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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


miércoles 10 de marzo de 2010

“La amarga Pasión de Cristo”, de Ana Catalina Emmerich



Hay libros y libros. Libros que se dan por buenos y que resulta son un fiasco. Libros que son sólo lo que parecen: una portada bien pensada para la multitud ambiente. Libros que pasan desapercibidos y que se venden poco y que seguramente -la historia de la literatura es maestra en estos menesteres- serán los que luego cuenten. Libros carcomidos por delirios y libros libres. Libros que brillan como el sol (al menos por fuera) y libros sobre los que se escupe o desprecia. Libros de moda y libros demodé. Libros de exterior y libros de interior. Libros in y libros on. Libros soberbios y libros soberbios. Libros negocio y libros tímidos. Libros que se leen y libros que no sé. Libros para el alma y libros para la decoración. Y así andamos.

La gran literatura está escrita para el alma desde luego. Es de donde procede y es a donde llega, o debería. Pero hay un tipo de libros que digamos están especializados en el alma alma; son los llamados libros espirituales. No confundir con esos otros de autoayuda o saltimbanquis de la new age. Me refiero a tratados ascéticos y apologéticos y dogmáticos, biografías de santos, documentos pontificios, teología de las virtudes o sacramentos, historia de conversiones o la más alta mística, etc. Libros todos que rondan a Dios. Este tipo de libros no son fáciles de encontrar fuera de librerías especializadas o en otras de saldo o libros viejos. Los motivos no vienen al caso, aunque hace falta tener pocas luces para despreciar o ningunear, no sé, la prosa de san Juan de Ávila (no lo ha hecho la Biblioteca Castro) o la de José Luis Martín Descalzo (junto con su poesía); la de Juan de Palafox y Mendoza o la de san Josemaría Escrivá.

Me alegré mucho cuando por ejemplo una editorial tan poco sospechosa como Cátedra publicó el Epistolario de san Jerónimo, en una edición y traducción encomiables. Por eso cuando otra editorial tan sin complejos como es LibrosLibres acaba de sacar a la calle la primera traducción íntegra al español, desde el original alemán, de una de las obras cumbres de la literatura mística universal, tuve a bien telefonear a la editorial y darles las gracias. Es lo mínimo. El libro en cuestión es "Das bittere Leiden unseres Herrn Jesús Christus. Nach den Betrachtungen der Augustinerinen von Dülmen. Aufgeschrieben von Clemens Brentano". Es decir: La amarga Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, según la contempló la religiosa agustina de Dülmen anotada por Clemente Brentano. Dicha religiosa es la ahora beata Ana Catalina Emmerich. Y el libro fue escrito en 1823. Literatura contemplativa que Brentano escribió según la buena monja le contaba, y que Ana le dictaba al dictado de Dios. Y que conste que no es su único texto. Otros no menos importantes son La vida pública de Jesús; Nacimiento e infancia de Jesús; La vida de la Virgen María, de los apóstoles, de los mártires, de los santos; y su propia Autobiografía.

Dos hechos lograron que el libro en cuestión fuera reeditado en todo el mundo. En el mismo año 2004 tuvo lugar la beatificación de Ana Catalina por Juan Pablo II así como el estreno de la película La Pasión de Cristo, de Mel Gibson. La agenda de la Providencia es así. Y claro, el tirón del film fue algo espectacular. Con lo que las editoriales se apresuraron a no perder ni un segundo. En España Planeta lo editó en bolsillo, y luego bajo el sello de Booket. Pero la edición era de muy poco fuste, el papel y la impresión de poca calidad y la traducción -que no recuerdo si era del francés o del inglés-, no hacían honor al libro. Por ello, tener ahora en las manos una edición acorde a su categoría tanto literaria como religiosa es un placer que todo buen lector sabrá apreciar.

Ha habido pocas obras de este calibre literario y espiritual que me hayan emocionado tanto. Que trate del mismo tema me quedo con La Pasión del Señor, de Luis de la Palma. También me gustaron mucho las Meditaciones sobre la Pasión, de Alfonso María de Ligorio. O el maravilloso Tratado sobre la Pasión de Cristo, del mártir y humanista lord Canciller de Inglaterra santo Tomás Moro. El libro de Ana Catalina Emmerich es como un viaje al pasado, como una atalaya única para acudir a los detalles más humanos y más divinos de lo que realmente pasó con la tortura y muerte de Jesús de Nazaret. Pasión y redención. El libro es una verdadera gracia literaria y de la otra (sobre todo como digo y redigo por esa naturalidad tan sobrenatural, por esa visión tan viva). Es un libro para creyentes y no creyentes, para apasionados de lo mejor, sin estúpidos prejuicios. Es un libro para rezar y para emocionarse, para profundizar en el amor y en la vida de cada uno; para sentir más de cerca esa civilización cristiana sobre la que se asienta una gran parte del mundo y que algunos calaveras incendiarios de la memez quieren hacernos olvidar retirando crucifijos o volviendo a crucificar a Cristo en cualquier circunstancia y ocasión.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo compro seguro. Tampoco le extrañe que tengan medio escondidos los libros religiosos. A mí des de luego no me extraña nada.

Anónimo dijo...

Usted hipnotiza cuando se trata de libros.

Anónimo dijo...

¿Quién ha dicho que este es el mejor blog de España?
Yo así me enteré de su existencia. Alguien me lo dijo.
Creo que exageraban un poco, pero usted anda entre los mejores.

Anónimo dijo...

Gracias, va a ser mi regalo del día del padre.

Anónimo dijo...

LE AGRADEZCO LA SUGERENCIA. ME HARÉ CON ESTE LIBRO, ES COSA HECHA. SÓLO POR LA PORTADA YA LO HARÍA.

Anónimo dijo...

Tengo el libro en esa edición de bolsillo, pero esta otra es jauja.
Gracias a Libros Libres y a usted.
Miguel.

Anónimo dijo...

Lo he buscado en la libería y en la web de La Casa del Libro y sólo me aparece la edición agotada de Planeta. Si veo que no lo traen haré el pedido por ISBN.Gracias por la información.

Clara dijo...

Impresionante libro. Inmersión total en la persona de Jesucristo. Lo leí hace décadas por primera vez.. Mi padre era un enamorado de los escritos de Ana Catalina de Emmerich.

Anónimo dijo...

Muchísimas gracias por el post