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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


martes 27 de abril de 2010

Ese anhelo que es la literatura



Me gustaría leer más deprisa. Aunque puede que lo mejor sea leer más despacio; sin correr, sacando de cada línea o de cada verso una consecuencia de vida, o un afecto, o una muestra de libertad o de inteligencia. Leer pausado, sin precipitar las comas o los puntos, siguiendo el compás o la cadencia del alma en sus acentos y en sus adentros. Me gustaría leer más deprisa y a la vez más despacio. Conocer más paisajes y aventuras y caricias y personajes, y detenerme en todo ello como si ya nada importara, como sino hubiera otra cosa. Fijarme más, estar más atento a lo que leo, al contorno del pensamiento, de la ciencia o de la belleza. Así, con la mirada bien dispuesta, con la luz apropiada. Así, con el libro abierto justo por ese día de mi vida, en ese momento preciso y único. Con ese libro y con ese anhelo que deseo. Me gustaría leer más deprisa -y más despacio- para conocer todos los volcanes y bosques y ríos, para rastrear palmo a palmo las innumerables maravillas (las humanas y las divinas), para dar fe de la sabiduría que registra el amor y su lírica en todos los poetas, en su música. Y llegar a la cumbre de las montañas o de la mística, y atravesar las selvas de tantas emociones desconocidas. Descubrir nuevas huellas y pistas. Surcar los mares de la filosofía, con sus corrientes de metafísica y la fuerza de sus vientos. Y ese cielo calmo y profundo que se posa en el agua y donde me ensimismo sin remedio. Páginas y más páginas de palabras y de experiencia. Páginas y más páginas de bienaventurada literatura. Deleite y duda, y sueños que me llevan a sospechar que es posible la verdad mayúscula o la pureza.

3 comentarios:

Juan Pablo López dijo...

Estimado Guillermo, hermosa y sabia reflexión. Hace unos días, con motivo de la celebración del Día del Libro, escribía en mi Blog lo importante de la lectura y la fascinación, gracias a los libros en general y a la literatura en particular, de poder viajar al Siglo de Oro, a la Revolución Francesa, a los campos de exterminio soviético (no por masoquismo sino para conocer la Historia al completo), al país de la maravillas de Alicia, a la Hungría de mediados del s.XX de manos del Sr. Márai, a las tierras manchegas a lomos de Rocinante, etc. Reflexionaba también hace unas horas con mi querido padre de la suerte que tenemos los que hemos nacido con el don de disfrutar leyendo, que no es sino el don de disfrutar viviendo. Como decía Descartes "daría todo lo que se por la mitad de lo que ignoro".

Un cordial saludo,
Juan Pablo

Anónimo dijo...

A mí me gustaría leer un poco, sólo un poco, y descansar, además de aprender y estudiar.

Anónimo dijo...

¿Conoce el libro " 1000 lugares que hay que visitar antes de morir"?