Bienvenidos

Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


miércoles 29 de julio de 2009

¿Novedades? Pocas



Miras a tu alrededor intentando descubrir alguna novedad, algo que se salga de la rutina. Y lo único que te encuentras es que hay que preparar el desayuno, que los niños se hacen los dormidos, que el ordenador no arranca y que hacerte la cama es el mayor desafío. Abres las ventanas para que se airee la casa y te permites el lujo de sentarte cinco minutos en el sofá y hojear unas pocas láminas del libro de Sorolla. Ni un ruido, y las cortinas flamean su vuelo. Es entonces cuando te acuerdas de Dios. Y te santiguas y rezas lo mismo que rezabas de niño. Respira la casa y respiras tú en ella. O con ella. Y vuelves a tu ventana para ver los gatos y el pequeño magnolio y la ropa limpia de otras vidas de las que no sabes nada. Sacudes las sábanas con brío, y piensas en que es siempre lo mismo. Sólo cambia el dibujo o el color de las sábanas. Y la posición y forma de las nubes. Apagas el ventilador y recoges del suelo los blancos almohadones. Y te afeitas leyendo por enésima vez unos poemas de Borges. Recitas en voz alta “El gaucho”, sin importarte que te oigan. La ducha, el gel, el tiempo que resbala por tu piel en un escalofrío. Es la vida, el comienzo del día. Es lo mismo y lo distinto. Te vistes y miras el reloj. Las ocho y media. Antes de irte bajas las persianas, limpias la mesa y rellenas de agua las botellas. ¿Novedades? Pocas. Cambia algún sueño o noticia. Cambia la fecha y las ganas y el gesto de la luz que amas y los poemas que lees mientras te afeitas.

20 comentarios:

Anónimo dijo...

Estaba yo pensando que, mirándolo así, parece todo muy aburrido, pero que la vida-como decía Rubén Baldés en aquella canción -te da sorpresas y que muchas veces es preferible el aburrimiento a según qué tipo de sorpresas.
Ya digo que estaba yo pensando todo esto cuando me dice mi hermano que han puesto una bomba en Burgos y que hay un montón de heridos. Heridos, personas como tú y como yo, a los que maldita la gracia que les habrá hecho que unos asesinos les saquen de su rutina.

Anónimo dijo...

Y digo yo que qué tipo de comentarios entrarán en este blog para necesitar la supervisión y aprobación previa del autor.

Anónimo dijo...

¿Ese libro de Sorolla de qué editorial es?

Anónimo dijo...

El libro -que parece que es lo que toca- es del Círculo de Lectores, se ve en el lomo. Casualmente ya lo había nombrado usted en otra ocasión. Será una de esas casualidades de la vida.

Anónimo dijo...

Sí, el libro ese es de Circulo de lectores. Al menos el de la imagen.
¿Ha ido alguna vez a algún taller de escritura?

Anónimo dijo...

¿El Urbizu en un taller de qué? Eso no se aprende, es talento,un don.

Anónimo dijo...

Le voy a regalar este libro a un conocido mío que es un apasionado de Sorolla. dice que nunca ha existido pintor como él. Que es más grande que Picasso, Velázquez, el Greco, Matisse o Monet.
Y si lo tiene ya me lo quedaré yo.

un lector.

Anónimo dijo...

Me han apuntado a un taller, nada más acabar el verano (¿me habrán visto cara de aburrida?), pero no de escritura.

Anónimo dijo...

atrás quedan las luces de la oficina
mis párpados signan los cansancios del día
apenas si consigo acomodarme en el carro
enciendo el motor
me adentro en la avenida miserablemente
despoblada
cruzo a la izquierda
y tu risa reflejada en el retrovisor
se convierte en el único indicio de vida
en una noche de total aniquilamiento

Mónica Albizúrez

Anónimo dijo...

La calle es un burdel donde las horas
toman cuenta.
El vagabundo gris
a un paso de anotar la despedida
recupera el mortecino
brillar de las farolas.

