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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


domingo 23 de agosto de 2009

Felicidad


A pesar de todo soy feliz, muy feliz. Quisiera dejarlo claro. ¿Y qué es la felicidad para mí? Sobre todo estar con Ana, contemplar el mar y las olas por las que navega mi vida, abrazar a mis hijos en su torbellino, ir hacia el horizonte en la vieja bicicleta de mi abuelo, leer el silencio...


Algo de todo esto he apuntado en mi libro Entre dos infinitos. Versos imperfectos estoy de acuerdo, pero en ellos se dibuja el esbozo de mi alma, de su intimidad. Apenas unos apuntes tomados del natural. Por otra parte a mí me gusta más presumir de los versos de mis amigos.

¿Felicidad? Son momentos. Instantes que nunca se olvidan. Tal vez el preámbulo de la eternidad. Como en ese poema que escribí y que titulé precisamente así, "Felicidad":


FELICIDAD

La mirada se queda clavada
en el fuego, sosegada el alma,
los ojos muy abiertos. Recuerdos
que acompañan al humo que asciende
para desvanecerse en la tarde.
Tras la ventana cimbrean los chopos
sonido de incandescentes hojas.
Las brasas arden en igual llama
que el fulgor del sol en el espacio.
Soy feliz. A mi lado duerme Ana.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo encuentro felicidad también dentro de la tristeza, de los momentos difíciles, que felicidad estar vivos, que felicidad tener que cuidar a unos padres enfermos, que felicidad el cansancio del día a día, todo eso quiere decir que estamos vivos

Anónimo dijo...

La felicidad no tiene nada que ver con el triunfo.
La felicidad no tiene nada que ver con la ambición.
La felicidad no tiene nada que ver con el dinero, ni el poder ni el prestigio.
La felicidad depende de uno mismo de nada mas.

El placer es animal,
la felicidad humana,
la dicha divina.
El placer te ata, es una esclavitud, te encadena.
La felicidad te afloja un poco la cuerda, te da un poco de libertad, pero solo un poco.
La dicha es la libertad absoluta.
Empiezas a avanzar hacia arriba, te da alas.
Dejas de formar parte de la grosera tierra, pasas a formar parte del cielo.
Te conviertes en luz, en alegría.

HH

Anónimo dijo...

Todas las personas felices se parecen.

Anónimo dijo...

Me parece una felicidad sin fundamento, quebradiza; y si no estuvieran Ana y sus hijos? Podría pasar, no son inmortales que yo sepa. Y si se quedara ciego? Adiós bici ,adiós lecturas, adiós contemplación .Sería feliz entonces?
No creo que en este mundo se pueda alcanzar la felicidad, nos falta lo más importante.