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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


jueves 23 de julio de 2009

“La puerta de Caronte”, de Ana Alonso y Javier Pelegrín



Busco y rebusco. Husmeo, hojeo, leo. Con la confianza de dar con otro libro juvenil que merezca la pena para todo tipo de lectores: jóvenes y menos jóvenes. Lectores conozco que leen en vacaciones este tipo de libros. Será por rejuvenecerse, o por el apasionado amor a las aventuras (sin cortapisas ni sesudas y estilísticas disquisiciones), o por estar al día con sus hijos. Desde luego tienen su cosa, su intríngulis, su disfrute. En estos últimos años confieso que El ejército negro, de Santiago García-Clairac (SM) me embobó. Esa trilogía ha ido conquistándome sin remedio. Y la releo, que es lo peor. O lo mejor. También me conquistó Corazón de tinta, de la alemana Cornelia Funke (Siruela), y sus secuelas Sangre de tinta y Muerte de tinta. La primera de ellas ya se ha llevado a la pantalla. De lo cual me alegro, pero la película es incapaz de ofrecernos todos los ricos matices que están en el libro. Los efectos especiales, por más ultramodernos que sean, nunca llegarán a la perfección y nitidez de una buena imaginación, que ve y se extasía con algo más que con la pasiva mirada. La imaginación del lector es un elemento muy activo, en perpetua ebullición, a la que no le hacen falta gafas de tres dimensiones para percibir al detalle la grandeza de la historia. Pero además de decir todo esto, debo añadir que Funke me parece una muy buena escritora.

Y otros de los libros juveniles que creo son excelentes, en estos novísimos tiempos, es La llave del tiempo, de Ana Alonso y Javier Pelegrín. La llave del tiempo es el título de la extensa serie, editada toda ella por Anaya. De momento los autores llevan publicados seis volúmenes: La torre y la isla, La esfera de Medusa, La ciudad Infinita, El jinete de plata, Uriel, y acaba de salir a la luz hace muy poco el por ahora último texto: La puerta de Caronte. La acción da continuación a la del quinto libro. Los protagonistas permanecen en Eldir (que viene a ser como una especie de planeta carcelario). Los protagonistas -Martín, Jacob, Selen o Casandra- tienen cada uno de ellos un poder concreto (por ejemplo Jacob se vuelve invisible o se transforma en otras materialidades a los ojos de los demás, o Martín, que lee las mentes ajenas). Como resultado de una serie de sucesos se van a poner en contacto con la Hermandad de la Puerta de Caronte, en la que ingresan condenados o hijos de condenados decididos a rebelarse contra HEL (Hostile Ecosystems Leadership), una conciencia artificial que dirige y maneja a su antojo las colonias. Todos ellos, junto con Uriel, plantean esta batalla. No voy a desvelar más, aunque el final es un tanto desilusionante. Porque te deja ahí, con las ganas de seguir, de saber más. ¡Qué paciencia hay que tener!

La escritura es digna, fluida y amena. Engancha al ciento por ciento. Los autores consiguen el propósito de tenerte encandilado y con la intranquilidad de terminar de leer el libro robando horas al sueño o a lo que sea. Estos chavales que han venido del futuro a través de una máquina del tiempo, no pueden volver hasta que no den con la llave del tiempo que da título a toda la saga. Y cada libro es un cúmulo de aventuras en ese proceso de búsqueda. (Yo también he extraviado unas llaves, ¿será que pertenezco a otro tiempo y a otro lugar?).

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Me suena mucho esta portada.
Pero lo que te quería decir es que hace poco lei un artículo sobre el amor conyugal en este blog que me ayudó muchísimo. Te lo agradezco. Pili.

Anónimo dijo...

Mi hijo lee poco, su hermana más. Leemos mucho de biblioteca, en casa no tenemos demasoados libros. Como lo pone usted tan bien miraré en la biblio. Sólo compramos aquellos que nos deslumbran.
Le saluda una madre de familia.

Anónimo dijo...

Lo he comprado. Pero el primer volumen.

Anónimo dijo...

¿Tú crees que uno puede leer tanto libro? Para estas vacaciones sólo me llevo dos libros: la Biblia y Mala tierra de María Vallejo. El resto del tiempo a caminar y a tomar el sol como Dios manda.
Rafa

Anónimo dijo...

Se me olvidaba. Tus poesías lo mejorcito. O de lo mejor.