Bienvenidos

Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


lunes 1 de febrero de 2010

Carta para unas bodas de plata



Para Maru y Pepe, con todo mi cariño


Veinticinco años a regañadientes. Y enamorados. De un constante tira y afloja. Cada uno con sus opiniones y gustos, con su forma de ver las cosas. Ponerse de acuerdo, amarse, disgustarse de nuevo, volver a perdonarse. Toda una vida. Enamorarse hasta de los defectos. Tentaciones no faltan. Dejarlo. Ya está bien. Estás tonto. Estás loca. ¿Y? ¡Qué tonterías se piensan o se dicen a veces! El afecto no es tan intenso. Otra bobada. Y de las grandes. Basta con entrar en casa y sentir su presencia. Pese al enfado de ayer o de antes. El amor es el que trabaja, el que telefonea a media tarde para decir “tengo ganas de verte” o “sin ti se me está haciendo muy largo el día” o un simple “gracias”. El amor es el que regala una mirada cómplice o el que recoge la mesa. El amor es cambiar a su canal favorito y mostrar interés por sus silencios o dolores de cabeza, y estar juntos, más juntos. El amor, enamorarse: darse, prescindir del propio gusto. Cuesta. Ya lo creo que cuesta. Porque vale. Y late. La felicidad cuesta. De no costar sería como mucho una fantasía cursi, o un estremecimiento anodino que no lleva a ninguna parte.

Veinticinco años de fidelidad. No se estila. Ninguno cede. Piensan que el esfuerzo es un lastre, que no es amor ni es progreso. Veinticinco años: millones de caricias y contratiempos. No ha resultado fácil sacar adelante tantos besos e incertidumbres… Y los hijos, que se han criado a fuerza de risas, oraciones y ejemplo. Y excursiones y momentos duros y suspensos y noes (no a la tontuna ambiente, no a la frivolidad, no al capricho de lo que apetece). Y esas películas en familia. O un buen partido de fútbol que grita unánime los goles, o la alegría de ese regate al egoísmo. Amor, que torna el fastidio propio en bienestar de todos. Es entrañable mirarse hoy, justo hoy, cuando desde hace veinticinco años celebráis las bodas de plata todos los días. Mirarse: desnudarse por completo el alma. Sin complejos. Quererse en casa, en la calle o en el dolor inevitable. Fieles: verdaderamente modernos. Mujeres y hombres de carne y sentidos perspicaces. E inteligencia espiritual. Unión: unas ganas locas de no separarse nunca aunque el mundo entero se derrumbe, se acabe y os dé por imposibles. Anhelo eterno. El amor no puede conformarse con menos.

Veinticinco años, dicen. Esas canas que le favorecen a él, y esa dulce cadencia de ella. Tener clase en la vida es amarse así. Y esas manos que siguen el mapa de vuestras almas, esos labios que besan la esperanza, esos ojos que saben a gloria… La misma cama donde el amor es unánime, y se pule en una mutua donación, y piropo, y confidencia. Y cada mañana os sorprende como si fuera la primera. ¿Recordáis? Con el mismo milagro en la mirada. Y esa luz que viene de Dios. Es lo que hoy celebramos, lo que vemos en vuestras caras.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Nos queda poco para los 25 años de casados y comentamos muy a menudo q
nos sorprende que sigamos queriéndonos. Pero nos queremos.
Saludos de Blanca y Eduardo.

Anónimo dijo...

La fuerza de la costumbre, hace que se lleguen a alargar relaciones que cada vez lo son menos, donde cada uno hace su vida y disfruta por su lado. Ya no se discute, porque tampoco se habla de nada interesante; no es que te enamores de sus defectos, es que has dado por perdida la batalla; las aficiones no se comparten, se soportan; igual pasa con los amigos; luego están los viajes: tú a Boston y yo a California. Es el estado perfecto, así se pueden celebrar las bodas de plata,las de oro,las de platino, las de plotino y las de plutonio. Y se le sigue llamando convivencia.

Anónimo dijo...

El amor se acaba, lo que une a esas alturas es la costumbre.

Maru y Pepe dijo...

Querido Guillermo:
Muchas gracias por esta hermosa carta que la hemos disfrutado mucho y que expresa como tú solo sabes hacerlo, muchas cosas de las que llevamos dentro y que distan mucho de ser solo costumbre.
Te lo agradecemos con el alma.
Dios te bendiga siempre
Maru y Pepe

Anónimo dijo...

¿Me dejará utilizar esta carta? El próximo año hacemos los 25. Describe muy bien el matrimonio. Saludos de Yoli y Paco.

Anónimo dijo...

¿Desde qué paraíso o raro sueño
desciendes hasta mí para mirarme?
Un pájaro que canta hay en tus ojos,
de brillante plumaje y negro pico
y poderosas garras que desgarran
mi pecho con fiereza. Y canta el pájaro
al ritmo de mi sangre que se escapa
con esa misma vida que me das
cuando me hieres tú que eres mi vida.
Canta, pájaro mío, y picotea
mi corazón, tan parecido a un fruto,
cúbreme con tus alas luminosas,
estréchame sin miedo y que tu abrazo
purifique mi alma con su fuego.
Tan sólo así será mía mi vida
y aprenderé tu canto y el secreto
que un día ha de saber aquel que ama.
A Linares

jana_cekm dijo...

hola mi nombre es cecilia , muy linda tu carta, pienso que expresa lo que yo veo de un matrimonio, mis tios cumpliran mañana su 25 aniversario de bodas y espero y no te moleste el ke tome algunas frases para una presentacion de fotografias que les hago, en lo personal jamas he vivido lo que es un matrimonio ya que mis padres estan separados y siempre ha sido asi desde que recuerdo mi madre fue padre y madre para mi...en fin no pierdo aun las esperanzas de algun dia casarme =)
saludos


atte:

cecilia cueva

Anónimo dijo...

DIOS BENDIJO el matrimonio..esta en cada pareja aceptar y manter la bendicion..con perseverancia,entusiasmo,entrega,y sobre todo,con un GRAN AMOR MUTUO-se PUEDE-GRACIAS SEÑOR POR EL MIO_

Gabriela Vázquez dijo...

Sin duda es una bendicón la belleza con la que Dios te permite hablar al alma, eres un gran instrumento. Muchas felicidades sin duda merodearé tus páginas que requieren más de una mirada... requieren dos y tre y cuatro leídas. Un gran placer leer