Se alarga la calle, en su desdén se pierde
la visión hasta tocar el fin del mundo
a estribor, bordea la primera estrella
las grutas sin salida, el precipicio
en que un fantasma envenenado
duele en la mujer que busca
un puente y la razón fracasa.

La calle es un dolor, una punzada
donde confluyen las premoniciones
un corazón cansado que envejece,
su melodía sin voz
se lleva las últimas raigambres?

Sueña la calle su primer bostezo
entre viejas fachadas de edificios.

María Eugenia Caseiro buhowriter@hotmail.com

Anónimo dijo...

La rutina inconclusa

que estira el mecate

que como fiel reclusa

no dejes que te ate.

Aguantarás la violencia

que se bate inclemente

borrarás la aspereza

que con miel no se siente.

Romperás el agravio

que te tira la gente.

La crítica callada

que recibes paciente.

Vendrá la nostalgia

llegará el olvido

y terminarás sonriente

con el deber cumplido.

S J M

Anónimo dijo...

Desde esta mañana aquí, donde me ves, aquí te espero,
sentado
Sabiéndote, conociéndote
desde esta mañana
Después del despertador sabiéndote
Conociéndote después de la ducha, del desayuno, después
Sabiéndote después
de arrastrar este frío por el pasillo diario y eterno de la rutina de todas mis
[mañanas del mundo.
Después de todo eso te supe,
pero no te vi
Después de todo eso supe que
mi rutina de todas las mañanas de mi mundo trataba de
apartarse de tus lenguas, esas tus lenguas
Después de todo eso
y aún dentro de mi mundo de rutinas,
esta mañana,
amenazando a mi imagen con máquina de afeitar,
unos ojos en el espejo unos ojos acariciaron mis ojos
agonizados
Y fue después de eso,
justo después de eso, que supe que la muerte con sus lenguas la muerte
me había alcanzado
Pero hasta ahora aquí sentado donde me ves, aquí sentado
te espero, sabiéndote, conociéndote, esperándote, te espero, temiendo
incorporarte
a las mañanas de estas mis rutinas.

P Campos

Anónimo dijo...

La rutina. Lo mismo. Sobre el tiempo se acumula el polvo.
Niños. Tareas. Voces. Gajos de mandarinas en forma de labios.
Lectura. El teléfono que insiste en su agonía. Un taxista
me llama por mi nombre. El peso de la cartera con más libros.
La ropa secándose en los radiadores. Personas que me cuentan sus desdichas.
Estas cortinas, que acaricio para no sentirme solo. Las piadosas palabras
de Tasio Kostaridis. El tedio del horario. Aquella esquina
donde un hombre indigente me regala su sonrisa a cambio de calderilla.
Los juguetes por el suelo, lo que pienso cuando pongo el lavavajillas,
y la poesía de mi vida, casi siempre en números rojos.
Guillermo Urbizu

Anónimo dijo...

Piando demasiado fuerte atraviesa un pájaro el lugar.
Un hombre derrama su café,
se toca el cuello
y traspira. Alguien
que va a morir
fuma en una esquina.

Francisco Leal

Anónimo dijo...

Bueno Guillermo, hoy sí has conseguido unos comentarios ágiles y que se leen acabando en sonrisa. Poca novedad pero importante, un día más y podemos sonreir. Quisiera recordar a las familias de Burgos que hoy han tenido un día terrible.

Anónimo dijo...

¡Qué novedades ni ocho cuartos! La vida es siempre lo mismo, alegría y dolor, soledad y compañía.

Conan.

Anónimo dijo...

Yo cuando miro a mi alrededor la primera tentación que tengo es la de cerrar los ojos. No me gusta el mundo tal y como está montado.

Anónimo dijo...

Es un asco.

Anónimo dijo...

Y no parece que mejore. Cada uno a lo suyo.

Anónimo dijo...

¿Novedades? Todas.
Para mí la vida es una contínua novedad.
Siento discrepar.