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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


martes 9 de febrero de 2010

El gozo de tener amigos




Los buenos amigos me conocen y saben de mis gustos. También es verdad que lo tienen más fácil, pues no paro de escribir sobre ello a diestro y siniestro. Me fascina bucear en una buena piscina, recogerme en algún rincón de cualquier lugar decente (pienso al pie de un sauce llorón o de un chopo), pasear sin estar pendiente del reloj ni de los semáforos, consultar la aventura de los atlas, visitar a Dios de improviso, aprenderme de memoria una librería, libar la luz donde se tercie… Lo saben. Por eso me invitan al cielo algunas veces, y me dicen que no me preocupe de nada. O me abren las ventanas de unas cuantas palabras, siempre cariñosas. Está claro que se exceden, pero son mis amigos. Y se deleitan deleitando. Gozan así. Como yo gozo con sus alegrías y me apeno con sus problemas.

Los buenos amigos me conocen tanto que llegan a enviarme suplementos literarios, postales, estampas, recortes de prensa e incluso libros viejos (y nuevos). Hasta alguna película. Hay pocos placeres comparables a la sorpresa de abrir un paquete enviado por un amigo, o una carta, o incluso un escueto e-mail que describe, no sé, la emoción de un poema. Bueno, rectifico, la sorpresa mayor es el hecho de recibirlo. Firmar el papelito al mensajero y quedarte ahí, mirando. Y prolongar la espera y el regocijo. No hacía falta tanta molestia. ¿O sí hacía falta? ¡Qué egoísta! No merezco los amigos que tengo. Ando tan enredado con las palabras que a veces no sé salir de mí mismo y me hago un lío considerable, y me pierdo cosas que no debería. Pero estábamos con el paquete. Es llegado un punto en que no puedes esperar más, y lo abres...

Bueno, eso es la amistad. La sorpresa a la que no te acostumbras nunca. Y una deuda que no acabarás de saldar. La lealtad, el cariño, la confidencia. Y este viejo libro del húngaro Mihàly Földi. 18 pesetas del año 1944, impreso en Barcelona, en abril. No importa que esté algo deteriorado o que se titule El otoño del corazón. Lo voy a leer, con urgencia y deleite de amigo. Con la debida gratitud.

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi sueño desde siempre ( lo escribo aquí por si algún amigo lo lee y quiere hacerlo realidad, que por favor no se corte ) ha sido tener una casa con piscina, y, ya puestos, como no costaba nada, soñaba con una piscina climatizada, para poder nadar los 365 días del año.
Mi madre sueña con mi pelo arreglado de peluquería, a la que voy lo justo, porque me pone de los nervios. Pero de vez en cuando me lo aliso yo y la hago feliz.
Pienso en mi piscina climatizada, en mi pelo y en lo fácil que es a veces conseguir los sueños de los demás.

Anónimo dijo...

Los amigos nos regalan momentos sublimes. Los buenos, los que no piden a cambio nada. Los que nos consuelan y escuchan con paciencia. Los que nos ayudan e incluso rezan por nosotros. Hay amigos que son increibles, que siempre están ahí, que no se enfadan ni nos piden explicaciones. Son amigos y nos quieren.

Anónimo dijo...

Un blog soberbio. Te felicito.
Norberto.

Anónimo dijo...

Tener un amigo leal supone vivir una vida más plena.

Anónimo dijo...

Su blog es una bendición del cielo.

Mariela y Pachi

Anónimo dijo...

O me abren las ventanas de unas cuantas palabras.

Sólo por esta frase...

Anónimo dijo...

No se engañe, los amigos son como las hadas, sólo existen en la imaginación.

Anónimo dijo...

La llegada de una carta o de un paquete, como usted dice, o de un regalo, es algo que siempre esperamos. Uno siempre mira a los carteros o a los mensajeros por la calle pensando que van a traer algo para ti. Pero nunca llega ese momento. Al menos en mi caso.
Nino.

Anónimo dijo...

Le felicito, los míos son como el que tiene un tío en Graná, que no tiene tío ni tiene na'.

Anónimo dijo...

A lo bueno se acostumbra uno pronto. La sorpresa a la que no te acostumbras es a la que no te quieres acostumbrar, por protegerte. Pero es lo que hay , es la realidad, se acabaron las ilusiones.

Anónimo dijo...

Tener amigos debe ser una gozada, estoy de acuerdo, al menos es lo que imagino. Pero hablo de oídas y de imaginadas. Puede que un amigo no sea lo que yo pienso, que haya idealizado en exceso. La culpa la tiene la Biblia, que dice que quien tiene un amigo tiene un tesoro, y usted, con estos cuentos.

Anónimo dijo...

Queda eximido de mi

Anónimo dijo...

¿ Qué quiere decir la ilustración ?

Anónimo dijo...

Qué significa la ilustración