amigo Sancho. El mejor libro de todos los que figuran es desde luego Aquí, de la gran Wislawa Szymborska (Bartleby). Se la entiende y logra que hasta el lector se entienda un poco más.

No ficción. ¿Qué quieren que les diga? Entre libros políticos y demás sarpullidos me voy con la música a otra parte y me llevo conmigo El ruido eterno, de Alex Ross (Seix-Barral), del que ya me ocupé en su momento. Este es un ensayo que merece la pena. Sobre El Día D, de Beevor (Crítica) me han llegado muy buenas referencias, pero lo que son las cosas, de esa misma editorial he optado por leerme Soldados a caballo, de Doug Stanton. Me quedan 20 páginas y algo escribiré sobre él, porque me ha parecido realmente bueno. Tenía necesidad de épica. Sobre Cercas y su Anatomía de un instante (Mondadori) me pasa lo mismo que con todos sus libros: me cuesta leerlos. Digo yo que será defecto por mi parte. Y no es malicia.

En cuanto a la ficción resulta que cada día leo menos novelas. Tiene que darse una confluencia de factores que no me dejen otro remedio. Leí El tiempo entre costuras, de María Dueñas (Temas de Hoy) porque me va la marcha de las primeras novelas de mujeres y porque me encantó el título, lo reconozco. La novela me la leí de un tirón. Está bien escrita y es amena. Y me gustó. Pendientes -delante de mí los tengo- están las últimas narraciones de Pérez-Reverte y Vila-Matas. Confieso tener una mayor debilidad por Matas. Acaricio Dublinesca (Seix-Barral), la novela de marras, y me hago de desear. Pero tengo una gran tentación. Un mamotreto -lo escribo sin segundas intenciones- escrito por Julia Navarro. No he leído nunca nada suyo (excepto sus columnas periodísticas) y la curiosidad me carcome. Yo no sé si Dime quién soy (Plaza y Janés) será un chasco, un divertimento más o un deslumbramiento. Ya les contaré. Pero me llama. Y veo que en la lista de más vendidos de ficción hay un bochorno más de Dan Brown, el novelista científico, el no va más del escándalo como (im)puro trámite para su mayor gloria. Ni siquiera había oído hablar de ese título. Se lo evito.

Y sigo dando vueltas a esa lista de libros menos vendidos. Tan recomendable. Puede que haya alguno de Elias Canetti, o de William Faulkner, o de Azorín. O incluso de Gómez Dávila, o de Eugenio Montale, o de Hilaire Belloc. Cualquiera sabe. Sospresas tiene la vida. Y la literatura más todavía.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me estoy leyendo la última novela de Pérez-Reverte y debo decir que está muy bien. Engancha un montón.

Saludos de Elvira.

Anónimo dijo...

¡Qué buena es la poesía de Rosales! Le alabo el gusto.

Don Javier Remón.