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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


lunes 22 de febrero de 2010

¿Puede un inútil llegar a tanto? (Retrato de época)



Un inútil puede ser eficaz para otros muchos inútiles, tan necesitados de solidaridad y liderazgo. Y ejemplo. Eso para empezar. Y desde la inutilidad asombrar a muchos otros, que viven todavía descarriados, y demostrar que ser inútil tiene su trajín, que no es cualquier cosa ni moco de pavo, y que da buenos resultados. La inutilidad lleva consigo grandes dosis de dedicación y ejercicio. Es toda una cultura, una forma de ser, una pedagogía contagiosa. Claro, aquí todo el mundo es muy listo, o eso se creen, pero triunfar siendo inútil eso es lo que verdaderamente tiene mérito. Lo fácil es lo otro, con esa grandilocuencia virtuosa y sabionda y pedantorra que piensa que todo lo sabe y que luego resulta que es la mitad facha(da), además de tediosa. El apogeo de lo que llaman excelencia o profesionalidad está en las últimas. Ya era hora. Era otra de esas burbujas sobrevaloradas que por fin explota. La gracia está en vivir bien y prosperar siendo un declarado inútil. No tiene nada que ver con ideologías o títulos académicos. Porque es necesario, hoy más que nunca, reivindicar el prestigio de la inutilidad. ¿Por qué va a ser un castigo o una desdicha? Que ya está bien de intolerancias. Ser inútil es una opción tan libérrima y digna como cualquier otra. Ser inútil no es un capricho ni es indigno. Es algo exigente. Exige tiempo, dedicación, constancia. Y sin embargo se desprecia, sin percibir su grandeza. El mundo necesita de los inútiles si quiere saber hasta dónde llega su paciencia, o la devoción de sus vecinos, o la deuda, o el déficit. En fin, si quiere progresar como es debido. Porque progresar es equivocarse a conciencia. ¿No se dice que equivocarse es de sabios? ¿O era rectificar? Se coge lo que interesa. Equivocarse y no rectificar. ¿Hay algo malo en ello? Pues ahí está el esfuerzo y el tesón del inútil. ¡Hay tanta incomprensión! El inútil es un hombre que, en su ámbito, no se arruga y mantiene el tipo. Desprecia el desprecio y es capaz hasta de llegar al gobierno, ser un icono televisivo o ser el núcleo duro de unos sindicatos cualquiera. Es un hombre decidido, aunque no haga nada o lo haga mal. Con su actitud abierta, vibrante y campechana hace ver que la inutilidad es un privilegio hoy en día. Y que dure. ¿Qué mayor gozada que disfrutar de la vida sin complejos ñoños, como un ser vivo que no se avergüenza de sus carencias? El inútil está consiguiendo por fin lo que se merece, por méritos propios. No hay oposiciones que le frenen ni elecciones que no ganen ni desafíos que no acometan. Y si no saben se lo inventan. La gente puede que no se dé cuenta, pero les quiere, y les vota. ¡Qué vocación tan prodigiosa, qué orgullo! Ser inútil, y que rabien.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Te recomiendo Allegro ma non troppo de editorial Crítica, sobre la estupidez en la sociedad y su enorme poder...te va a encantar.
http://www.casadellibro.com/libro-allegro-ma-non-troppo/771913/2900000781283

Alicia castañeda Lozano dijo...

Solo felicitar al Sr. Guillermo, por tan interesante articulo que nos regala. Mil gracas por esta aportación que ayuda a crecer a los seres Humanos, como Personas y como Cristianos.

Anónimo dijo...

Puede. No importa lo inútil que seas, lo importante es el equipo.

Anónimo dijo...

En el fondo todo el mundo lo desprecia. Muchos también en las formas.
Su srtículo es espléndido.

Anónimo dijo...

¿No estará hablando de alguien que padecemos en España?