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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


miércoles 27 de enero de 2010

El alma que es la vida



Cachivaches, objetos, cosas
y pétalos de flores en los libros.
Un viejo periódico amarillea
entre los papeles del olvido.
Era mayo. ¡Qué lejano parece todo!
El socialismo estaba en su cenit y yo
en el paro, buscando las palabras apropiadas.
Pero el dolor nunca es un buen trabajo.

La memoria es una de las maneras de pasar el rato
que es la vida, en ocasiones rota por dentro,
aunque por fuera sea elegante y no le falte de nada.
Doy con una caja de zapatos, llena
de juguetes que jugaban conmigo de niño.
Por entonces el paraíso estaba en dos sitios:
el pasillo y la cama inexpugnable.
No daba abasto. ¡Era todo tan nuevo!

Ahora sólo juego de memoria o hago cábalas.
El mechero del abuelo lo conservo y recuerdo
la llama que encendía su rostro por sorpresa.
Y los minerales, llenos de brillos
y secretos que imaginaba en el centro de la tierra.

Para mi solaz encuentro también un beso
de Ana en una deslucida postal del Pirineo.
Y sin que me vean se lo devuelvo
en la tinta de su firma y con la rúbrica
de ese abrazo suyo del que no me separo nunca.

Cachivaches, objetos, cosas.
Y el alma que es la vida.
Mires lo que mires, digas lo que digas.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Poe...mazo.

Anónimo dijo...

Somos el resultado de lo que fuimos y lo que queremos ser.

Anónimo dijo...

¿Qué es tu vida, alma mía?, ¿cuál tu pago?,
¡Lluvia en el lago!
¿Qué es tu vida, alma mía, tu costumbre?
¡Viento en la cumbre!

¿Cómo tu vida, mi alma, se renueva?,
¡Sombra en la cueva!,
¡Lluvia en el lago!,
¡Viento en la cumbre!,
¡Sombra en la cueva!

Lágrimas es la lluvia desde el cielo,
y es el viento sollozo sin partida,
pesar, la sombra sin ningún consuelo,
y lluvia y viento y sombra hacen la vida.

M U

Anónimo dijo...

Ver así lo que nos rodea no es fácil, no lo es guardar los juguetes de niños o los minerales o lo que sea. Porque lo más fácil es venderlo todo y a otra cosa mariposa.

Anónimo dijo...

Me tendí sobre la hierba entre los troncos
que hoja a hoja desnudaban su belleza.
Dejé el alma que soñase:
volvería a despertar en primavera.

Nuevamente nace el mundo, nuevamente
naces, alma (estabas muerta).
Yo no sé lo que ha pasado en este tiempo:
tú dormías, esperando ser eterna.

Y por mucho que te cante la alta música
de las nubes, y por mucho que te quieran
explicar las criaturas por qué evocan
aquel tiempo negro y frío, aunque pretendas

hacer tuya tanta vida derramada
(era vida, y tú dormías), ya no llegas
a alcanzar la plenitud de su alegría:
tú dormías cuando todo estaba en vela.

Tierra nuestra, vida nuestra, tiempo nuestro…
(Alma mía, ¡quién te dijo que durmieras!)

José Hierro

Anónimo dijo...

No vives ya de sinrazones.
¿Tan sola estabas, alma mía?
El alba nueva no traía,
para acunarte, sus canciones.


Llega la luz de otras regiones
sin la hermosura que solía.
Mala alegría es la alegría
que nos abrasa los corazones.


¿Dentro de ti la buscas? ¿Llevas
dentro de ti su llama? ¿Elevas
de tu noche su mediodía?


¿Has de matar todas las cosas?
¿Cortar, para olerlas, las rosas?
¿Tan sola estabas, alma mía?

José Hierro

Anónimo dijo...

Precioso, me parece un poema que te lleva a valorar más lo que tienes, a descubrir ese alma de todo lo que nos rodea.
Saludos de Violeta.

Anónimo dijo...

La vida rota por dentro y que por fuera disimula. ¡Cuánta razón tiene su poema! Yo he pasado por eso y lo sé. Por eso sé también que su poema es bueno, porque lo suscribo, porque algo parecido quise escribir yo hace tiempo.

Gracias por su blog. Saludos. José Vicente.

Anónimo dijo...

Todo lo que usted escribe ¡me resulta tan familiar, tan cercano!

Anónimo dijo...

ES UN POEMA QUE ME HACE RECORDAR MUCHAS COSAS. TAL VEZ NO LO MISMO, PERO SÍ PARECIDO. ¡QUÉ GRAN PODER EL DE LA POESÍA!

Laura G.