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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


jueves 18 de febrero de 2010

Otras palabras en mi agenda



A veces, sólo a veces, me gusta más la vida vista desde un libro.


El viernes es el día más esperado de la semana. En el horizonte todos esos espléndidos planes del sábado y domingo.
Pero el verdadero descanso llega con el lunes. Y vuelta a empezar de nuevo.


Escribió Paul Valéry que la poesía es una supervivencia. Bueno, vale, pero además se trata de una vivencia de superior enjundia.


Me dicen que hago las cosas muy despacio. No puedo negarlo. Es la única posibilidad que tengo si quiero que me dé tiempo a ver la vida en sus detalles.
Y ni aún así podré deleitarme ni en una mínima parte de lo que vivo.


Cuando entro en una librería, o en una biblioteca bien nutrida, aparte del goce de estar allí, lo primero que siento es mi poquedad entre todas aquellas almas selectas. ¿Qué puedo añadir? ¿Qué libro puedo yo escribir?
Sólo me queda vivir, amar... y seguir leyendo.


¿Qué hago? Algo tan simple como limpiar los cristales o barrer la cocina o recoger los platos. O leer a Dumas o a Mario Luzi. O hablar con mi hija y decirle que siempre estaré con ella. O abrazarme a mi mujer para no perder el rumbo. O escuchar el Requiem de Mozart.
Y mientras tanto pedirle a Dios que no me deje nunca de su mano.


7 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo último es lo más sabio no lo dudes.

Anónimo dijo...

Yo todo lo hago deprisa, sin remedio. Me enfado por no llegar a todo lo que quisiera hacer; corro y me agoto. No sé, a veces creo que debería tomarme la vida con más calma, como usted dice.
Claudia Díez.

Miguel Monte Real dijo...

¡No me venga con esas! Suena a excusa para no publicar novelas. Usted escribe como los ángeles, y lo sabe; me atrevería a decir, por sus post diarios, que no he leído un autor contemporáneo mejor que usted, porque convierte lo pequeño en gigantesco valiéndose de unas pocas palabras. Yo no sé lo que Dios tiene preparado para usted, pero sí conozco la parábola de los talentos, y en su caso, es toda una responsabilidad.

Perdone que me meta en donde no me llaman, pero por un momento me ha hervido la sangre al leer el párrafo de la librería.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Creo que te queda mucho por decir. Este blog es una buen muestra. Belén.

Guillermo Urbizu dijo...

Queridos amigos Miguel y Belén:

¿No pensáis que ya hay bastantes libros sobre la faz de la tierra? Soy consciente que suena como excusa. Bueno, no os engaño, en realidad lo es. Una tremenda excusa.
Lo que ya no estoy tan seguro es en eso de los talentos. Y uno es escritor de corto aliento. O igual es que es eso lo que me gusta creer. Es un postura cómoda, que queda bien.
Lo intentaré.

Miguel, Belén, os doy las gracias. Saludos.

Anónimo dijo...

¿Sabes? , sí que lo he pensado muchas veces: ¿Por qué seguirán escribiendo?, ¿no está ya todo escrito?, ¿que más hay que decir?, ¿se puede decir mejor?. Me pasaba igual con los carismas de la Iglesia, me preguntaba a qué tanta cogregación, ¿ no somos todos católicos?, ¿ qué es eso de otra nueva ?, ¿no será afán de protagonismo?. La colleja que me dió todavía me duele.

Anónimo dijo...

Si las cosas son así será por algo, no le des más vueltas. Y no te quejes.

Tienes todo lo que necesitas para ser santo a tu alcance , lo que no te dé no te hace falta.

Lo siento pero no, que no me convences. Me niego. Si las cosas son así es porque no he pedido bastante.