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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


martes 16 de junio de 2009

“También mueren ángeles en primavera”, de José Luis Ibáñez



Con la cantidad de libros mediocres que hay -doy buena fe de ello- me extraña que la obra de José Luis Ibáñez (Rubí, Barcelona, 1961) haya tenido tan poca repercusión. Al menos de momento. Aunque claro, también he de decir que yo no tenía ni idea de sus dos novelas hasta hace un par de semanas. No llega. No debemos ser impacientes. Nos consume la inmediatez. Y en literatura a veces pasan años para que a una obra se le reconozca como debe. Abrí También mueren ángeles en primavera (Espasa, 2009) con cierta desconfianza. La alimentaba sobre todo el hecho de que se trataba de una historia narrada con el trasfondo de la Guerra Civil española. En la guerra civil, dentro de la guerra civil, que fue el caos y el drama de aquella Barcelona del año 1937. En un desquiciante todos contra todos. Nacionalistas, POUM, anarquistas, comunistas, socialistas, estalinistas… Y ese trasfondo de la acción de la novela en un principio me disgustaba. Harto del tema, sinceramente. Comprendo la tragedia y el interés sincero de muchos, pero ya vale. Sobre todo por la manipulación política, y tanta “memoria histórica” y tanta palabra avinagrada que dura todavía. No son pocos los escritores que viven de ello. Con más o menos talento y con más o menos inquina. De ahí mi primera suspicacia ante esta novela de José Luis Ibáñez.

Y dio comienzo la lectura. Y a la décima página ya me olvidé de todo. Era literatura, y buena. Me olvidé del escritor, de mis prejuicios y de la gripe que me asolaba por esos días. Toni Ferrer es el protagonista. De buena y arruinada familia. Estudió derecho, vendió seguros y más tarde se puso a investigar para las aseguradoras. Se instala como detective. Una vez comenzada la guerra se decanta y comienza a trabajar para los servicios de información de la Generalitat de Cataluña. Es jefe de operativos. Se mezclan los personajes de ficción y los históricos, con algunos verdaderamente por descubrir. Por ejemplo el director de dichos servicios de información: el Egipcio, le llaman. Marcelo de Argila. O Eduardo Arcos Puig, Eddy, alias Fantômas. Sí, sí, Fantômas, el verdadero Fantômas, ladrón de guante blanco de la época. Que ni era francés ni americano. Era español y mallorquín. Y el criminalista José López de Sagredo, un verdadero genio. Y otros más que usted, lector, irá descubriendo.

Los “angeles” de Ferrer son cuatro niñas salvajemente asesinadas. Todo un símbolo de pureza dentro de la novela. Una pureza que es preciso reivindicar. Entre espías y metralla y brutalidad, están esos crímenes. Tanto para Ferrer como para su después amigo el inspector Belmonte averiguar quién fue el asesino se convierte en una suerte de desafío moral. Aún en medio de tanta sinrazón, no es posible dejar impune algo así. La madeja se va desenredando, en un ritmo frenético. Ferrer es un tipo bastante normal. Es un buen profesional, leal con sus amigos -no tiene confidentes, tiene amigos- y poco o nada ideologizado. En esta novela predominan los sentimientos y el suspense de la vida; frente a las ideologías. Ferrer busca la verdad por encima de todo. Y en el transcurrir de la trama -escrita en una prosa excelente- vamos descubriendo la intrahistoria de la gente por las calles de Barcelona, toda esa serie de héroes anónimos que se vieron envueltos en aquel maremagnum de horror y muerte.

El autor conoce Barcelona como la palma de su mano. Se nota. José Luis Ibáñez se ha documentado muy bien para escribir También mueren ángeles en primavera. Es un escritor al que le gustan los detalles, los guiños y el rigor de las palabras (de lo que se dice y de cómo se dice). Personalmente descreo de los géneros y subgéneros. Esta novela se encuadraría dentro del género de novela negra, que a tanta gente apasiona. Pero ante todo es una gran novela, sin adjetivos, de un narrador al que yo no conocía de nada y al que a partir de ahora voy a seguir muy de cerca. ¿No me creen? Lean el libro por favor. Yo, de momento, me pongo a leer el primer caso de Toni Ferrer: Matar en otoño (2007), también publicado por Espasa. Y a la espera de lo que suceda en verano e invierno. ¡Qué satisfacción produce el hecho de descubrir a un buen escritor! Ya no es sólo la pericia estilística, es el trasfondo de las cosas y de las almas: la emoción literaria. Y la vida.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encantan este tipo de novelas. De fijo que me hago con ella.

Sr. Urbizu, mé gustó especialmente el último de los poemas que ha publicado aquí. Supongo que le alegrará saberlo.

Anónimo dijo...

Yo también estoy más que harta de la Guerra Civil. Parece que no saben salir de ahí. Sobre todo la izquierda, con su fascismo en la boca a todas horas. El comunismo socialista debió de ser una "bendición". Con 40 millones de muertos o más resulta una bendición muy particular.

Me acuerdo de la visita a Moscú de Guerra, Felipe González y Miguel Boyer. ¡Qué recuerdos tan encantadores!

Anónimo dijo...

El suspense y el misterio es la gracia de nuestras vidas. Pero es bueno dar con el asesino. De cuerpos y de almas.

Anónimo dijo...

Hay algo realmente triste y es que hoy en dia en muchos lugares siguen muriendo angeles.

Anónimo dijo...

El título, la editorial, la portada... ¡y su comentario! Este libro va a ser un éxito.

Anónimo dijo...

Esta mañana he comprado el libro donde sale la cara de esa niña pecotosa. Le hago caso porque estoy preparando los libros que me leeré este verano. Charly.

Anónimo dijo...

Estoy contigo Guillermo. Un libro o es bueno o es malo. O está bien escrito o es un pastiche cursi o truculento.

Antoni dijo...

Gracias Guillermo, por comentar mi libro, y a tus lectores por sus aportaciones. También mueren ángeles en primavera no es una novela sobre la guerra civil, es una historia que transcurre en ese periodo y que intenta recrear la vida diaria con sus miedos, sus miserias y la violencia del periodo, pero también con el amor, la solidaridad y las ganas de vivir. La novela negra es, creo, ideal para eso por cuanto te permite moverte por cualquier lugar y presentar las situaciones más variadas. Les invito a todos a leerla y a enviar sus opiniones, o susvivencia a mi email, detective.ferrer@gmail.com. Muchas gracias de nuevo. Hasta siempre.